lunes, marzo 27, 2006

Cuento Repetido

En mi velador descansan los siguientes libros: “Las Flores del Mal” de Charles Baudelaire, “A sangre Fría” de Truman Capote, “Hijo de ladrón” de Manuel Rojas, “Los detectives Salvajes” de Roberto Bolaño, “La Senda del Perdedor” de Charles Bukowski y “Una Temporada en El Infierno” de Arthur Rimbaud, esta última obra es un verdadero Misterio para mí, impenetrable, incomprensible y perturbadora, quizás esa sea la razón de su lugar preferencial dentro mi pieza. Supongo que el calificativo de “Escritores Malditos” que fueron victimas algunos poeta modernos de Francia de finales del siglo XIX, no sea más que un mote impuesto por editores con ansias de vender un talento exótico y desgarrador, provocado por los eternos y sangrientos conflictos del alma humana. Creando una imagen abismante y castradora, para los seres que abrigan mundanas aspiraciones artísticas. ¿Como vencer al mar?, ¿Cómo sometemos al tiempo?¿, ¿Cómo subyugamos el aire? ¿Cómo nos trasformamos en Dioses?, ¿Cómo se ama?.
Por esto y mucho más detesto a los nuevos aspirantes a artista que pululan por la universidad creyéndose los nuevos “Escritores Malditos”, esos estúpidos o mejor dicho esos malditos, siempre sé vana glorían de ser borrachos, drogos, conflictivos, asiduos participes de acontecimientos extraordinarios, que rayan en lo marginal, pero para ellos estos acontecimientos poseen una impostada belleza. Esa turbia vida endiosada, no me es cercana, lo que suele sucederme, pervertida y cotidianamente es emborracharme y que no suceda nada excitante, una que otra caída que me marca el rostro antes de llegar a casa, pero nada de importancia, nada que valga la pena contar, nada que me acerque al hombre absoluto, ni a un suspiro de divinidad.
Lo vuelvo a repetir insistentemente, odio a los apestosos aspirantes a artista y a la leyenda negra de los “Escritores Malditos”, porque en teoría son capaces de experimentar y relatar otra vida, nos engrupen con esa posibilidad, ¿Qué otra vida?, si existe, cosa que dudo absolutamente, ¿dónde esta?, esa posibilidad me parece una soberana burla que ataca directamente a nuestras vidas comunes, de estudiante de población, criados con porotos, fideos insípidos, fieles amantes del vino tinto, la cerveza, y las sopaipillas con mostaza, situación que refuerza mis instintos, ese no es el camino hacia otra vida, un camino no se forja de famas e idolatrías, es triste que nos engañen con la promesa que podemos hace todo lo que queremos, esta posibilidad choca trágicamente con la realidad, -que poco podemos visualizar-, a este mundo no venimos a hacer los que queremos, por suerte algunos afortunados, contados con los dedos de un cien pies pueden hacer lo que pueden, irremediablemente estamos condenados a cumplir con un destino velado, predestinado por nuestra propia esencia, clavada en lo más profundo de nuestra sangre. Me pregunto cuál es él camino de los Jóvenes que nos lanzamos a la vida inconscientes, con el imperativo objetivo de cazar una mina, que solo va ha ser rica hasta los 18 años, y después se va a transformar en una madre gorda y sobre protectora, por qué a través de mis manos no puedo llegar a ser millonario. Como no tengo respuestas me hundo, por esta razón hoy me estoy embriagando, por esa envidia inútil, de no poder transformar mi vida en 180°, por sentirme atrapado, inmóvil, con el amargo oficio de la palabra resentida, que me empuja al aislamiento de estar amalditándome casi todos los fines de semana frente a la incandescente pantalla de un computador, mientras mi vida trascurre frente a mis ojos, dominada por la rutina.
Lo peor es que mañana debo ir a jugar a la pelota, y capaz que no me pueda las pelotas, porque perdí el toque que tenía con el balón, sólo me queda el recuerdo de los goles. Felizmente lo he logrado, estoy borracho, lo que es lamentable para las pocas horas de sueño que me quedan, lo cual significa que me voy a perder la final del mundial de fútbol “Corea-Japón 2002”, donde se enfrentan las dos escuadras más poderosas en la historia de los Mundiales, frente a frente, fantasía y disciplina. Brasil y Alemania, desafiándose a muerte, pero eso a mi no me importa, yo solo quiero dormir.

Sueño para que mi suerte cambie, o en el mejor de los casos se mantenga en el mismo carril, busco algo que me dé un poco de esperanzas, soñar con goles a estadios llenos y decenas de mujeres hermosas visitando mi alcoba en busca de amor. Las cuales me acosarían desesperadamente por teléfono con el firme objetivo de compartir su tiempo conmigo. Por eso odio las conversaciones por teléfono, principalmente cuando se tratan de amor y seducción, no soporto no mirar a una mujer a los ojos, y por lo menos verle las gomas, me desconcierta, hasta disminuirme. Odio estar aquí, y que el combinado se acabe, odio el trago y su borrachera, pero no odio la resaca, pero sí odio la falta de alcohol cuando la gente mediocre me rodea y también cuando escucho conversaciones de amor. En definitiva, el Negro tiene la culpa, con su concubinato feliz, con su amada promotora que según él se parece a Shakira, con la mina esa… de las impresoras lexmax... o como se escriba.

Llega el final lamentablemente, nada pudo cambiar las cosas, lanzo el cuchillo a lava platos, y se quiebra justo en la culata de plástico. Me hago un pan con mayonesa y ketchut. Apago el computador, y me dirijo a la cama, hoy no es un buen día para morir, bueno supongo que nunca lo es, hace mucho frío y pocas personas irían a mi velorio, por lo menos lo evitarían, solo asistirían si fuera estrictamente necesario, bueno nunca me ha importado que la gente me acompañé, si ni siquiera celebro mis cumpleaños, menos me debe importar que me acompañen a mi funeral, y hay algo que es una verdad… necesario nunca fui, si fuera así nunca pensarían en eliminar mis restos orgánicos, pero en realidad nadie es indispensable… tomo uno aspirina, me lavo los dientes, rezo un padre nuestro, ¡pero si soy ateo¡ no sé por qué nunca he dejado de rezar, me persigno, y duermo en pos de un nuevo día... al final nunca me gustaron los suicidios, no tengo el valor para eso, escribir despedidas y eso… es una verdadera lata… son demasiado complicados para mí, tanto como los son los “Malditos, Escritores Malditos”. No importa mañana dan los Simpson y capaz que haga un gol o dos. Eso es lo bueno de estar borracho... es que uno habla tanta hueas…

domingo, marzo 12, 2006

Baltasar

Doña Elisa era conocida en toda la comuna por su buena mano para la cocina. Ella había quedado viuda a los 24 años, con tres hijos que debía mantener, situación que la impulsó a ganarse la vida vendiendo pan amasado y empanadas, a través de los años fue depurando una técnica exquisita en la elaboración de dichos productos, ganándose el reconocimiento de toda la comunidad, de los rincones más alejados venía gente a comprar sus ricas empanadas de Pino, Marisco y Pollo, fenómeno que se repitió cada semana hasta el fin de sus días.

Los años no pasaron en vano en doña Elisa, cada día le costaba más levantarse, a veces deseaba quedarse una mañana entera tendida en su cama viendo televisión mientras acariciaba a su gato Baltasar, pero a regañadientas se vestía y se dirigía a la cocina.

Pero sus achaques y desvaríos, no espantaron a sus clientes, al contrario su fama creció, aumentaron los consumidores, ella se transformó en un mito, en un personaje excéntrico que siempre estaba acompañada por un gato colorado, razón que motivó a las personas para que la visitaran en su casa. Doña Elisa los atendía cariñosamente, a los más conocidos los hacia pasar al comedor, les ofrecía té, mientras en el sillón siempre se encontraba recostado su colorín y rechoncho gato Baltasar, el cual se lanzaba a las faldas de las visitas en busca de caricias.

Por eso la noticia de la muerte de Doña Elisa, causó una gran conmoción en los parroquianos de Peñaflor, había partido a mejor vida uno de los personajes más populares de la comuna. Los Peñaflorinos asistieron en gran cantidad a su funeral, en la iglesia su ataúd estaba cubierto por coronas de flores. La fila de vehículos de la procesión fúnebre que se dirigía al cementerio se alargaba desde la población el Guindal hasta la esquina de Vicuña Mackena con Bilbao. De esta forma sus fieles clientes y amigos despedían a la mejor cocinera de empanadas y pan amasado que había dado este pueblo.

Los hijos no demoraron más de dos semanas en embalar todas las cosas de valor de la casa de Doña Elisa. La vivienda de los Patos # 222 estaba vacía, lista para ser puesta a la venta. Pero ninguno de los tres hijos se quiso llevar a él regalón de su Progenitora. Baltasar quedo a su suerte, triste y hambriento. Por dos semanas la señora Luz alimentó al gato de su difunta vecina. Baltasar comenzó a perderse por algunos días pero este volvía a maltraer, magullado y derrotado. La otrora rechoncha mascota de la recordada vecina había perdido peso, su pelaje antes lustroso hoy se encontraba en pésima condiciones, opaco y sucio.

Baltasar, gato acostumbrado a las comodidades del hogar, paulatinamente comenzaba a adaptarse a sus nuevas circunstancias, recorría los techos de las casas del pasaje de los Patos, con el paso distinguido y despreocupado de los felinos, al acecho de las sobras de comida de los basureros. En las mañanas soleadas era común verlo recostado a todo su ancho en la terraza de su antiguo hogar.

Un día del cual nadie tiene recuerdo Baltasar fue atropellado y su cuerpo cayó inerte a una orilla del camino, pasaron las horas, los días y las semanas, y su cadáver permanecía tirado debajo de una baranda de contención de la esquina de la calle Jaromir Pridal con la Concordia la cual era conocida popularmente como la esquina de los choques debido a su pronunciada curva. El cuerpo en descomposición del gato de doña Elisa estuvo parcialmente cubierto por la maleza que surgía de la base de la baranda de contención. Los vecinos que transitaban por el lugar hacían vista gorda de este hecho, el olor y la imagen corroída del cuerpo de Baltasar era ignorado. Pero las cosas comenzaron a cambiar a mediados de otoño, las hojas de los árboles fueron apiladas en las esquina por los vecinos, pero las más rebeldes se deslizaron por los aires hasta caer sobre el cuerpo mohecido del felino, fue en ese periodo cuando comenzaron a escucharse por el barrio los primeros rumores.

En la madrugada de un frío jueves de mayo, Carlos Fuentes navegaba por Internet en el comedor de su casa, primero buscó música, pero cuando sus padres y hermanos se quedaron dormidos su cuerpo comenzó a experimentar una sensación libidinosa que lo hacia temblar de pies a cabeza. Digitó una dirección en la barra de herramientas del Explorer que un amigo le había recomendado, frente a él se abrió una pagina plagada de mujeres de voluptuosa figura, bajó un par de videos, comenzó a chequearlos, frente a él, proyectado en el visor del computador una hermosa rubia tetona mantenía relaciones sexuales con un musculoso hombre. Esteban tímidamente empezó a tocar su miembro, al avanzar el video no aguantó más y comenzó a masturbarse, sin dejar de estar atento a todos los ruidos de la casa para no ser descubierto por sus padres, su manos se deslizaba por su pene erecto de arriba hacia abajo, pero un súbito ruido lo sacó de su frenesí. Los perros comenzaron a ladrar, Esteban se subió el buzo y fue a echar un vistazo por la ventana, al correr la cortina el joven cayó en espanto, un gato colorin parado en dos patas lo observaba fijamente, el susto invadió su cuerpo, el cual era incapaz de reaccionar, trató de dejar de mirarlo pero no podía, los perros comenzaron a gemir asustado, el cuerpo amortajado del animal le provocaba un pavor que lo paralizó, Esteban en un esfuerzo por escapar a su angustia logró pestañar, sus ojos lagrimearon ácidamente, a volver la mirada el gato había desaparecido.


El silbido de la tetera sonaba por todos los rincones de la pequeña casa de la señora Juana Miranda. Lerdamente esta se levantó de su sillón, fue a la cocina y se sirvió una taza de té con canela, se preparó una tostada con mermelada de damasco y se dirigió a su viejo sillón, mientras comía veía una teleserie brasileña, al terminar dejó los trasto sucios en una mesita de centro. La señora Juana ligeramente dejó caer su cabeza sobre su hombros, sigilosamente se fue entregando a su cansancio, hasta quedarse completamente dormida. Los gritos llenos de pavor alertaron a los vecinos del pasaje de los Patos, don Claudio Marchionni tomó un garrote y entró a la casa para ver que le pasaba a Doña Juanita, ésta aún estaba en estado de schock, también llegó a la casa la Señora Alicia y Doña Gladis que era su amiga más cercana. Esta última le sirvió una taza de té con limón, ya tranquila la señora Juana relató la causa de su espanto. “los que pasa es que me quede dormida viendo televisión a eso de las cuatro, dos horas más tarde siento que un gato ronronea fuertemente, pero como aún estaba soñolienta no le preste demasiada atención, pensé que era mi gato Chispita, por eso le hice cariño, pero al abrir los ojos me encuentro que estaba acariciando a un gato colorado, este me miro con unos ojos que no eran de este mundo, si parecía el gato del diablo, con sangre coagulada en su pelaje, gusanos y un olor fétido, lo lance por los aires y de salí corriendo llena de terror, desde ese momento no recuerdo nada hasta ahora.”

El vapor del la ducha salía por la puerta del baño, Javier Hidalgo con una toalla en la cintura se dirigía a la pieza, en la cama desecha su esposa Susana dormía tranquilamente, él se vistió, tomó desayuno, se acomodó el nudo de la corbata, se puso la chaqueta gris marengo y se despidió de un tierno beso de su mujer, la que tenía cuatro meses de embarazo. Susana apagó la televisión y colocó la alarma del celular para que la despierte a las 10 de la mañana. La canción del celular sonó, uno, dos, tres, cuatro segundos; cuando estiró su mano para apagar el celular, esta palpó un bulto tieso, lleno de pelos pegajosos, abrió los ojos de la impresión y se dio cuenta que en el pecho tenía a tres cachorros de gatos recién nacidos, pegó un grito de horror, pidió ayuda a su marido, gritó pidiendo auxilio, se levantó de un salto de la cama y observó fugazmente que un gato colorado y mal trecho la miraba desde un rincón, Susana salió corriendo hacia la cocina, trató de llamar a su marido al trabajo, pero no pudo marcar el numero porqué tenía el brazo derecho dormido, se lo mojó con agua helada y volvió a marcar, pero Javier tenía el celular desconectado, trató de tranquilizarse, respiró profundamente, decididamente tomó un palo y se dirigió a la habitación, revisó la cama con cuidadoso temor, buscó por los rincones y en el closet pero la pieza estaba totalmente vacía.

Temprano por la mañana del día viernes 29 de mayo, la Señora Carmen Duran llamó a la municipalidad de Peñaflor, y se comunicó con Carlos Martínez encargado del área de aseo de la comuna.

- Sabe don Carlos, que me comunico con usted para que saquen el cadáver de un gato que esta tirado hace unas semanas en la esquina de Jamorir Pridal con la Concordia, porque su presencia es peligrosa para la salud de los niños y de los vecinos, ya lleva más de un mes tirado ahí.

- bueno señora, solucionaremos prontamente su problema.

- gracias y espero que sea pronto por favor.

-¿Cuál es su dirección señora Carmen?

- Los Patos # 266.

El elegante caminar de Baltasar también había sido apreciado con pánico por doña Carmen, esta lo había visto pasearse por las cornisas de las panderetas con su aspecto infausto del mundo de los muertos, cuando el felino colorado aparecía los perros lloraban y se escondían, fue esta la causa que un día extrañó a doña Carmen, la sinfonía de aullidos y el sincronizado llanto de los perros la alertó, cuando abrió la puerta observó consternada que un gato colorado la quedó mirando y lanzó un maullido gutural que le erizó los pelos, paralizándola por completo. Esta visión la motivó a buscar una solución, la conclusión a la cual llegó era la siguiente: había que pagar todas las deudas pendientes que la vecindad de los Patos tenía con Doña Elisa y su mascota. Debían saldar todos los motivos por los cuales Baltasar podía volver a este mundo a penar. La primera de estas obras era levantar el cuerpo tieso del gato. Con el tiempo hasta una misa realizaron en su memoria, para la cual trajeron al capellán de la Sociedad Protectora de Animales.

Don Claudio Marchioni le levantó una aminita a Baltasar, la primera que se construye en honor a un gato, en el interior del pequeño habitáculo había una Cruz y en la base de esta colocaron una foto de la señora Elisa con su gato. Las luz de las velas se trasformaron en una faro en las esquina de los choques (Avda. Concordia con Jaromir Primal) desde ese momento nunca más se volvió a experimentar un accidente en esa fatídica curva.

A raíz de estos acontecimientos la visión de los pobladores cambió, nunca más un animal fue dejado tirado en el pavimento. Los pobladores se organizaban para entregarle una digna sepultura a sus mascotas, y un trato amoroso en vida, pues no querían volver a experimentar la presencia acusadora de Baltasar. Su caminar elegante que le otorgaba la frialdad de la otra vida, se encargaba de señalar las debilidades de las almas atrofiadas de los vecinos. En cualquier lugar donde un animal fuera ignorado como una piedra en el camino la esencia de Baltasar se haría presente. Eso lo aprendieron muy bien todos los Peñaflorinos.

lunes, febrero 27, 2006

Grizzlie & Whisky ( versión extendida, única y final)

Una ráfaga de viento desplazó de su gancho a una pequeña rama de raulí que cayó en la cabeza de Santiago, en ese momento a él le hizo sentido la advertencia que firmó al registrarse en el camping, “ Usted se hace responsable de los accidentes que puedan producirse en el camping “Pie Grande” debido al famoso viento de la zona de Bariloche, el cual suele botar ramas de los árboles”. Santiago a quién su compañero de viaje le decía Chago, sintió rabia con el administrador del recinto, ganas de insultarlo, pero ese deseo de revancha desapareció momentáneamente cuando Roberto le preguntó como quería el whisky, si cargado a lo rudo o suave estilo colegial.

Sentados en la perpendicular izquierda de los troncos que separaban los sitios de acampar, Santiago y Roberto bebían su licor, y comentaban las costumbres de los argentinos, pues ellos consideraban que tenían mal gusto para los licores, que tomaban puros tragos afeminados como la menta y cacao, condicionando al público en general a disfrutar sólo de la cerveza y los vinos. Además los precios de los whisky eran prohibitivos para los simples mortales. Con el precio de un Jack Daniels podías comprar dos botellas en Chile.

Desde las penumbras del atardecer apareció una figura de un ser humano imponente, de casi dos metros de altura, el cual atravesó por medio de las carpas. Su caminar era cuidadoso y se fijaba en cada detalle de su entorno. Abrió su pequeña tienda, sacó un laúd, deslizó sus dedos por los cuerdas, desde su bolsillo extrajo un afinador electrónico y lo utilizó en su instrumento.

- Mira hueón la mina grande- dijo Roberto.

- No es mina es un Travestí- contestó Santiago.

- En la tarde la estaba observando cuando se sacó su chaqueta y claramente la mina tenía tetas.

-jajaja hueón te gustó el travestí todo porque es europeo.

- No pasa nada chuchetumadre – respondió agresivamente Roberto- En todo caso la mina aperrada para salir sola de viaje y con un idioma que no es el suyo.

- Tienes toda la razón.

-¿De qué nacionalidad será?- Preguntó Roberto.

-Supongo que será alemana o canadiense. Eso locos son rudos y le gusta la cosa outdoors.

-¿Pero es hombre o Mujer?

- No sé, no sé hueón.

La mujer de aspecto germánico tocó con destreza el laúd sentada en una banca, el sonido de sus cuerdas llamó poderosamente la atención de cuatro viajeros españoles (tres hombres y una mujer) que se encontraban en el sitio contiguo a los chilenos. Dos varones Españoles con ropas desgreñadas y toques artesanales, entablaron una conversación con la mujer europea, le preguntaron sobre el origen de su instrumento y la invitaron a cenar.

- Estos europeos son tan buenos para iniciar conversaciones triviales- dijo Roberto después de sorber de su vaso plástico un poco de whisky.

- No creo que sea así, supongo que es su actitud de viajeros que los incita a preguntar- respondió Santiago después de votar la colilla se cigarro al suelo.

La mujer de rasgos germanos observó detenidamente el lugar antes de sentarse junto a la improvisada mesa que servía de centro de reunión.. La única mujer del grupo de españoles se presentó como Roció, se levantó de su puesto y la saludó con dos besos en las mejillas. El más alto del grupo de peninsulares, David, interrogó con un tono de voz acogedor a la monumental mujer germana, mientras sus compañeros preparaban unos huevos con tomate, ajo y cebolla. Ella se presentó en un tosco castellano como Femke, relatando brevemente sus orígenes. Era holandesa de nacimiento, pero de padre Canadiense, y decidió establecerse en esta última nación debido a su profesión

Una extraña sensación invadió a Santiago y a Roberto, que no podían dejar de escuchar lo que conversaban sus vecinos europeos, situación que se acrecentó cuando la gigante Femke contó algunas labores de su oficio. Ella trabajaba como veterinaria en un Parque Nacional en Canadá capturando a Osos Grizzlies, a los cuales les colocaba un collar para monitorear sus movimientos. También contó sus intenciones de establecerse en Chile y comprar una gran extensión de tierras para la preservación ecológicas de las especies nativas. Sergio un vasco medio anarquista le preguntó por el problema de Douglas Tompkins y ella se mostró claramente a favor de los proyectos del magnate estadounidense. Esa conversación ardió profundamente en las cabezas de los dos Santiaguinos de Chile, los cuales hubieran dado todo el whisky que poseían por interrogar a la poderosa mujer de tez blanca, ojos azules, rictus recio, melena rubia ondulada y poderosa espalda.

- Que interesante la mina, a pesar de ser travestí- dijo Santiago.

-Si hueón, además posee dinero, es una rebelde, aperrada y toca el laúd- respondió Roberto.

- Te gustó la mina, yo sabía que tu debilidad por las mujeres feas te iba a servir en algún momento. Anda a seducirla, dile que eres mapuche, a las europeas le gustan los autóctonos.

- Que te pasa hueón, a mí no me gustan las mujeres feas.

- Si eres terrible de cochino.

- Pero viste lo que opina de Tompkins, y en Chile los medios de comunicación son súper críticos con el gringo- comentó Roberto para tratar de cambiar el tema de conversación

- Yo creo que ese gringo culiao, quiere quedarse con esas tierra para manejar las grandes reservas de agua ... para el beneficio del imperio yankee.

- Tu crees o es parte de tu discurso anti-sistémico.

- Mejor deja de decir tonteras y anda a seducir a la canadiense. Diez Lucas a que no te la comes, verdad que estamos en Argentina, 100 pesos a que no te la agarras.

- Estas loco tiene las medias manos, sería como hacer el amor con un basketbolista, y además feo. Sinceramente mi niño se intimidaría y no levantaría cabeza.

- Pero tendrías plata y no trabajarías nunca más, podrías ser el vago que siempre quisiste.

- Sería como ser maricón, además si la engaño con una mina rica la canadiense me podría pegar.

- Sí, te sacaría la cresta, serías un calzonudo. Tienes razón nadie puede casarse con una mujer que sea más viril que tu.


Los chilenos guardaron los vasos y la botella de whisky en una despensa de madera que le habían adaptado al jeep. Encendieron el motor y partieron a la ciudad en busca de juerga. Sin embargo les hubiera gustado quedarse a escuchar la experiencia viajera de la Canadiense, pero se prometieron que a la mañana siguiente conversarían con ella.

Se sentaron el la terraza de una bar. Bebieron dos cervezas Quilmes cada uno mientras miraban a las chicas argentinas pasar. Aburridos de tanta cerveza dejaron el local. Caminaron por las calles mirando las vitrinas de los negocios, cruzaron por el centro cívico, se sacaron una foto frente a un gran edificio de piedra. A lo lejos Roberto y Santiago divisaron un letrero de neón que decía whiskeria, bajo sus letras había una luminosa figura de una mujer desnuda. Roberto entendió enseguida que se trataba de un Cabaret. Santiago le decía que era una mala idea golpear a la puerta, pero Roberto igual lo hizo. Salió un señor bien vestido, de chaqueta y corbata.

- Buenas noche caballeros. La entrada son 10 pesos con derecho a una consumición.

- ¿Qué es una consumición?- preguntó Roberto.

- Que usted tiene derecho a un trago.

- ¿Hay un show?.

- No, usted le invita un trago a las chicas y conversa con ellas. Si le gusta alguna sube a un cuarto.

Los Chilenos se miraron a los ojos. Roberto se sentía entusiasmado y Santiago pensaba que era una mala idea. Después de discutir un rato Roberto entró a la whiskeria y Santiago decidió volver al campamento.

A la mañana siguiente Roberto con una jaqueca de proporciones pero con el cuerpo liviano salió torpemente de la carpa. Santiago Tomaba té mientras escuchaba a Iron Maiden. Roberto se dio cuenta que la Canadiense se había marchado. Santiago lo miró a los ojos y le dijo: Viste Roberto se fue el amor de tu vida.

martes, febrero 21, 2006

No todo está perdido. (reload)

Era un dí­a abúlico en la sala del primero medio, realmente no pasaba nada, yo sentado en mi pupitre revisando el libro de clases mientras los alumnos preparaban una disertación para la semana próxima. El tiempo avanzaba a cuenta gotas, y yo me paseaba como León enjaulado, mi única motivación era que sonara pronto el timbre y que terminara la clase. Hasta le preguntaba a los alumnos si tení­an dudas sobre los contenidos, y para mi decepción ellos siempre contestaban que no. Pero justo en esos momentos en los cuales uno piensa que no hay más salida y sólo queda la resignación, me acerqué al banco de dos alumnas para fiscalizar su trabajo y la conversación adquirió ribetes inesperados, ellas me hicieron algunas preguntas sobre mi persona que en estos momentos no recuerdo y de pronto se pusieron a hablar de sus aspiraciones vocacionales y uno de ellas me dijo que quería ser TROLL MODEL. - ¿Troll Model?-Pregunté sorprendido, -Si profesor y con los pelos parados y con la cara arrugada como esos lindos ogritos- dijo Samantha con su rostro pícaro. Su compañera de banco llamada Andrea, me explicó que todas las CHUKY-LLAS del primero medio tenían ese tipo de apodo, apuntó a una jovencita algo rellena y me dijo que ella era la MU-CHANCHA, y que la Constanza con su piel morena era la LINDIA, la Macarena con sus silencios prologados y su afición al trabajo era la LIN-DINGENA y que ella era la más HER-MONSTRUA. Andrea la her-mostrua del curso me confidenció al menos unos seis adjetivo calificativo de esa calaña, los suficientes para confirmar esa vaga esperanza, que con los jóvenes no todo esta perdido.

miércoles, febrero 15, 2006

Descuido

Conocí a Daniela en un quisco de Nuñoa. Su rostro exótico, su cuerpo frugal y su sarcástico hablar me cautivaron.

Disfrutamos un otoño de caricias y besos subversivos, amenizábamos las tardes con conversaciones inusuales, nos mirábamos de sin pronunciar bobalicones “te quiero”.

Hasta que una micro me la arrebató. Padecí mi tragedia en Matta con Portugal. Los transeúntes se aglutinaron a observar el espantoso espectáculo, su desgarrado cuerpo flotaba en sangre y el silencio escribió su epitafio.

Han pasado cinco años y no puedo comprender
por qué ese día no caminé con ella de la mano.

lunes, febrero 06, 2006

Teleférico

Pensaba reunirme con Karen en la Biblioteca Nacional una hora antes del mediodía. Sin decir demasiadas palabras caminaríamos por Miraflores hasta llegar a un costado del Parque Forestal.

Me cansa mucho caminar por la ciudad por lo tanto pensaba detenerme frente a una banca, la tomaría de la mano y conduciría su cuerpo impulsándolo a depositar sus nalgas junto a las tablas verdes. Ahí sentados conversaríamos un poco sobre la vida y nos reiríamos de nuestras heridas que tanto se parecían.

La táctica sería simple y directa:

- Yo escucharía sus rollos atentamente esperando un momento de fragilidad para besarla.

Una vez alcanzado ese primer paso, y nuestras bocas combatientes comenzaran a entenderse salvajemente, buscando más y más batallas, la tomaría de la mano –la idea era dejarla con las ganas- y la llevaría a almorzar a algún restaurante del barrio Bellavista. Después de la sobre mesa y una contenidas tocadas de manos, nos levantaríamos rumbo a la calle, caminaríamos por la acera, casualmente y aparentando un actuar distraído nos enfilaríamos hacia el cerro San Cristóbal. Saludaría a la niña que atiende la boletería y compraría dos tickets para el funicular, ascenderíamos juntos hacia la cima del cerro. En el trayecto y escuchando el sonido de los rieles, la miraría a los ojos intensamente para demostrarle que tengo todo bajo control. Cuando sintiera que Karen esta en mis manos la besaría suavemente para aumentar el ritmo de mis labios y la enlazaría con mis brazos como un candado, después la soltaría paulatinamente para saludar a la virgen.

Juntos a los Boletos del teleférico compraría dos refrescos, en los momentos antes de abordar la cabina me jugaría la existencia para obtener un viaje privado con Karen, si compañías extrañas que nos hicieran un mal tercio, yo no deseaba que eso se transformara en una orgía.

Una vez arriba y sin compañía, le diría que se asomara a mirar por la ventana lo hermoso que se veía Santiago, ella asomaría su rostro al cristal y yo la abordaría por la espalda. La acariciaría y la besaría por el cuello hasta desencadenar la pasión. Sexo intenso. Qué mujer no ha deseado tener relaciones cuando esta suspendida en el cielo, mirando una gran urbe. Sería la concreción de mi Fantasía y talvez la de ella.

Pero ella simplemente no me llamó, la hueona maraca no fue capaz de marcar mi maldito número. Después de eso, para qué pensar en el Motel.

En cambio ahora te estoy en este bar de mala muerte contándote mi pequeña derrota urbana a vos Negro Bituminoso, por que vos comprendes o por lo menos estás de acuerdo que las minas viven una crisis, las hueonas no saben para donde va la micro, están pitiás, parece que en la lucha de Género el juego esta empatado en un aburrido cero a cero. Y en el fondo, para terminar con esta conversación, no hay mujer que pueda vencer el poder del olvido que me entrega cuatro litros de cerveza. Para qué vamos a ser cagado, seis litros de cerveza. Salud. Si estoy recién Pagado.

jueves, febrero 02, 2006

MADURAR

El delirio no me alcanza
para transformarme
en un tipo confiable.
Porque la novel locura
que antaño
me rodeó de luz,
hoy me relega al margen
de una cuneta ardiente.
Conciente que mis desvaríos
no divierten
a la alegre concurrencia,
es más me aleja
de las honorables
complacencias,
Me sumergen
en lagrimas saladas,
hastiado y absorto
de la cursi demencia,
añoro con nostalgia
la inocente paciencia
de observar los árboles
cazando belleza.
bajo la sombra
de un consuelo asceta
vigilo aterrado,
empotrado en el pupitre,
el destino pactado
de mi irremediable devenir.

martes, enero 31, 2006

LA CADENA DEL VERANO.

Voy a hacer esto por cortesía a Kiantei, Eternamente Despitada y a Paulina, a quienes estimo en este mundo virtual y me dignaré a contestar este meme, pues ne realidad no me agradan mucho, pero puedo tranzar. Generalmente la gente que me conoce en circunstancia protocolares piensa que soy bien freak, talvez tengan razón, aunque tengo mis serías sospechas sobre su veracidad. me considero un tipo bastante serio, típico exponenete de la mediocridad sub-urbana.

una persona bastante normal así que me permitiré contar algunas cosas raras del pasado y que he dejado de hacer, por lo menos un poco.

1- cuando trabajo de profesor, solo visto de negro, pantalones negros, zapatos negros, chalecos negros, vestones negros, calcetines negros, abrigos negros, solo cambio el color de las camisas ( blancas, celestes, azules, grises, negras, blancas listadas etc.) y las corbatas en los mismo tonos), así no pienso demasiado en las mañanas en como vestirme. En mi etapa media punk, anarquista, y en la cual no quería hacerle propaganda a ninguna marca o grupo musical solo vestía con poleras blanca, lisas, de esas de luca o dos lucas, más jeans gastados de preferencia Levis y zapatillas.

2- me gustaba llevar la contra como un deporte, si estaba en una reunión y la gente era izquierdista, yo defendía la postura de derecha, si la gente era de derecha defendía o adoptaba la posición de izquierda. Cosa que me trajo bastantes problemas cuando era más joven, pues la gente tiene poca tolerancia. Daños colaterales muchas riñas, nariz fracturada, cicatrices, angustia, risa, vacio.

3- me gusta caminar y salir solo. Recorro la ciudad solo, los tramites los hago solo, salgo a comprar solo, voy al cine solo, la únicas veces que voy al cine acompañado es cuando estoy pololeando (que han sido bastantes pocas). Pues no me gusta sentirme comprometido con otras personas, ni que me apuren. Aunque me gustan las mesas llenas de personas y con tragos.

4- coleccionaba fotos en blanco y negro que salían en los diarios, de películas, actrices, catástrofes, hechos historicos, de crónica rojas, etc. Y las pegaba en las paredes de mi pieza. La gente que entraba a mi pieza se asustaba un poquitito pues el lugar adoptaba un carácter un poco tétrico.

5- no tengo miedo a ser contradictorio. Por ejemplo me gusta solo algunos tragos; El Pisco, el vodka, el whisky, y las cervezas. Pero si se acaba el copete puedo tomar cualquier cosas. No sé miles de tonteras más: Huelo las ropas que me saco, no me gustaba usar perfume, solo uso desodorante etiquet, sé que no es muy viril pero joder, No saludo a las alumnas de besos en la mejillas. En relación a los alimentos como de todo hasta piedras, me gusta salir a cazar conejos y liebres (sueño con cazar un jabalí en una cordillera del sur), me gusta almorzar en silencio sin que me molesten, pierdo todo tipo de lápices pastas, me gusta mucho el fútbol pero no soy hincha de ningún equipo y por sobre todo “NUNCA RESPONDO UNA CADENA (NI de CARTAS, NI MAILS ETC), ES LA PRIMERA VEZ QUE LO HAGO”, puedo ser muy mentiroso con la gente que no conozco, ósea transformo un poco la realidad y la acomodo a mis objetivos, aunque suelo reconocer mis mentirillas.

Y la cadena se la envío al chuchesumedre que me robó la mochila en Villarrica dejándome literalmente con lo puesto.
A Dubi- Du y a Guaripolo, por su constante inspitación.
a Pepo y su gran obra, "Condorito"
A Daddy Yanky, pues “Lo que pasó, pasó”
A Keren Paola y Ximena Labarca, por brindarme día a dia su arte y sus bellas figuras.

lunes, enero 16, 2006

Cuento de Hadas falaz, post-modernista, anarquista, de un hueón que aspira a Principe azul porque quiere comerse a una Cenicienta Peliroja. (FIN)

Por fin mis palabras logran arrancarle una sonrisa a un rostro que comenzaba a adoptar un constante rictus de seriedad.

Ella me observa de pies a cabeza por largos segundos, como si buscara alguna verdad en mi silencio, una pista que le indicara que camino tomar. Tras un breve silencio Trinidad me vuelve a hablar.

- no sé Evaristo, ¿puedo confiar en ti?
-claro que sí Trinidad.

Trini me mira directamente a los ojos, se acerca lentamente y me da un pausado beso en la mejilla. Un beso que me emociona con su leve humedad. Ella se aleja un paso, me toma la mano y la desliza hasta sus pantorrillas, me pide que le dé un golpe de puño en la pierna, lo hago.
-¿sientes algo distinto?
-si, pero no sé que es.

Comienza a bajarse las medias, dejando al descubierto su secreto. Desvía la mirada y me pregunta si comprendo, yo le contesto que sí.

-Trinidad esto realmente no cambia nada en mí- digo mirándola a los ojos.
-Claro que sí Evaristo, de hecho lo cambia todo, siempre ha sido así – dice algo descontrolada.
-pero yo no quiero cambiar nada.

Comienza a forcejear con su rodilla izquierda y en el lugar donde tenía arremangados sus gastados vaqueros, desprende su pierna izquierda. Apoya una de sus manos en la pared y con la otra me ofrece su prótesis. Yo la recibo, la miro a los ojos, me siento algo confundido, me siento muy confundido, pero trato de no demostrárselo.

- ¿la deseas Evaristo?, Por que nunca nadie la ha querido – dice Trini con una actitud desafiante.
- ¿es tu pierna?
- sí, tonto, pero ahora es tuya.
- pero que voy a hacer con una de tus piernas.
- ahí tienes mi misterio y es todo tuyo- dice con sus ojos húmedos.
- te equivocas eso es una pierna, y una no me sirve, sólo te sirve a ti, además las prótesis son caras, y no quiero que andes cojeando por la vida- digo tratando de ser gracioso, pero esta vez no funciona.
-tienes razón. De nada sirve un zapato si no tienes el otro.

Trini hace otro desconcertante movimiento, se sienta en el suelo, forcejea con su tobillo derecho, se saca un pie. Trata de pararse pero sus extremidades escalenas no se lo permiten, se sostiene precariamente en los muñones y me entrega su otra prótesis.

- Hay tienes el par Evaristo -dice visiblemente perturbada- no era eso lo que buscabas, la maldita honestidad, ahí la tienes entre tus manos.
- Si crees que me asustas, pues no es así- digo tratando de parecer sereno.

Escucho una voz fuerte que pronuncia el nombre de Trinidad. Miro hacia atrás y veo al Guatón maldito. El Janis, al verme adopta una actitud agresiva y desafiante.

- ¿Qué haces Trini?-
- Por favor no te metas Janis, después te explico.
- bueno, pero ya es hora de irse -dice el Janis- se nos va hacer tarde.
- Ya voy Janis, sólo deja despedirme- dice Trini algo más calmada.
- No te demores y trae tus prótesis, son demasiado importantes para perderlas- dice el Janis.
-Puta Janis te dije que no te metieras, además las wueas son mías y hago lo que quiero con ellas.


A pesar que su estatura ha disminuido, su enojo no hace más que irradiar orgullo y fuerza.

-Por favor Evaristo, no me hagas esto más difícil, déjame partir.
- si tú me lo pides lo haré.
- gracias.

Alzo mis manos y le ofrezco sus prótesis, pero ella acepta sólo una, la más grande y me dice que por ahora la otra es mía.

-¿Pero Trini que voy hacer con tu pie?
- lo que haría un caballero como tú, buscar a la dueña de ese pie extraviado.
- ¿y como lo hago Trinidad?
- no seas flojo, ese es un problema que tú debes resolver.
-no me vas a ayudar, ni siquiera me vas a dar una pista de donde puedo buscarte.
- no Evaristo.

Trato de decir palabras de despedida, pero no puedo. Cuando lo vuelvo a intentar, ella se lleva un dedo a la boca y lo deposita sobre sus labios, realizando un gesto de silencio. A lo lejos el guatón maldito me mira amenazante. Ellos parten caminando lentamente, avanzan unos cien metros, se detienen y discuten, el guatón quiere devolverse, Trini intenta detenerlo, le grita furiosa, él la queda mirando, se da vuelta y la toma del hombro. Una cuadra más allá el Janis la toma en brazos y la pone sobre su espalda ancha. Yo los sigo mirando hasta que desaparecen al doblar por avenida Matta.

Tengo un torbellino en mi mente. Estoy afuera del teatro monumental con un pie cubierto por una calceta negra con franjas rojas y una zapatilla Converse de lona color negro. Después de meditarlo un rato me doy cuenta que tal vez hoy he sido victima de un amor “SIN PIES, NI CABEZA”, pero supongo que así son todos los amores.

Camino por la calle con su pie entre mis brazos. Me siento cansado. No quiero pensar más por hoy. A partir de mañana buscaré a la dueña de esta pierna. Por ahora sólo puedo tararear alguna canción de Attaque 77.

Yo no sé lo que sentí, esa tarde que te vi / Yo pensaba en otras cosas, fuiste mucho para mí / Yo creía en tus palabras, tu mirada me engaño / Ahora sé que no sos mía, la culpa la tuve yo / Yo no quise lastimarte, jamás tuve esa intención / Fuimos presos de un impulso, yo sólo buscaba amor. / Y cuando te veía en la calle, no podía evitar / que el silencio se adueñara, me quedaba sin hablar. / Ahora sé que no sos mía, la culpa la tuve yo / Si quieres podes marcharte, sólo te pido un favor / Si aún te queda algo de amor dentro de tu corazón / No me mires a los ojos / Que me muero, yo me muero de dolor / Hacelo por mí.

miércoles, enero 04, 2006

Cuento de Hadas falaz, post-modernista, anarquista, de un hueón que aspira a Principe azul porque quiere comerse a una Cenicienta Peliroja.(Nº3)

No me arrepiento de este amor / Aún que me cueste el corazón / Amarte es un milagro y yo te amé / Como nunca jamás lo imaginé. / Tiendo a arrancarme de tu piel / De tu mirada de tu ser / Yo siento que la vida se nos va / Y que el día de hoy no vuelve más / Después de cerrar la puerta / Nuestra cama espera abierta / La locura apasionada del amor / Y entre un te quiero y te quiero / Vamos remontando al cielo / Y no puedo arrepentirme de este amor.

Estos son los momentos que uno aprecia las ironías de la vida. Establezco una de las mejores conversaciones de mi existencia y de un segundo a otro un gordinflón me derriba de un puñetazo y unos minutos después me encuentro cantando el remozado hit ‘s cumbiero de Gilda “No me arrepiento de este amor”.

Termina el recital de Attaque 77, la gente corea su canción “soy de attaque, soy de Attaque, de Attaque soy yo”. Gritan sin parar como si estuvieran en un clásico de fútbol. El grupo vuelve al escenario, expresando las palabras de rigor. Lo típico, que están muy contento de estar aquí, que son años que llevan viniendo a Chile, y que este show esta dedicados a sus antiguos seguidores y a los nuevos también. Sus discursos ahora me importan bien poco. Voy a una pequeña tarima y me subo sobre ella, desde ahí tengo una mejor visión de la cancha. Buscó a Trinidad, siento una angustia en el pecho, hoy he llegado muy lejos para dar machar atrás. La veo en el sector contrario de la cancha. Voy a su encuentro, cuando llegue al lugar ella no esta ahí. Que salió difícil esta mujer.

Es el último tema de la noche. Ciro anuncia la despedida y comienza a tocar “Vuelve a casa”. Vivo la canción a mil y canto a todo pulmón, dejo mis últimas gotas de sudor en la cancha. Canto por ella, canto por mí y canto por toda esta manga de mal paridos, pero principalmente canto por evocar el romance que no he tenido. La canción va acabar, salgo corriendo hacia la salida, allí la esperé, escudriñaré rostro por rostro, silueta por silueta, hasta encontrarla.

La gente sale a raudal, parece que definitivamente la perdí, ha salido la mayoría de los asistentes del Recital, sólo quedan algunos rezagados que esperan a algún amigo extraviado. Me siento en la berma de la calle y escondo mi cabeza entre las rodillas, después de unos minutos siento una mano en mi hombro. Experimento un leve temor, no será un nuevo puñete de un resentido o unos punketas sedientos que quieren asaltarme para tomarse una cerveza en un sucucho de San Diego. Empuño mis manos y giro lentamente mi cuello. Ella estaba ahí, al frente mío, ¡Trini¡, ¡Es increíble¡. Tiene los brazos cruzados en el pecho y al verme a los ojos me ofrece una de sus manos, la tomo y ella me ayuda a levantarme.

-hola Evaristo - dice Trini mirándome con sus ojos achinados- ahora fuiste tú el que provocó un misterio en mí, con esa actitud tan desvalida.
- es que estaba triste porque pensé que te había perdido.
- no seas melodramático– dice Trini.
- no es melodrama, sino melancolía por algo que no había sentido nunca antes.
- bueno Evaristo, -me responde seria- yo sólo quería pedirte disculpa por el golpe que te dio el Janis.
- Ósea, ese gordo maricón, es amigo tuyo.
-Sí lo es. Es un viejo amigo, nos conocemos desde pequeños –dice encogiendo los hombros- como ya te dije, yo sólo quiero pedirte disculpas.
-Trini yo no quiero tus disculpas, yo sólo quiero salir contigo. –Digo mirándola a los ojos- Quiero conocerte, tal vez algún día salir a tomar unas copas.

La voz de Trini se pone algo temblorosa y ya no me mira a los ojos, apoya su cabeza en uno de sus hombros, y la mueve negando algo que desconozco.

- no sé Evaristo, tus palabras me parecen honestas, pero hay cosas en la vida que no podemos dominar. Además yo no sé si algún día podré llegar a estar con alguien.
- ¿Por qué me dice esto?
- no sé, hay cosas de mí que tú no sabes, y creo que no vas a ser capaz de comprender.
- me subestimas, mejor por qué no haces la prueba, ¿qué es la cosa tan terrible que escondes?
- Evaristo eso es algo que no quiero revelar. Me gustaría que se mantuviera como un misterio, como lo somos tú y yo.
- pero Trini ¿a qué le temes?
- realmente, no lo sé.
- por favor te lo pido, se honesta conmigo.
-no me pidas eso por favor.
-¿Por qué?
- no sé, Evaristo, realmente no lo sé.
- bueno, te propongo algo, porque no utilizas este encuentro como una terapia y me cuentas esa verdad tan terrible que escondes, eso es lo que hace la gente normal, le cuenta sus historias a un desconocido, lo hacen todo el tiempo, en los bares, en el negocio del barrio, en los Mall, por que crees que hay tanto sicólogos sueltos en las calles.
- y para mí mala suerte justo hoy tuve que encontrarme a uno.
- Así es.

martes, diciembre 27, 2005

Cuento de Hadas falaz, post-modernista, anarquista, de un hueón que aspira a Principe azul porque quiere comerse a una Cenicienta Peliroja.(nº 2)

No sé porqué me impacta tanto la presencia de esta joven de cabellos rojos, me sobrepasa, no encuentro explicación que me satisfaga y no puedo conformarme. Es verdad que son pocas las mujeres bellas en estos eventos y que la mayoría de las jovencitas que asisten a las tocatas punks no se caracterizan por ser atractivas. Como se dice vulgarmente son lo que botó la ola. Por lo general acostumbran a ser gordas buenas para el copete o flacas raquíticas con rostros extraviados, supongo que el factor común es que muchas de ellas han sido ignoradas gran parte de sus cortas vidas, en el colegio, el barrio y hasta en sus propias familias, por lo tanto hacen de la fealdad un culto, algo que les da un sentido de pertenencia, por lo cual se juntan con otros supuestos desechados y se burlan de la normalidad. Pero esta mina punk, la de la melena roja, es un cuerazo, esas ganas de afearse la hacen más atractiva.

No puedo dejar de mirarla. Ella despierta mi imaginación, mi mente se revoluciona, y no son los pitos, no es el trago, no es el maldito aire del lugar, talvez sí, pero sé que esa no es la causa. Tengo la certeza que debe ser una mujer de un complejo mundo espiritual, quizás hasta autodestructivo. Deseo que sea el tipo de mujer que busca la belleza en el abandono, que encuentre lo aparentemente grotesco como una sustancia hermosa. Por eso quiero que me conozca.


Me encanta como se mueve. Ella menea sus caderas sin ganas, y sus brazos se alzan al cielo para luego depositarse sin fuerza sobre su cabeza. Parece que fuera radiactiva, nadie a su alrededor se acerca vigorosamente, no la tocan, no la empujan, no la alcanzan. Ella mira el escenario y canta junto a Ciro, a veces mira al cielo y cierra sus ojos, pero sigue cantado. Su cuerpo se mueve pausadamente y me dan ganas de abrazarla, de estrecharla fuertemente entre mis brazos. Veo a un joven de polera a rayas que esta tomando vino en caja de tetra pack, me acerco decidido y con cara de malo le pido un trago, él me queda mirando con recelo y me pasa la caja sin decir palabra, tomo un sorbo como si fuera el último de mi vida. Y ella sigue cantando.

Ella es distinta a todas, a todas las demás / Ningún chico pudo con ella y ningún chico podrá / Ella va a la cancha, nadie la comprenderá / Ni siguieran la comprenden las chicas de su edad / Siempre esta sola en la cancha / Apartada de los demás / Mira el partido mientras canta /Siempre es la misma canción. / Ella evito las drogas no tiene tiempo demás / Ella no busca su amor va directo a lo mejor / Goza pasando el tiempo aferrada al alambrado / Ella se siente mujer, no la pueden vulnerar / Siempre esta sola en la cancha / Apartada de los demás / Mira el partido mientras canta / Siempre es la misma canción / Dale o, dale o, dale o ponga huevos que aquí no pasa nada / Los huevos del equipo, los huevos de la hinchada / Dale boca que vamos a ganar.

Han pasado tres temas, escupo saliva morada, tengo la boca áspera, me siento algo ansioso, pero sé que este es el momento, es ahora o nunca. Me acerco, la miro a los ojos, ella parece no verme, estoy a dos metros. Quiero sentir su olor a sudor. Me detengo y trato de pensar una frase que sea ingeniosa, aunque ese tipo de palabras no abundan en mi boca, menos cuando estoy excitado. Me acerco a ella, establezco contacto visual, me queda mirando con sus ojitos achinados.


La pausa que se produce entre temas, me obliga a detenerme a un metro de su pálida presencia, el público grita y aplaude satisfecho. Ella no se ha dado cuenta que estoy tan cerca, miro sus brazos, lleva un brazalete en la muñeca izquierda con unos remaches cuadrados, y su antebrazo esta cubierto por cicatrices, tiene más de una decena, mis ojos se depositan fijamente en ellas.

Mi insistente mirada parece haberla ofendido, pone sus brazos en jarra y furiosa me increpa.

-¿ Qué miras imbecil?
-tus cicatrices- contesto tranquilamente.
-¡te parecen divertidas pedazo de mierda¡-dice mientras mete su mano derecha en el bolsillo trasero de su pantalón.
- me parecen hermosas- digo mirándola tímidamente a los ojos.
-¿Qué onda, estas loco?
- Sí un poco.

Las luces del escenario giran, los Attaque 77 continúan a cien, la juguera humana sigue moliendo cuerpos y nosotros estamos ahí, hombro con hombro, escudriñando nuestro silencio, acompañándonos a pesar del ruido ensordecedor, del humo, de los empujones de los ebrios y de la pesada atmósfera de sudor y marihuana.

-Hola, mi nombre es Evaristo -digo con seguridad.

Ella me mira y asiente con su cabeza, después como si quisiera disculparse de algún chiste me regala una sonrisa de niña traviesa.

-¿Señorita me deja terminar lo que quiero decir?- digo haciéndome el enojado.
-si, por supuesto dime – dice la pelirroja- gracias por lo de señorita.
-De nada –digo confundido- ¿en que estaba?, ah, lo que te quería decir, es que creo instuyo tu locura y no pude resistir las ganas de saber tu nombre.

Ella se ríe de mis frases rebuscadas. Su vista se dirige hacia el escenario, observa a su alrededor como si estuviera buscando a una persona y después me mira.

-¿tenias ese discurso preparado?, a todas le debes decir lo mismo.

-No para nada, realmente siento eso.

- no seas mentiroso.




Ella me mira con desconfianza da un paso hacia tras y me vuelve a observar, piensa en algo, en eso momentos me siento con si estuviera en la prueba más importante de mi vida. Se acerca hacía mí y me contesta con una voz gastada de tanto cantar.

-Hola, mi nombre es Trinidad.
Ella me estira su mano y nos saludamos, como si alguien nos estuviera presentando.

- ¿puedo hacerte una pregunta Trinidad?
-por supuesto Evaristo- dice con un tono lúdico.
-¿Puedo llamarte Trini?- digo mirándola a los ojos.
- Claro, todos me llaman así –dice con indiferencia.
- me refiero a si puedo llamarte por teléfono.
-que eres patudo- dice frunciendo el ceño.
-disculpa, no quiero que piense que soy un patudo, quiero ser directo, y sólo quiero descifrar tu misterio.
-¿y que misterio crees que escondo?- dice con un tono de voz nervioso.
- El de apreciar la belleza en las cosas que parecen grotescas.
-¿y por qué crees saber eso de mí?- dice, mirándome a los ojos.
- realmente no lo sé -
- en serio piensas eso de mí- dice coquetamente- no estarás tratándome de engrupir.
- crees que alguien feo como yo, se atrevería a hablarle a una mujer tan enigmática como tu, si no estuviera seguro de lo que siento- digo gesticulando como un caballero.
-si debo reconocerlo eres todo un caballero -dice Trini mientras me ofrece su mano-, no todos poseen esa calidez y facilidad de palabra que tu tienes, además no eres tan feo.

Su mano y la mía se enlazan, no quiero soltarla, pero lo hago. Ella me trata con confianza como si nos conociéramos de tiempo, eso me hace sentir seguro. Pero siento que me empujan, me doy vuelta a observar y el gordo infeliz, el maldito de la bengala, se queda frente a mí, y sin decir palabra me encaja flor de cornete, me tira al suelo y me golpea con sus bototos en el estomago. Después de unos segundos de inconsciencia, trato de sacarme el dolor de encima, observo que a mí alrededor, no está el guatón maldito, no está la Trin,i y un grupo de pendejos tratan de levantarme del piso, me dan un poco de vino y se retiran. Una vez repuesto trato de encontrar a Trini, pero sólo esta la juguera humana y cinco mil personas que se están disfrutando la música. En estos momentos tocan unos de sus nuevos éxitos. Salgo corriendo y me meto a la juguera a patear uno que otro culo, esto no me hará sentir mejor, bueno, creo que sí.
Fin de Segunda Parte...

domingo, diciembre 18, 2005

Cuento de Hadas falaz, post-modernista, anarquista, de un hueón que aspira a Principe azul porque quiere comerse a una Cenicienta Peliroja.(nº 1)

Estoy sentado en el paradero de avenida Matta con San Diego. Debajo de mi chaqueta de mezclilla llevo una botella de cerveza. Miro a todos lados, cuando me aseguro que ningún carabinero esta a mí alrededor bebo un largo y contundente sorbo de Escudo. A pesar que falta una hora para que comience la tocata de "Los Attaque 77" siento que el tiempo me falta, que mi cuerpo es dominado por una sensación que lo impulsa a correr. Tomo otro sorbo de cerveza y trato de tranquilizarme. Por la calle la locomoción fluye, el espectáculo sucede en otro lado, quizás en el espacio que va desde la berma hasta las edificaciones. La vereda norte de Matta es transitada por una serie punketas, de todos los estilos, con vestimentas que parecen disfraces, pero lo más sorprendentes son los tipos que llevan la cara pintada como calavera, parecen almas en pena circulando por el viejo barrio de San Diego. Cuando observo el aspecto extravagante de la juventud que se apresta a ver a la mítica banda de punk Argentina, me siento un ser raro, demasiado normal para estar aquí solo en medio de tantos mohicanos, chaquetas de cueros, puntas, remaches metálicos, bototos de milicos y ojos extraviados. Bebo rápido mi litro de cerveza. Quiero estar borracho. Por un momento deseo ser igual que todos estos mal paridos.


Los Attaque 77 salen al escenario del Teatro Monumental a eso de las nueve de la noche, la euforia explota en todos los sectores del teatro. El potente alarido de cinco mil personas recibe a la legendaria banda. Con el primer riffs de guitarra de la canción “Hay una bomba en el Colegio” la gente de la cancha se alborota, y se mueve frenéticamente en su propio eje, al aumentar la intensidad de la música los fanáticos tratan de abarcar el máximo del espacio posible, y se desplazan por donde se les antoja, con una pasión que revuelve las entrañas de las masas, cuesta mantenerse en pie, pero el esfuerzo es satisfactorio. La música casi no se escucha por donde me muevo. Lo único que importa es mantenerse en pie y no ser devorado por la multitud que circula a tu alrededor.


Después de cuatro canciones hago el esfuerzo de salir a un costado de la cancha. Me dedico a mirar tranquilamente el espectáculo. Desde aquí se escucha un poco mejor. Desde mi nueva locación observo el lugar en el cual estaba metido. Todo parece una locura. Es impresionante ver como el público gira entorno a un círculo imaginario y se golpean, es una verdadera Juguera humana donde las poleras de color blanco y negro se funden en una masa grisácea. Los torsos exultantes de la masa punk emiten un calor que empapa las prendas de un sudor juvenil, mezclando los hedores de un espíritu adolescente. Con la energía que producen estos jóvenes con su primitivo baile se podría iluminar la ciudad de Santiago por toda una noche. Si la gente vieja y normal nos viera se preguntaría de seguro, cual es la razón para involucrarse en esa vorágine, y la respuesta es muy simple, catarsis. Me gusta estar ahí en el medio, pero ahora estoy algo mareado y cansado. Uno vive esos momentos con una intensidad adictiva y embriagadora, donde sólo se preocupa por seguir la letra de la canción y golpear el cuerpo de la persona que se cruza en tu camino. Algunos buscan un poco de dolor, defenderse, resistir, pero ese no es mi caso. A mí me gusta ir al frente y avanzar como un tractor.

Ciro Petrusi habla contra el racismo y hace un llamado a organizarse y a luchar a favor de un mundo más tolerante. Suena la guitarra y se une la batería, Ciro anuncia “Donde las águilas se atreven” y comienza a cantar. La ovación es espectacular, la gente salta eufórica, no hay nadie que se mantenga en su lugar. No aguanto más mi posición de espectador y me introduzco corriendo al interior del barullo de la juguera humana y canto con voz ronca.

Acércate solo un instante /Escúchame si lo quieres hacer / Toma unos tragos y quizás entonces / Talvez me puedas comprender. / La nueva raza está naciendo / no esperes más vamos únete / al regimiento de pecadores / la calle será nuestra ley. / Podrán pasar mil años, / Veras muchos caer, / Pero si nos juntamos / No nos van a detener.

Hay algo de benévolo en la juguera humana, y es que tú no golpeas a tu compañero para derivarlo, lo haces para que despierte, para que sienta que existe y que es uno más de tantos golpeados. Al que cae en el circulo ya sea por borracho o porque no fue capaz de mantener la intensidad, se lo recoge del suelo, no corre el mismo destino que en la calle, aquí no será dejado a su suerte para ser pisoteado por las tribus urbanas. Tu aceptas al que está a tu lado porqué esa son las reglas del juego, da lo mismo sí es una dama gorda con estrías en el estomago o un delincuente juvenil, mala suerte es así, es el destino, lo empujas y sigues avanzando.

Nunca tuve novia / Y nunca la voy a tener / Nadie quiere a un jorobadito / Nadie lo puede querer / Por eso yo…/ Bailo y bailo sin parar / Mi vida es una historia triste / Bailo y bailo sin parar / Que tienes que reír.

Yo bailo la canción del “Jorobadito”, me muevo de un lado a otro, alegre, con energía. Me saco la polera y meto un extremo en el pantalón, esta cuelga como una cola. Todos se mueven al ritmo de las guitarras. Una Guatón de bototos y sudadera blanca prende una bengala y la mece al aire. Maldito Guatón me quema con una de sus chispas. Me da rabia, le pego una patada y me pierdo en la multitud. Lo observo de reojo, el Guatón busca una victima con quien desquitarse. Maldito Guatón, ahora aprovecho un descuido suyo y le pego un combo en la espalda y un pisotón en los tobillos y me pierdo en la juguera. Creo que he quedado a mano con el Gordo idiota de la bengala, pero igual me mantengo cerca en una de esas lo vuelvo a calzar con un buen golpe.

Ciertamente tenía razón, el Gordo de la bengala es un maldito… ¡suertudo¡ Solamente han pasado dos temas, el fuego de su bengala se extinguió y el infame ya tiene a una preciosa mujer de cabellos rojizos en sus hombros. Ella lleva puesta una polera negra ajustada de los Ramones, usa un ceñidos Levi’s raido, los lleva puestos sin cinturón, lo cual le da un aire descuidado y sexy, además tiene arremangados sus vaqueros hasta las rodillas mostrando sus pantorrillas las cuales están cubiertas con unas medias de franjas negras y rojas, sus piernas son delicadas, su piel es pálida, sus labios son una tentación frutal, sus ojos achinados combinan perfectos con su frágil y perfilada nariz, su belleza es un collage de finas partes sin sentido que forman un todo armónico, es diferente, vivaz y definitivamente preciosa, su exótica humanidad termina en unas zapatillas Converse de lona color negro. Al terminar la canción ella se baja de los hombros del guatón.

lunes, diciembre 12, 2005

El viejo Profesor



Los nudillos
del viejo profesor
son cómplices de los muros
que se vanaglorian
de su impotencia.

Desde su pupitre,
Sus dedos
dibujan mensajes
que bailan al son
de las malas miradas.

En el aula,
Su espalda se enfrenta,
a la desidia
de rostros flagelados,
por la ofensiva frialdad
de los pasillos sin nombre.

Las voces jóvenes,
descansan en los oídos,
que lo acompañan,
ellos son la lapida
de la tumba donde reside
las esperanzas
del viejo profesor.

martes, diciembre 06, 2005

Hoy


Hoy cuestiono mi mundo,
Padezco la crisis
Que bifurca la senda.
Hoy mataría
Y precisamente hoy,
encerrado en el cuarto
Me evoca el sueño,
La necesidad de descubrir
Ese espacio intimo
Que nos separa.
Desgarrar el animo dormido
De tu campo.
Hoy me amparo en la promesa,
en tú promesa
De transformarnos en sudor.
Hoy me defiendo
Con mis garras para no caer,
Claro, conozco el suelo,
el suelo que lima la piel,
su dolorosa voz.
Estoico me afirmo en mi hombría,
Desde ella me clavo a la tierra,
A tú tierra
A nuestra tierra.

lunes, noviembre 28, 2005

Jaque al Rey (capitulo extendido y final de la historia)

Para mi sorpresa yo no era su único invitado, bebimos una cerveza, mientras esperábamos a dos amigas de su trabajo, Bailamos como una hora. Marina no se quiso mover de la puerta hasta que llegaron. Con la presencia de sus compañeras pensé que su actitud iba a cambiar. Mientras tratábamos de conversar Marina se deslizaba insinuante hacia mi boca, pero no la sentía cerca. Estaba extraña, miraba hacia todos lados como si buscará a alguien, algo no fluía bien, Marina seguía coqueteándome, a pesar de eso algo no funcionaba entre nosotros, de un momento a otro me dijo- voy al baño, espérame en la barra- y la mina desapareció, la esperé 45 minutos en la bajada de la puerta del baño ( a unos metros de la barra), hasta aparecieron sus amigas y una de ellas bailó conmigo, y yo la buscaba entre la gente, la amiga de Marina hasta me colocaba su trasero en mi miembro cuando bailaba, se contorneaba sensualmente frente a mi, apreté mi pelvis en su trasero, y lo batí al ritmo de la música, no quise avanzar más con ella porque esperaba a Marina, había llegado con Ella y pensaba irme con ella, así que dejé a la bailarina exótica y la fui a buscar -que tonto fui-. A lo mejor eso era parte de su plan, dejarme con una amiga para que me la agarrará, así ella me podría sacar en cara lo caliente que era, y en ese momento ella me iba restregar en la cara a su novio, de ese modo Marina no se sentiría culpable.

La busque durante dos horas, discutí con todos los punkies que me pedían cerveza, a todos le dije que no, recorrí errante por el antiguo teatro, hasta que me resigné. Busqué dinero en mis bolsillos, estaba recién pagado y tomé algo más de dos litros de cerveza, y un vodka tónica, no seguí tomando, debía trabajar en la mañana, y no quería amanecer con la tremenda resaca, aunque las ganas no me faltaban. La discoteca acabó, estaba triste, ni tan ebrio y tan sobrio, la esperé en guardarropía, porque ella tenia mi chaqueta en su bolso. Me senté y esperé. La fila para recuperar atuendos era inmensa, una chica regordeta se sentó a mi lado y me sacó conversación, me dijo que le había llamado la atención mis ojos, que estaban tristes, no la tomé mucho en cuenta, pensé pedirle el teléfono, pero me arrepentí, me tomó la mano y se fue. Hasta que apareció Marina como si nada hubiera pasado entre nosotros, riéndose, en su mano traía mi chaqueta y a su lado la acompañaba un chascón de estilo afro, con una barba desgreñada.

- Hola, te estuve buscando más de una hora, hasta que me aburrí y me puse a bailar con Javier, -apuntó al muchacho de estilo afro y desgreñada barba- ahora él se ofreció para llevarme a casa.

Nunca me buscó, de eso estoy seguro, pase más de mil veces por el lugar en el cual debió estar, a sus amigas las esperó, definitivamente a mí no. Y eso de... me encontré con un amigo y me ofreció llevarme a la casa, es otra mentira, ese encuentro no fue casual, estoy seguro, además quién se puede ofrecer para ir a dejarla, si vive en una población que para entrar de noche hay que ir en un blindado, lo más probable que visitarían un motel y después de su revolcón, ella se iría tranquilamente a trabajar. Todo eso lo supe en el instante y ella lo negaba, como si no la conociera, ella misma hace menos de dos meses confidenciaba que yo era la persona que más la conocía.

-mentira no me buscaste.

-si te busque.

-Debemos conversar.

-Bueno, pero ahora no.

-Ahora.


En ese momento me volví loco y la encaré, enumerando todos su gestos y palabras que me hicieron pensar que ella mentía. Me miraba con sus ojos llorosos y negaba todo. Para colmo de males, su acompañante tuvo la brillante idea de inmiscuirse en la discusión.

-no seas inseguro- me dijo

-compadre usted no sabe de lo que esta hablando, así que cállese.

-pero relájate.

-relájate tu, yo no tengo nada en contra de ti, pero si te sigues metiendo, te voy a meter mi bototo en el orto.

Mientras yo le reclamaba a Marina su desaparición, un guardia del boliche le pegaba a un punketa borracho, unos puntiagudos amigos del machacado se metieron en su defensa, provocando una gresca de proporciones. En esas circunstancias le dije a Marina que no la querría ver más en mi vida, que no me buscara más. Su cara de asombro me molestaba, como sí estuviera actuando fuera de mis cabales, como su fuera un desquiciado que estaba hablando de más. Yo sólo quería una explicación y ella no fue capaz de dármela.

- Efraín, así que le dije que no me buscará más.

- Bien hecho compadre, esa mujer no se lo merece- dijo Efraín

- Pucha Efra, si estuvieran los bares abiertos te invitaría un trago.

- mujeres traicioneras cuando se le pone en la cabeza engañarte, no hay nada que las pueda hacer cambiar de opinión.

- tienes toda la razón.

¿Qué le impide a mi esposa que me este engañando haya en el Perú?

-para ser sincero... nada.

-Uno se viene para acá a pasar penas para darle un futuro mejor y ella me puede estar engañando.

- En esos bares de mala muerte que llaman “Polladas”, bailando las mejores cumbias con otro hombre.

-¿quién le mencionó amigo Roberto que las Polladas son bares?.

-Puta la huea, yo lo veía en ese programa...”Laura en América”... con esa... la novia de Motencinos... como se llama... ha, Laura Bocio o algo así...

- Laura Bozzo, Hermano.

- bueno en ese programa... los engaños y las rencillas siempre nacían en las polladas. Me imagino que esas huevadas deben ser peligrosas pero más entretenidas que la puta madre, ¿o no Efraín?.

-No... las Polladas son como los Asados de ustedes, se hacen en las casas.

- ¿Cómo los asados caseros?.

-Sí, como los asados- volvió a sentenciar Efraín .

- como los asados chilenos en los que se compra dos kilos de carne para 10 personas y 5 garrafas de vino.

-si como eso- dijo Efraín riéndose.

-Puta que se aprende contigo.

-¿Y cual es le trago preferido de las polladas?.

-se toma de todo, pisco peruano, ron, cerveza, lo que venga en realidad.

-¿Y cual es la droga que la lleva? ¿La pasta?

- no hermanito haya no nos matamos con esa porquería, haya es puro cloro.

- Toman cloro, pucha que le debe quedar el estomago limpio.

- el cloro no se toma, se aspira con un billete.

-entonces le hacen a la coca.

-no al cloro

-eso, a la cocaína.

-no al clorhidrato.

-por eso te digo Efraín, le hacen al clorhidrato de cocaína... Aquí esa droga es de hueón pudiente... Aquí el kuma, le hace a la pasta.

- Pero haya le hacemos al cloro, y es bakán.

-¿Y no es caro?.

-no... esta al alcance de cualquiera.

- ¿Y vos acá en Chile te drogas?

-no, lo deje, una porque aquí no se vende cloro y otra por que se gasta mucho dinero y debo mandárselo a mi señora.

- pero hay cocaína.

-pero eso no es cloro, hermanito.

-bueno, lo que sea.

No sé, por qué no le pegué al Chascón Afro de mierda, le tenía unas ganas de plantarle un combo en plena nariz y lanzarlo al suelo, patearlo en las costillas para que no se pudiera reír en un par de semanas sin acordarse de mí. Que se tiene que meter en cosas que no sabe, no podía solo mirar, tuvo suerte el idiota. Pero no le iba a dar ese gusto a Marina, eso si... ahora que lo pienso bien, me arrepiento. Debí golpearlo. Igual no volveré a ver la linda cara de Marina. Debí Golpearlo, así el tipo aprendería que no debe juzgar a gente apresuradamente. Inseguro, yo inseguro, inseguro el hoyo de su abuela.

-Efraín te haz puesto muy porfiado con la cuestión del cloro.

- ¿yo, hermano?.

Siento el pecho apretado, un calor que duele recorre mi torso y se expande hacia el resto del cuerpo. Por qué me hiciste esto, por qué me buscaste. Por qué este dolor y si había terminado, parece que no había sido así, a donde guardo ese resplandor que me hizo feliz, donde cuelgo mis recuerdos, tu recuerdo. Tu amor. Por lo menos ahora todo es claro Marina, todo terminó. Acabó como quería, nada de amistad, nada de llamaditas, con un pequeño drama, con un perdedor, por fin... su juego terminó

- me aburriste... así que voy a molestar a otra persona... en una de esa tengo suerte y me pongo a pelear.

- ninguna molestia hermano.

- vaya con Dios amigo.

lunes, noviembre 21, 2005

Jaque al rey (Parte II)

- ¿y como se llama la señorita?.

-bueno, eso ahora no importa.

-¿ y qué fue lo que hizo, que te tiene tan alterado?

- y quién te dijo que estaba alterado - dije violentamente- es un broma Efraín relájate.

Marina terminó conmigo aduciendo que ya no me admiraba como antes, que yo había perdido la chispa, que no tenía trabajo, que me había vuelto un conformista. En cierto sentido ella tenia razón, durante ese periodo ella era lo único que le daba sentido a mi vida, su sexo, su cariño, sus silencios... de ella, me gustaba mucho eso de no dar nunca explicaciones, de aceptar las cosas como eran, así que acepté su decisión sin cuestionarla, era verdad no podía seguir en ese estado. Así que no la volví a llamar. Ahí se inició la comedia, parece que ella comenzó a extrañarme. Durante dos años tuvimos citas esporádicas donde conversábamos, bebíamos un trago, nos besábamos y hacíamos el amor, realmente lo pasaba bien, pero después de cada encuentro ella desaparecía y yo la dejaba ir, para ser sincero intenté volver con ella, le di algunas señales, pero ella las ignoraba en ese momento, solo parecía reaccionar frente a mi indiferencia y cuando menos lo esperaba ella volvía a buscarme. Talvez fue un error, pero yo siempre acepté nuestros encuentros y nunca le cuestioné nada. Pero hoy no aguanté más y le dije de mala manera que no me volviera a buscar, que era una cobarde y que nunca más me llamara.

- pero ya arreglé ese problema, nunca más me verá la cara.

-¿ y por que esa decisión hermanito?

- simple, porque me engaño.

-¿se metió con otro fulano?.

- ¡no!... bueno no sé... pero eso no me importa, ella es dueña de hacer lo que quiera con su cuerpo, si le apetece... le pueden dar por el orto y a mí me da lo mismo.

- como te puede dar lo mismo que otro hombre tenga relaciones con tu mujer.

- pero ella no es mi mujer.

-pero lo fue.

-mira Efraín... para mí las mujeres no son de mi propiedad... ningún ser humano pude ser propiedad de otro.

- mmmm... no sé.

- y pensándolo bien, más que un engaño lo que ella me hizo fue una burla.

-¿por qué?

hace dos días atrás, estuve de cumpleaños, y ella me llamó para saludarme, eso era normal, siempre nos llamábamos para esas fechas, pero ella no se conformó con eso, quiso celebrarlo y me invito ha salir, me dijo que era una buena oportunidad para que nos divirtiéramos juntos, yo como soy huéon acepté. Pensé, ¿por qué no? Lo más probable era que la velada terminará en sexo, y estaba bastante necesitado de un buen polvo y que mejor que con alguien que conocía.

- no importa eso ahora

- ¿Pero que pasó? ¿Cuál fue el engaño?- insistía el peruano.

- Puta que estay apurado.

Me citó en Cummings con Alameda, Ella se veía bien, pero distinta, parecía una chicha electrónica y ella no era de esa onda. Hace tiempo noté en Marina que se estaba esmerando demasiado por parecer alguien distinta, no sé por qué se esfuerza tanto, si era tan atractiva cuando usaba eso vestidos ceñidos, que le daban un aire fresco y hasta sofisticado. Me llevó a un antiguo teatro un par de cuadras más arriba, era un antro de chicos alternativos, de punkies, electrónicos, raperos, grunges, góticos y todas las tendencias musicales raras que aparecen a cada rato. Realmente me sentía mal en ese lugar, a pesar de ser un lugar para gente que no gusta de las típicas disco funcionaba igual que aquellas, con los mismo códigos, donde el chico guapo se come a la mina rica.

- pero cuenta que fue lo terrible que te hizo.

-me invito a un local, porque estaba de cumpleaños, bailamos y de un momento a otro se perdió y al final de la fiesta apareció con un tipo y me dejó botado en Santiago, a las cuatro de la mañana y sin micro.

- que mala.

- pero he visto cosas peores.

- por supuesto que hay cosas peores, pero eso no quita que sienta rabia.

- en nuestra colectividad se vive cada drama, es típico hermano, que las señoras que dejamos en Perú nos pegan en la nuca y nosotros aquí trabajando.

martes, noviembre 15, 2005

JAQUE AL REY. ( I Parte)

Crucé por el gentío que salía del boliche lanzando improperios y maldiciendo su actitud, no podía comprender por qué había actuado así, cual era la razón para humillarme, de donde había nacido ese egoísmo que desconocía. Mi cabeza no estaba para encontrar respuestas, sentía ira, ganas de liarme a golpees con cualquiera, y más rabia sentía cuando recordé que había dejado pasar la oportunidad perfecta. Sin darme cuenta caminé más de dos cuadras, estaba en la calle Cummings, eran cerca de las cuatro de la madrugada y faltaban casi dos horas para que pasara mi micro. El paradero de la cara norte de la Alameda estaba sentado un peruano, pensé en buscarle el odio.

-Puedo sentarme- pregunté cuando ya lo había hecho.

Él me miró con desconfianza, con un pequeño dejo de temor, parece que percibía mi rabia o quizás simplemente era el reflejo de mi actitud amenazante.

- no tengas miedo, no soy ningún nacionalista que odia a los peruanos.- dije para tratar de calmarlo.


Él con un acento susurrante me hizo saber que no sentía temor. Sin motivación alguna comencé a hablar, sin importarme si él me escuchaba.

-Mira huéon... disculpa, no te quise insultar cuando te dije hueón, aquí se le dice así a la gente... hueón es sinónimo de amigo, compadre..

-lo sé.

- ¿y cual es tu nombre compañero?.

- Efraín.

- un gusto Efraín, yo soy Roberto... y quiero darte la bienvenida a mi país.

Él me miró en silencio. No me importaba un carajo que pensaba el peruano de mí, quería golpear a un hueón, pero había algo en él que me impidió dar el primer golpe.

-Sabes, yo soy anarquistas, y para mi todos los trabajadores de Sudamérica y del mundo son mis compañeros.

Efraín me miró con sus ojos achinados, su cara morena reveló que no le interesaba lo que decía, eso igual me hizo gracia, él permaneció tranquilo y movió la cabeza validando todas la tontera que dije.

- las nacionalidades valen hongo, esas huevadas dan lo mismo, eso es para los mediocres, lo importante Efraín... son los sufrimientos de los trabajadores, sin importar de que país sean.

- si... tienes razón- dijo meditabundo.

-Claro que tengo razón... el trabajador sufre en Perú, en Bolivia y en Chile... y ese sufrimiento nos hace Hermanos... Puta hueón, no sabes la falta que me hace un trago, ¡para brindar por esto!.

Efraín movió la cabeza e intentó decir algo... no sé si se arrepintió o lo atropellé con mis palabras.

- nos sabes de algún lugar cerca donde vendan un trago... un bar o un clandestino.

-no hermano... yo soy de Recoleta no conozco bien estos lados- dijo Efraín

- que mala onda.

Los microbuses pasaban distantes los unos de los otros, fugaces, raudos en su transitar por la calles vacías, deseosos de llegar pronto a su destino como si la luz del alba las hiciera arder, consumiéndose en cenizas plagando el aire de un tizne gris, pero ya no me importaban los buses, solo quería que trascurriera rápido el tiempo, tan rápido como ellos.

La muy maldita fue capaz de dejarme votado en Santiago, en una sector plagado de tipos alternativos que sueñan con ser distintos, odio a los que se creen distintos y tienen la necesidad de demostrárselo a todo el mundo. Que extraña es, como pude comprender a una mujer que durante dos años de relación nunca fue capaz de decir lo que sentía por mí, ni un mísero te quiero y un año después, en uno de nuestros encuentros ocasionales me dice que fui el hombre más importante de su vida y a la semana después no contestaba mis llamadas, sus palabras son aire, solo aire, me gustaba más cuando no decía nada.

-compadre tiene un cigarrillo que me regale- dijo, un joven borracho que pasó frente a nosotros.

Él pedigüeño estaba acompañado por un tipo que usaba una chaqueta de cuero negro y jeans, se pararon desafiantes frente a nosotros, pero eso me importaba un carajo.

-hermano usted cree qué si tuviera un cigarrillo me estaría cagando de frío a esta hora de la noche.

- no sepo hueón.

-pues no tengo, así que camina- dije y los ignoré- ellos me miraron por unos segundos y se fueron.

A pesar de los tragos que había bebido en la noche, veía todo claro a mí alrededor, mis sentidos estaban alerta, por eso me pude dar cuenta que en el rostro de Efraín lucia un nuevo gesto de tensión.

Y si estaba así era culpa de Marina. Nada me saca de la cabeza que todo lo tenía planificado, pero por qué, yo no le hice nada malo, más encima me presentó a ese tipejo, objetivamente él físicamente es menos atractivo que yo, pero tiene auto, talvez sea mejor amante, tenga un miembro poderoso y la haga gemir de placer, a lo mejor yo nunca cumplí con su expectativa como amante, pero si fuera así por qué invitarme, por qué incluirme en su paisaje humano, para qué sacármelo en cara.


-si me ves algo alterado es por culpa de una mina que me traicionó, la muy perra.

martes, noviembre 08, 2005

RUPTURA

Enséñame
a ser la perdición
de tu mente inocua.


Prepárame
para saciar
el ardor de tus entrañas.

Insúltame
para experimentar
que no soy nada.

súbete
para juzgar
si tu cuerpo existe.

Contémplame
para que guardes
mi imagen solitaria.

Ignórame
para sentir
que me quisiste.


Y ódiame
para brindar
por tu humedad.

miércoles, noviembre 02, 2005

La Venganza de "Brandon Lee"

La noche Santiaguina se retira. La ciudad comienza a despertar. Las micros pasan presurosas hacia el poniente, mientras el Michael Carmona alias el “Brandon Lee” hace un esfuerzo titánico para mantener su cuerpo en posición vertical, sus pies y su zona media se oponen a su precario equilibrio y a pesar de su batalla en contra de la gravedad el “Brandon Lee” cae pesadamente al suelo, se arrastra hasta quedar en perpendicular a un pequeño árbol, en su almacigo de tierra escupe una sustancia granate, después de unos estertores su malestar se desata, vomita un aluvión concho vino que parece una carbonada del infierno, con porotos, fideos y otros irreconocibles alimentos.

Fue inevitable pero el “Brandon Lee” mancha su ropaje con babas de un multicolor del averno. Todo da vuelta a su alrededor, él trata de reincorporarse, lo hace lentamente, coloca todo su empeño en salir de ahí, intuye que la única forma de cambiar su destino es colocarse de pie y marchar hacia otro lugar donde nadie lo conozca. Por su cabeza pasa la idea de entregarse y quedarse tirado en el suelo, pero esos primeros rayos del sol lo alientan y lo vuelve a intentar. Brandon Lee como un buen luchador se levanta, se pone de pie y comienza a recorrer el trayecto hacia el paradero. Del bolsillo de su chaqueta Nike replica original del buzo del Boca Júnior cae un cuchillo tenido por el rojo coagulado de la sangre. Tras limpiar sus lagrimas, respirar profundamente, el Brandon se pone un gorro de lana en la cabeza, y tapa sus extraviados ojos con unos los lentes oscuros de marco gris. A lo lejos parece venir la 433, trata de despabilar, para ello se golpea la cara, cuenta las monedas, y hace parar el microbús. Una vez sentado al final de la Micro mira por la ventana y se queda dormido pensando en la noche que concretó su gran Venganza.

miércoles, octubre 26, 2005

Medio Poeta.

Encandilado por las palabras
lo confieso.
¡Soy medio poeta¡
sólo medio poeta,
y no es fácil para mí
reconocerlo.

La mácula sentencia
Del tiempo sigiloso,
Me aterra.

Apreciar las cosas
A medias tintas,
Me aterra.

Sentir que la mitad
Del mundo apesta
Y que el resto
Es una mierda,
Me aterra.

En el horizonte próximo,
Visualizo la respuesta.
¡Sólo soy medio poeta¡
cómplice del ardor grotesco
y enamorado de la esquiva belleza.

Convivo a diario
Con estas dos grandes proezas,
pero estoy cansado
de tanta tormenta.
Lo reconozco.
¡Sólo soy medio poeta¡

Razón que me acerca
a medias certezas,
consuelo digno
de mediocres promesas,
nadie puede vivir
en paz siendo medio poeta