sábado, noviembre 14, 2009

Palabras


Palabras más palabras menos.
Palabras que se lleva el viento
Palabras que sacan palabras
Te di mi palabra
Él te la vendió
Y ella la prostituyó.
Querida…
En estos momentos
La palabra está siendo violada
¿Dónde perdió su integridad?
¿En el Tiempo?
¿En nuestro tiempo?
que nostalgia
la voz de los poetas
Ha sido encarcelada
detrás de las vitrinas.
Querida…
Habría que ser un loco
Para elegir la senda de la poesía
Y un crimen capital ser poeta
Pero aquí estoy
Al borde de una autopista
Jugando con la sensatez
Y unos desquiciados versos.
No tengas miedo mujer
son solo palabras.

domingo, noviembre 01, 2009

Madre Tierra



Desde el inicio de los tiempos
Han brindado por ti
Madre Tierra
En tú honor se gestaron
Anónimas grandes proezas
Y Cantaron las voces más bellas

Arrepentido hoy me doy cuenta
De tú grandeza
Porque he escuchado tú grito
De advertencia
No como amenaza, sutil promesa
Por eso te declaro mi amor
Madre Tierra
Con cariño infantil y ojos maduros

Te amo por las razones más sencillas
No eres lunática e impetuosa
como las olas del mar
Ni etérea como el cielo

Que deslumbra con sus luces
y sombras
Que engaña con sus promesas
Tú eres distinta, mágica, voluptuosa
Firme y acogedora
Me pones límites cuando caigo cansado
De trabajo y fiestas
Eres el final devorador

En ti me alimento y gozo
Tú eres mi historia labrada
De epopeyas y de vino
Y a pesar del infierno que se avecina
Tú estarás firme y protectora
Mi amada Madre Tierra

miércoles, septiembre 16, 2009

Catalítico


La rutina y la vida de don Octavio parecían caminar resuelta hacia su final. Su señora había partido y sus restos descansaban en un frío nicho carente de flores y mensajes. La apatía dominaba los días del anciano que se refugiaba en sus recuerdos, sentía que en cualquier momento la muerte llegaría para arrastrarlo hacia su seno.
Una de las pocas actividades que don Octavio disfrutaba era ir a comprar vino y comida al supermercado, ahí dedicaba largos minutos a observar a las personas, especialmente a las mujeres jóvenes y a las parejas de enamorados que conducían sus carros de compras. Ese día de sopetón y frente a una oferta de vinos carmeneré se encontró con un viejo colega.

-Hola Octavio te acuerdas de mí.

- Sí perfectamente- dijo Octavio con serias dudas- ¿eres…?

- Soy Hector, el Tito, jugamos al fútbol en el Torino de Peñaflor.

- Sí, me acuerdo perfectamente. ¿Y a que te dedicas Tito?

- A ver paginas de Internet y a jugar con el computador.

- Observas páginas pornográficas- dijo Octavio con voz picarona.

- Eso y mucho más, por ejemplo en Youtube, veo partidos antiguos, escucho canciones viejas, tangos, boleros y peleas de box, de Alí y Frazer.

- Que bueno y esa cuestión sale muy cara.

- No para nada… con tu pensión seguro que te alcanza.

Después de ese inesperado encuentro Octavio quedó pensando frente al mostrador de las carnes sobre esa cosa llamada Internet y de las posibilidades de entretención que podía entregarle. Se informó del tema con su hijo, se inscribió en un curso de computación y uso de Internet para el adulto mayor en la municipalidad de Peñaflor. Transcurrido un mes y con un crédito de consumo compró un computador e instaló una conexión de banda ancha.

Esa nueva compra hizo que su vivienda cambiara radicalmente. La luz entraba por las ventana del comedor, en las paredes se observaban fotografías impresas de Sofía Lorena, Ursula Andrews, Sharon Stone, y Scarlett Johanson. Don Octavio caminaba más ligero dentro de su hogar, presentaba un mejor estado de ánimo, se movía con energía al ritmo de los boleros y de las letras tristes y melancólicas de los tangos que contrastaba con la luminosidad de sus habitaciones.

La rutina de don Octavio había cambiado, en las mañanas religiosamente revisaba los portales de noticias, después veía las páginas de Escorts nacionales (http://www.sexo.cl/ y http://www.relaxchile.cl/) y soñaba que acompañantes podía pagar en una tarde de lujuria con el bono de aguinaldo de fiestas patrias. Fantaseaba con sus cuerpos firmes, elaboraba intrincadas conversaciones de seducción con las putas finas que parecían modelos de televisión o deliraba con los acentos extranjeros de las mujeres argentinas, colombianas, bolivianas, paraguayas y peruanas que le susurrarían cochinadas en los oídos que con ayuda de las pastillas azules lo harían sentir como un adolescente, al menos por una par de horas. Pero en el fondo de su alma sabía que llevar a cabo esa idea, lo dañaría, recordaría que su juventud se fue para no volver, sumando la vergüenza. Él era un viejo chapado a la antigua, no podía concretar ese viaje, pensaba que era demasiado terrible morir de un ataque al corazón justo antes de penetrar a una joven. Definitivamente no quería eso.

Su corazón no era el mismo de treinta años atrás, su carne, piel y energía tampoco. La idea de la muerte no lo dejaba dormir, dormir era morir en cuotas, eso lo angustiaba profundamente. Abría botellas de vino para tratar de calmar su alma. Necesitaba urgente que una araña radiactiva lo mordiera o que un científico loco le confeccionara una armadura de metal con un pene hidráulico o simplemente comprar un corazón catalítico que no dañara el medio ambiente. Eso era, un corazón catalítico, ahí está, cómo no lo pensó antes, un corazón catalítico.

El viejo durante esa tarde ingirió un cóctel peligroso, antrebrac, paroxítona, vino tinto, y un par de cortos de pisco. Su cabeza giraba en torno a una sola idea, el corazón catalítico, una corazón ecológico sin gases, porque ahora odiaba los gases, cuando joven le encantaba tirarse pedos, era orgulloso de ellos, entre más hediondos mayor era la alegría, pero ahora el anciano los detestaba, a esta altura de su vida no estaba dispuesto a convivir con ese olor putrefacto, que era una señal que su cuerpo se pudría por dentro, era olor a muerte. Como un vampiro necesitaba nueva sangre, un nuevo corazón.

Octavio en un momento de iluminación pensó que en Internet estaba todo, ahí iba buscar la forma de crear su corazón catalítico.

Se sumergió en la red, tras unos minutos de búsqueda sin resultados tomó su billetera, fue a la cocina, sacó su cooler y salió apurado al supermercado. En la tienda se adentró en el pasillo de los licores, compró una botella de whisky John Long, cuatro bolsas de hielo, se dirigió al mostrador de la carnicería, compró un corazón de vaca, carne molida especial y un corte de lomo. Además compró agujas y artículos de farmacia.

Octavio tenía los ojos excitados, sus pupilas reflejaban ansiedad, ira, rabia y concentración. La postura del anciano era rígida, firme, se podía sentir la adrenalina que fluía en su interior. Octavio sentía que estaba a las puertas de algo realmente grande, estaba extasiado por eso. Abrió la puerta de su casa y se puso a trabajar con la dedicación de un artesano, con pasión sus manos moldeaba la carne, con aguja e hilo quirúrgico urdía puntadas, hasta que sus ojos explotaron en éxtasis.

- Lo Logré. Soy genial, lo logré- gritaba como un desquiciado.
- Soy un dios, un maldito dios.
- Creé un corazón catalítico, que elimina el dolor, que no tiene rencores e inmune al amor.


Don Octavio, el nuevo dios de Peñaflor, olvidó sus dolores, dejó su creación en la mesa y salió presuroso a la calle.

- Mira el viejo loco como grita- comentaron unos skaters que practicaban sus trucos en la escalera de un edificio público.

- Atención gente… he creado un corazón catalítico que purifica el dolor y elimina las envidias. Soy un nuevo dios- gritó don Octavio en la esquina de una calle.

- ¿Qué dijo el viejo loco?, ¿Qué creó un corazón católico? ¡Pero si yo soy católica¡ y el corazón me lo entregó Dios- dijo una anciana que cruzaba por la calle.

Un patinador se deslizó y lanzó un papel en la cara a don Octavio. Las señoras que venían del supermercado lo miraban con miedo y se hacían a un lado, a pesar que don Octavio no tenía la fuerza y las ganas de hacerles daño.

Frente a la negativa y el rechazo de la gente común don Octavio pensó: “Tengo que ir con los pobres, con los borrachos, con los que no tienen nada que perder, igual como lo hizo Jesús”. Caminó con entusiasmo y renovadas fuerzas al sector marginal de la ciudad, en busca de sus seguidores.

En los sucios callejones de la ciudad, don Octavio predicó su palabra, con la pasión de Juan Bautista. Algunos niños drogados con pegamento se acercaron a sus pies y alzaron sus manos, vaciaron las monedas de los bolsillos de Octavio y se alejaron.

El anciano logró llevar a dos mendigos a su casa motivados por la curiosidad y la posibilidad de sacar algún provecho a la situación.

Los mendigos caminaron cantando al señor. - “señor te he mirado a los ojos, sonriendo he dicho tu nombre, en la arena….”

Al llegar a la casa don Octavio abrió expectante la puerta y observó con horror que su obra maestra, su sublime creación estaba cubierta de moscas y que un gato callejero comía de su corazón ecológico. Su revolucionario corazón catalítico no era más que sustancia que servia de alimentos a los gusanos. Con la desesperación de quién lo pierde todo, gritó y se desmayó. Uno de los mendigos observó al anciano y robó todo lo que pudo.

viernes, agosto 07, 2009

La venganza poética.




Si pudiera definir el grupo humano del tercero A de enseñanza media del colegio República de Noruega mi adjetivo calificativo sería “Manfinfleros” o “Pajeros” (jóvenes apáticos, desinteresados, flojos, lerdos, que se masturban obsesivamente). El noventa y ocho por ciento de ellos carecen de expectativas, no les interesa nada, hacen las cosas a regañadientes, reclaman por todos los trabajos entregados por los profesores, porque son excesivamente largos y complejos, que no conocen los contenidos y no tienen donde buscarlos, que se enfermó su gato y que el perro pitbull no los deja entrar a la casa para hacer sus tareas y encontrar su cuaderno, que la policía allanó su casa en busca de drogas, tomando a su padre detenido y que sus cuadernos son evidencias del proceso, que una pandillas de narcos le hicieron una mexicana a su mochila. Buscan la salida fácil para todo. Copiar trabajos ajenos es su ética. Cómo profesor de Historia me decepciona su actitud intelectual tan conformista. Es una verdadera lucha tratar que ellos consideren importante la enseñanza que le entregamos, es como hablarles a los muertos, a algunos docentes no le interesa tratar con ellos y gastar su tiempo. A veces me imagino que para estos jóvenes poblacionales somos artistas callejeros sin talento, una especie de estatua humana con la cara pintada que nos movemos cuando nos depositan una moneda en el sombrero, pero están equivocados, por eso asumo mi labor como una guerra y mi objetivo es someter al contrincante para que acate mis órdenes y eso intentaré con estos manfinfleros. No pienso perder, me costó mucho dejar de ser pajero para que ellos me derroten. De algo debe haber servido saltar del la sucia esquina al aula.

El miércoles entré a su desaseada aula con decenas de envases de dulces tirados en el suelo. Les pedí que los recogieran.

Con mucho esfuerzo me conseguí un data show en la oficina del colegio, un notebook con una colega y unos parlantes de computador.

Los jóvenes inquietos me preguntaban que iban a realizar, le dije que no se preocuparan, que no trabajarían. Frente a ellos les dicte de memoria, con voz profunda y suave tres preguntas que ellos obedientes escribieron en sus desnudos y pocos utilizados cuadernos.

Observe la película y responda.

1-Describa detalladamente las características de la ciudad donde se ambienta la película.

2-¿Qué sensaciones y reflexiones le provocaron las imágenes? Mínimo 5 párrafos.

3-Describa detalladamente las características de la sociedad que habita la ciudad de Paris. Mínimo 5 características.

-¿Profesor es con nota? Preguntó Najira, que se teñía un mechón blanco en su cabellera oscura como Rouge de los X-men.

- No jóvenes (dudé un momento en mentirles) pero vamos a realizar una actividad con nota la próxima semana, así que es obligación ver la película y contestar las preguntas.

A los alumnos les dio lo mismo. Sólo querían ver televisión y no hacer nada. Los dejé que actuaran displicentemente.

Instalados el notebook, el data y los parlantes, inserté en la disquetera la película “El perfume” basado en el libro homónimo de Patrick Süskind. En silencio inundó la sala, los alumnos se concentraron en las imágenes de la ciudad. La suciedad y el hedor de las calles parisina, eran los escenarios de el joven Jean-Baptiste Grenouille (Grenouille, significa rana en Francés) "uno de los hombres más geniales y abominables de su época", que con su olfato hiper desarrollado de relacionaba con la realidad se su entorno.

Algunos estudiantes, los más displicentes, que se ubicaban en los puestos traseros de la sala volvieron a la apatía habitual, cuando ellos trataban de iniciar una conversación, el profesor los detenía con su mirada y los hacia callar. La clase terminó tranquila al igual que el profesor, que se despidió de sus educandos hasta la semana próxima.




A la semana siguiente entré presuroso al aula, saludé a los estudiantes, revisé el libro de clases, firmé mis horas, coloqué contenidos.

-¿Qué vamos hacer hoy? Gritó el joven Chávez a quién le decían Chaneque.

-Terminar de ver la película profesor- gritó Picholon imprudentemente.

- No señores y señoritas- contestó severo el profesor. Lo que vamos hacer es poner en práctica las imágenes de la película “El perfume” que vimos la semana pasada.

-Pero no vimos entera la película, como vamos a responder profe. Así no se vale- contestó Javiera Montes.

-Eso no importa- dijo el profesor.

- ¿Qué vamos hacer? ¿Cómo profesor?- fueron algunas de las preguntas que los alumnos gritaron al unísono.

- Calma muchacho, ya daré las instrucciones, primero debo hablar 5 minutitos.

Comencé a realizar un comentario que motivara a los alumnos a trabajar y que reafirmara las imágenes de la película.

Estimados jóvenes, saben que la ciudades europeas del siglo XVII y XVIII, vivieron una grave crisis higiénica que puso en jaque a la sociedad burguesa, casi la hace colapsar. Los burgueses le tenían más miedo al agua que los mismos gatos (talla FOME del profesor que no provocó risas), Ellos detestaban los baños de tina, consideraban que era una muestra de debilidad, solo para enfermos y la gente sana era natural (sucia) y no se debían bañar, la suciedad era un símbolo de fortaleza.

-Eran fuerte de hediondo- dijo Tania Soteli gesticulando una grotesca risotada.

-Profe… ¿Por eso son tan hediondos los europeos ahora? Dijo Mauricio un alumno que se caracterizaba por su vulgaridad, un flayte que buscaba demostrar su fuerza, símbolo de su marginalidad. Pero extrañamente hoy parecía interesado.

- Mauricio no me consta que todos los europeos son hediondos. Pero, puede ser la cultura del olfato una de la razones, ellos disfrutan de los olores de las comidas, perfumes, del aroma de las frutas, etc. Otra posibilidad puede ser el clima frío. Una vez me contó una amiga que había vivido en Francia, que a los sudamericanos nos encontraban olor a pollo mojado por nuestro afán de bañarnos diariamente. Pero jóvenes, no deben olvidar que era una sociedad que estaba en crisis por la falta de higiene. Las calles de la época apestaban, eran cloacas, la gente hacia sus necesidades donde podían, lanzaban los orines por los balcones, las deposiciones transitaban en procesión por las calles como hormigas hacia su agujero.

- Tanto así profesor.

-Así era.

-Y al final que vamos a realizar.

- Bueno… Jóvenes, lo que hay que realizar hoy, es un poema o cuento que refleje la realidad de las ciudades europeas del siglo XVII y XVIII. Que exprese la sensibilidad de las personas que vivían en esas condiciones de vida.

-¿Cómo? …¿Un poema o cuento profesor?- preguntó desconcertado Chaneque con cara de tonto.

- Deben crear una historia que esté ambientada en ese tipo de ciudades o un poema que exprese como se deben haber sentido esos hombres al vivir en esas urbes.

- Pero cómo profesor- preguntó Adolfo Picholon, quien poseía una cara de cromagnon subnormal que causaba una mezcla de rechazo y risa. El por costumbre se reía de todo y de todos. Pero ahora estaba serio (en una ocasión los profesores jugaron un partido de baby fútbol con los alumnos del 3 medio A y en un saque de costado el profesor Roberto hizo rebotar la pelota en el suelo justo al frente de Picholon, la pelota dio directo en su cara, le dejó la jeta hinchada a Picholon y él solo atinó a reírse, mientras corría decía alegremente “el profesor me pegó un pelotazo y volvía a reír orgulloso”)

-Usted debe crear un cuento o poema… eso simplemente.

-y Puedo hablar de Caca- gritó Picholon.

- Si Adolfo siempre y cuando se hable de las ciudades europeas.

Los alumnos más desordenados y vulgares se miraban los unos a los otros, en un total estado de confusión. Sus caras eran patéticas pero muy divertidas para el profesor Roberto. Eran una decena de Ungenios González de la tira cómica Condorito y sus babas caían de sus bocas en señal de desconcierto. El Profesor en ese momento se dio cuenta que la poesía y la literatura no solo servía para conquistar mujeres, también se podía utilizar para vengarse de jóvenes imbéciles y poco capacitados intelectualmente, las letras ponían en evidencia la vulgaridad de su mundo, cada verso no escrito era un atentado a ese orgullo poblacional que ondea la bandera del coa y el vocabulario agresivo delictual.

Adolfo Picholon miraba de un lado a otro en busca de respuesta, sólo le falta la saliva caer de su boca para ser Ungenio González (pionero de los personajes que se les cae la baba). En su asiento Chaneque se movía arrastrando su trasero como si tuviera pidulles en el orto (lombriz solitaria) buscando una respuesta de cómo podía escribir un poema.

El profesor se pasea por la sala de clase observando las letras de sus alumnos mientras trataba de leer un ingenuo poema de Bukowski. Para Roberto había sido la mejor clases desde hacia mucho tiempo.

jueves, julio 30, 2009

Vino Tinto

Quiero dormir con los labios morados
Tintados con el sudor lujurioso de Baco
Y no por los puños de algún borracho
O de una turba de mal intencionados.

Quiero dormir con los labios morados
Adormecidos por tus besos apasionados
Y poseas mi miembro revolucionario
Sufriendo tu calor y rocío como esclavo

Quiero dormir con los labios morados
Porque tengo el corazón emborrachado
Y esclavizarme al solaz de tus pechos
Desahuciando la noche cansado del gozo.

jueves, julio 23, 2009

Lentes (Remix romanticón)



El barrio Bellavista había levantado la mesa, las personas regresaban a sus casas como hormigas a sus laberintos, el amanecer estaba próximo, no más de media hora. Julia y Joaquín conversaban sin preocuparse del tiempo. Ambos aunque no lo dijeran deseaban que la noche continuara.

- Julia dónde vives.

A Joaquín le gustaba pronunciar su nombre como si esas silabas lo acercaran a su cuerpo.

- Cerca de la plaza de Maipú – contestó algo ruborizada.

-Te voy a dejar al paradero- Joaquín alza la mano apuntando con su dedo índice- es de ese paradero una cuadra hacia abajo.

-así es.

Caminaron lentamente, ninguno de los dos se atrevía a tomar la mano del otro. A pesar que se habían besado varias veces durante la noche. Joaquín sacó de los bolsillos de su chaqueta negra un par de lentes de sol y se los colocó. Cuando llegaron al paradero él apoyó su espalda en una columna de acero que estaba perpendicular a los asientos de madera. Julia se acercó (demasiado quizás) a él para conversar.

-Sabes que lo pasé súper bien contigo y me gustaría volver a verte.

-a mi también Joaquín.

- Julia hace tiempo que no me sentía tan cómodo. Eres divertida y eso me encanta.

-Dame tu teléfono para llamarte- dijo ella tomando la iniciativa.

Ambos sacaron sus teléfonos móviles y teclearon sus respectivos números. Examinaron si los teléfonos estaban correctos y el ringtone de Julia comenzó a sonar, era una canción de Arctic Monkeys “Bakery”, cuando aun sonaba su melodía con guitarras sinceras y crudas Joaquín se abalanzó sobre ella y la besó. Ella correspondió apasionadamente y con sus manos acarició su pelo. Los lentes de Joaquín cayeron al suelo, eso a él no le importó, y siguió besándola.

- Creo que te rayé los lentes. Dijo ella preocupada.

- No importa- dijo él relajado- un lente sin rayones es como una vida sin pecado. Además lo único que me preocuparía es… si me rayaran la pintura en la micro, no quiero que te imagines que deseo ser la muralla de un pene grafittero de algún flayte degenerado.

En Chile el termino “rayar la pintura” se utiliza, cuando un hombre con sus genitales toca a una mujer en la vía pública especialmente en la locomoción colectiva, aprovechándose de las aglomeraciones. Los hombres chilenos “rayan la pintura” de las féminas cuando ellas están sentadas, colocándose de pie al frente de sus brazos, rozando su miembro en el hombro de las mujeres. Otro “rayado de pintura” clásico es cuando el bus está repleto y el hombre debe transitar hacia la puerta de salida rozando con su pene a diestra y siniestra los contornos de las personas, dependiendo de su orientación sexual.

- Cada día el Transantiago está más degenerado.

- realmente está insoportable.

Julia en el fondo quería que Joaquín le rayara la pintura, eso y mucho más, ella sentía que él podía ser su hombre, al menos por unas semanas. Ella quería estar con Joaquín al natural. Tenía ganas.

- Julia ahí viene la micro.

- Es que no me quiero ir. Por qué no me acompañas a mi casa- dijo con un tono algo desesperado.

-Que dirán tus padres.

- Nada, vivo sola con una amiga.

Él la besó rápidamente, estiró la mano para detener la locomoción y se subió con ella a un bus oruga del transantiago.

martes, julio 14, 2009

La Ficticia reflexión Pedagógica.


El profesor Orlando de religión terminó de rezar y colocó una presentación de power point para motivar a sus colegas, en ella salía un minusválido que carecía de sus cuatro extremidades y daba una charla en un colegio de señoritas. Ahí el joven que llamaremos Erick Josua Pitt realizaba destrezas con un chonguito de su pie, con su cercenada extremidad tocaba una batería electrónica los ritmos del hip hop y el dance, y contaba chistes para alegrar a lo espectadores. En un momento Erick Josua Pitt se deja caer al suelo y comienza a relatar que los seres humanos nos dejamos agobiar por los problemas de la vida diaria y de lo difícil que es levantarse día a día para superar los obstáculos, pero que nuestra obligación era hacerlo aunque nos costara, y repetir la acción una y otra vez hasta nuestra muerte. Todo este video ambientado con una melodía especialmente triste. Los profesores miraban en silencio. Nadie hablaba. Pero Roberto Carvallo el profesor de historia, sentía la ironía, el sarcasmo del mensaje y odiaba la actitud paternalista de sus jefes. Total igual iba a realizar el trabajo que le encomendará y lo haría bien.

La reflexión pedagógica que evaluaba el desempeño docente del primer trimestre comenzó lentamente. Roberto comenzó a contar una anécdota. De un joven de su colegio, que también carecía de extremidades y que nadie abrazaba en el colegio tal con lo hicieron con el orador Erick Josua Pitt, ese niño llamado Carlos era un símbolo silencioso del colegio, muchas veces salió en pantalla de la Teletón dando su testimonio de esfuerzo ( ahí todos lo querían), Roberto recordaba que Carlos luchaba cuando niño por integrarse y ser igual que los demás, insistía en jugar a la pelota con el resto y sus compañeros lo colocaban al arco, era como un palitroque, los delanteros chuteaban fuertemente para botarlo pero el resistía y cuando la pelota quedaba dando bote. El trataba de atenazarla con todo su cuerpo, sin importarle las patadas que podía recibir. Al terminar su historia Susana trató de cruel a Roberto, y él se rió.

Las conclusiones de los profesor de enseñanza media fue que eran dueños de un circo pobre (como la película chilena de los años 60 “El gran circo Chamorro” donde el gran Chamorro, vendía las entradas, hacia de presentador, malabarista, payaso, domador de leones y trapecista), con escasos y nulos recursos los profesores del colegio debían hacerse cargo de jóvenes pobres y en riesgo social, que no querían estudiar, donde la familia estaban totalmente ausentes. Debían ser motivadores, sicólogos, grandes docentes, terapeutas de padres, niñeras, secretarios, consejeros sexuales, de drogas, matricular, hacer convivencias, preparar giras de estudios, y administradores educacionales.

Roberto. Opinó frente a todos, su ideas eran buenísimas pero el sentía que nadie le escuchó, le daba lo mismo que opinaran los demás, pero en su cuaderno se tomó todo para la risa.

Sabía que si la actitud de los docentes no cambiaba y los sostenedores no proporcionaban los recursos mínimos la educación en su establecimiento educacional no mejoraría. Además había que devolver la autoridad y dignidad a los pedagogos. La educación no debe ser considerado un producto de consumo, los profesores no somos putos (aunque nos paguen por hora), que satisfacemos deseos inmediatos de los educando. Eso provoca frustración del profesor y del estudiante. La educación es un proceso largo.
Así que Roberto se dedicó a escribir versos en su cuaderno.

La felicidad del hombre sobre su caballo blanco.

Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
Tengo tres botellas
En una cabaña
Una de cerveza
Dos de licor de caña
Con ella me emborracho
Toda la semana
A veces tengo sexo
Con la vecina de tu hermana
Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
.


Hace tiempo que los profesores no estaban tan a disgusto con los directivos del colegio. Se nota la desorientación de la administración. No viven la crisis. Es increíble como un mal resultado en una prueba Simce puede generar un caos tan grande en un establecimiento educacional. Eso a Roberto no le preocupa tanto, es más importante para él, lo que pasa con la profesora Soledad, se ve triste, distante, llora en los rincones, ella fue su novia y él aun el ama, aunque siente que no pueden estar juntos, que se hacen daño. Pero reconoce en sus ojos un sufrimiento y ahora sabe que no es su culpa. Eso lo intriga.

La directora académica invita a los profesores que en su tiempo libre reflexionen en sus fallas y virtudes.

-Colegas en estos momentos de crisis debemos mirarnos hacia adentro- dijo la directora académica.

- cómo se hará eso- escribió Roberto en su cuaderno.

Otros colegas del profesor de historia realizaban comentarios sarcásticos sobre las frases para el bronce de los directivos del colegio, que evidenciaban la falta de liderazgo.

Roberto Carvallo ensimismado por toda la discusión se dedicó a escribir unos versos como catarsis.

Reunión.

Nunca pensó que ser profesor
Sería así.

Se sentó en el escritorio
Y pasó la lista de curso.


Tristeza, melancolía, risas explosivas.
Presente.

Bromas, chisme, angustia, depresión.
Presente.

Bondad, belleza, e ironía
Presente.

Y la puta planificación se me extravió.

(En reunión)
La jefa de UTP me extorsionó.

(En la calle)
La vieja de la esquina me amenazó.

(En recreo)
La niña del jumper corto me acosó.

(En la plaza)
El cajero automático me estafó.

(En mi habitación)
Ni amante no me complació.

(En el bar)
Con mis colegas brindamos por
Nuestra labor.

Casi sin darse cuenta la reunión pedagógica terminó. Por suerte, -dijo Roberto Carvallo- ahora podría ir a casa a revisar unas pruebas antes de salir de vacaciones de invierno.