domingo, octubre 07, 2012

El Reemplazante. Aula bizarra (Capítulo I)



Serán seis días, -dijo el director-, no pregunté por el sueldo, solo acepté. Me presento el día viernes a trabajar. Entro a la secretaría de Dirección, la secretaria me indica la entrada de  un pasillo y doy de frente con una sala, en su interior  se encuentran  cuatro señoras, me observan, me saludan, me acerco tímidamente, me preguntan lo típico, ¿de qué Universidad venía?, ¿Mi nombre?,  ¿Dónde vivía?, -conteste sus preguntas, haciendo hincapié que vivía en Peñaflor-, a los Santiaguinos les parece exótico que uno viva fuera del cordón urbano, eso te da un aire de sacrificio, que provoca simpatía en la gente, nunca he sabido  el por qué pero lo aprovecho. Me siento  en un sillón frente a un televisor y espero que toquen  el timbre.

Los profesores comienzan a ocupar la sala, se mueven de un lado a otro, aprovechan el tiempo para hablar de temas triviales, graciosos, el  resto se deslizan por la sala, toman y dejan libros de clases hasta dar con el correcto, como si fuera un ritual de iniciación, dejan pasar los minutos. Llega un asistente del inspector y los motiva a que salgan al patio,  algunos docentes lo ignoran, pero la mayoría acepta su realidad y sale en busca de sus cursos.

La formación se demoró veinte minutos, paso con el 3º A, en dirección a la sala once,  los jóvenes caminan  lentamente y revolotean por el pasillo del segundo piso, algunos me pregunta quién soy, yo los hago pasar  y le contesto que ya responderé a sus dudas.

Los Jóvenes me observan, esperan que abra la puerta de la sala. Nervioso introduzco la llave en el candado, giro la llave a la izquierda y después a la derecha, no abre, algunas gotas de sudor aparecen por mi frente, los alumnos continúan observándome, ( ¿se cuestionarán lo torpe que soy con las llaves?, ¿ Pensarán que esa es una pequeña muestra de mi debilidad?), giro la llave con fuerza de una lado a otro hasta que el candado cede, me pongo de pie y con un brazo levanto la barra de metal que atraviesa la puerta, me coloco a un costado, los jóvenes por fin entran a la sala.

¡Atención por favor!,   mi nombre es Roberto Carballo, soy profesor de Historia del Pedagógico y reemplazaré a don Claudio Martinez, él sufrió una angina, a los que se preguntan que es eso, les cuento que es una obstrucción a una arteria coronaria, o sea, del corazón( me siento algo torpe al hacer ese enfasís, corazón, pero nadie se sintió ofendido). El tiempo que reemplazaré a don Claudio depende de su recuperación, talvez sean seis días o un mes, eso no lo sé. Esa fue mi parca presentación, la cual repetiría con todo los cursos en que asumiera la cátedra. Después   de este primer acercamiento lo de siempre, pasar la lista, disfrutar la calma, (la tensa calma antes del enfrentamiento, donde cada uno mide al rival) y desarrollar la actividad pedagógica planificada. En este caso no tenia ninguna, así que reviso sus cuadernos, para mí sorpresa  no tenían materia escrita, miro el libro de clases, está en blanco. Les hablo de Historia, trato de motivarlos con mis apreciaciones. Acordamos un pacto de no agresión, ellos conversan en sus puestos y yo intento solucionar el dilema de la planificación de los contenidos, el cual se presenta como una monstruosa muralla, en dos días, debo armar material pedagógico para  recuperar el tiempo perdido del  mes anterior, en casa   pensaría que haría para la próxima clase. Por ahora me rasco la cabeza,  mientras ellos conversan, dibujan y escuchan música en los audífonos de sus celulares, no queda otra alternativa que pasearse por la sala, vigilar y tratar de conversar con los alumnos.

Segundo bloque de la mañana y me enfrento a un ataque de risa de un alumno del 3º H, su nombre es Johan,  lo llamo al orden, pero sigue  riendo junto a su compañero, le pregunto la causa de su risa, pero sus carcajadas no paran, no me queda más remedio que echarlo de la sala de clase. Pienso que esta acción me asegura el respeto del resto del curso, pero el compañero de asiento de Johan continua con la risa, lo miro a la cara y observo un gran chichón que cubre la mitad de su frente, esta anomalía cutánea resalta aún mas con su pelo tieso y puntiagudo.

¿Cuál es su nombre joven?

-Carlos Vásquez, profesor.

-por favor salga de la sala-, digo calmadamente.

            Inquisitivamente observo al curso, están es silencio, simulo una anotación en el libro de clases, me dirijo hacia la puerta, enfrento a los dos jóvenes risueños, estos ya habían dejado de reír,  sus rostros están rojos, miran al suelo y tratan de esbozar una disculpa, con mi mano trato de atraer su atención y  conciliar un silencio que me permita ordenar las ideas.

 -¿Por qué te reías?

- lo que pasa Profe es que se estaban burlándose de usted.

 -¡Pero eran ustedes lo que se reían de mí!

- es que no lo pudimos evitar profesor.

- ¿bueno y que dicen mí?

-lo que pasa Profe, es que usted se parece a Chocman.

 -¿y eso es todo?- digo desilusionado.

(Para tratar de llegar a un consenso, y mostrar mi benevolencia improviso un discursillo celebre sobre la tolerancia y el respeto).

Saben, yo como profesor respeto a todos los alumnos, a ustedes les he demostrado mí respeto y  por esa razón exijo el mismo trató. No  me costaría nada burlarme de usted y de los alumnos en general, porque debo estar sobre esas pequeñeces, para darle un ejemplo (señalo con la palma de mi mano la humanidad de del primer risueño) estoy seguro que le  hacen bromas por su nombre, Johan.
-Si profesor- dice Johan.
Yo podría utilizar esa situación para intimidar al curso, pero eso no lo haré ni usted ni con nadie, yo no me aprovecho de las inseguridades ni de los defectos de los alumnos.

Espero que escuchen con atención estas palabras, para mí lo más importante al interior de la sala es el respeto y espero que no rompan esta regla, porque tendré que tomar medidas.

- Si profesor, disculpe, no lo volveremos hacer- dicen los dos jóvenes.

            -Bueno, espero que su comportamiento cambie, porque en una segunda ocasión         no seré comprensivo. ¿Queda claro?

-¡Sí profesor!- contestan arrepentidos los jóvenes.

            -Espero que se comporten mejor  de ahora en adelante, porque para mi seria fácil      tomar represalias y mandarlos a la inspectoría y anotarlos en el libro, pero esa no       es la idea.

- ¿estamos de acuerdo?

-Si profesor- responden cabizbajo los alumnos.

-disculpe profesor, no era nuestra intención- dice el joven del furúnculo en la frente.

-¡Les voy a creer!, por favor vayan a lavarse la cara y vuelvan a clases.


Después de mi mensaje redentor, las palabras de estos niños asumían un eco en mi cabeza, esas vibraciones me molestan de sobremanera, escucho una y otra vez sus voces monocordes diciéndome ¡sí profesor!, ¡Sí profesor!, ¡Disculpe no era nuestra intención!, Sus disculpas me ofenden  más que sus risas, a pesar de observar un genuino arrepentimiento en sus ojos, sus ¡sí profesor! Me llenan de una sensación de vacío que no puedo  ignorar.

La gracia de este inesperado vacío me revela sorpresas, no  llevo ni cuatro horas en el colegio y ya fui bautizado con mi primer mote, Chocman, en cierto sentido es gracioso, en verdad me parezco a ese famélico héroe de los bizcochos cubiertos de chocolate, mi cuerpo es delgado, y poseo una prominente nariz, al igual que el susodicho, en lo único que se equivocaron mis nuevos alumnos es que no usó malla, tampoco antifaz, además soy mucho más musculoso y guapo que ese enclenque monigote de los comerciales. Pero mis conclusiones a ellos les importan un carajo, ya  dictaron sentencia, no queda más remedio  que padecer la condena de ese apelativo.

Terminé mi primera jornada, cada uno de los cursos que tomé durante la mañana me presentó una situación similar a la anterior, carencias de contenidos, de interés, y problemas conductuales. La rutina sólo es quebrada por los desagradables detalles, que para cosas de convivencia estudiantil no son detalles, son situaciones de vital importancia.

Durante la tarde del sábado  sufrí un pequeño ataque de ansiedad, que mejor que salir a beber unas copas con los amigos, volví temprano, con la intención de jugar fútbol el  domingo y tener una gran actuación deportiva, tal vez de esa forma me sacaría la tensión del cuerpo, pero en pleno encuentro deportivo tuve que salir por un dolor de estomago, mi equipo perdió, mi salida del campo de juego no se produjo por la ingesta alcohólica de la noche anterior. Según mi padre estos malestares eran producto de la presión de la semana,  ya que presenté  mi examen de grado el miércoles, terminando un proceso siete años, en el cual obtuve nota siete en la defensa de la tesis, no podía esperar menos calificación, estuve dos años escribiendo esa obstinada memoria sobre organizaciones de obreros anarquistas. ¡Ya soy un profesor titulado!, además debía adicionar el repentino ingreso al mundo laboral en el Complejo educacional Luis Durand de la comuna de Lo Prado, un colegio de fama conflictivo, para mi viejo esta era razón suficiente para tener hecho bolsa el estomago. Para  mi madre la razón de mi malestar es más simple, me había agarrado una gripe de puta madre, según ella esto me sucede porque salgo de noche y llego a casa al alba. De la cancha llegue pasado las seis de la tarde con dolor de cabeza, garganta y estomago, por prevención  pase a la farmacia por provisiones  y llene mis bolsillos de aspirinas y anti gripales, prendí el televisor como pude,  improvisé en una hora las actividades de la clase y me acosté como a las nueve.

sábado, septiembre 08, 2012

Su soñado Trending Topic

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martes, agosto 02, 2011

América Dolida




Hace 500 años América despertó con la cruz en la frente
una mano en sus caderas y el penetrador jadeo de lengua castellana.

Hoy América se hace carne en ti mujer
histérica esquizoide que gritas a solas en el interior del departamento
insultas, haces volar los platos desplegando chispas de incoherencias
con el ritmo de la lluvia amazónica lloras los abusos cotidianos del sistema
y reclamas días tras días sirviendo platillos de ardientes meriendas.

Confieso América haz crecido, lo veo en fugaces espejismos eléctricos
te aburriste de los ratones de la cocina, la basura y la piel de virutilla
santificas tu centro en un altar multicolor, motor de fantasías millonarias.
Tenías razón abuelo… un calzón tira más que una yunta de bueyes.



Te detesto América desquiciada y cruel.
Protectora de sicarios infantes de nariz empolvadas de tierra maldecida
mocos sistémicos del éxito pasajero, brisa húmeda de selva esclavista
tu tibieza entrega consuelo en el sonido de campanas de las iglesias
que canta y llora… llora y canta… con voz de procesión enlutada
despidiendo a los mártires que cuelgan de la cúpula con sus escapularios
exponiendo sus morados cuerpos imantados de moscas carnavalescas
extasiadas de carne y música.

América traicionera, puta y reventada.
enterraste en lo más profundo del desierto a tus verdaderos ángeles,
bellas doncellas ultrajadas, locos educadores anarquistas, justicieros sociales,
predicadores iluminados que a sabiendas de la derrota miraron valiente
el fusil del orden.


Lloras desconsolada América dolida… pero de qué.
¿Victima? ¿Victimaria? Quejumbrosa bastarda. Lloras de qué.
De vender tu sustancia, negar tus raíces ancestrales, de ignorar la sangre derramada.
De entregar tus entrañas a los miembros gordos y fétidos de imperialistas ilustrados.



América dolida, América llorona. América…
A pesar de lo incompresible de las corruptelas y de la intrascendencia de tus locuras.
Te amo amé rica dolida. Te amo en la presencia, y delirio apasionadamente en tu ausencia.
Confió, tus lágrimas regaran los jardines del campo santo de los tercermundistas mausoleos.

Brotaran nuevas semillas, se forjaran nuevos cuerpos, se iluminaran nuevas mentes aladas
Y plagarás el planeta de artistas que a pesar del doloroso llanto buscaran tu ardiente belleza.

La Palabra




La palabra
cayó a la tierra como un rayo
el hombre asustado
emprendió la travesía
por los continentes
en busca de su luz.
en el trayecto
los inconformistas
se convirtieron en poetas.

domingo, junio 26, 2011

Arboles



A orilla de la autopista
Los duraznos lloran
Lagrimas de resina
Que tatúan sus troncos
Que se mecen anárquicos
Al compás del salvaje viento.
Ciruelos que danzan
Más allá de la fiesta
Más allá del horizonte
Más allá del drama.
Álamos
Que lloran el réquiem
Porque no pueden caminar
Por las radiantes calles
De la ciudad fantasma.

lunes, junio 13, 2011

Desierto II

Quemé mi corazón
en las piedras ardientes del desierto
despoblado espejo de imágenes sin tiempo
oráculo de Babilonia, Roma y Nueva York.

Desierto
Eres prisma que refleja todos los rostros
sal que alimenta el karma
de los hombres que se dejaron vencer.

Desierto
Estratagema del caos
Arena de silente vuelo
Cobre de generoso color,
Oro que baña las almas
Viento que olvida todo.

Desierto
Calor que seca y adormece el habla
Desolación que construye utopías
Putas entregadas… putas danzarinas
Musas de mi grito global.


Desierto
Dónde estarán las mujeres
que acariciarán mis sienes
cuando recité el último verso.



Amada
Por ahora veo como el desierto
crece en una esquina del jardín.

domingo, abril 10, 2011

Calentamiento Global




En la yerma tierra
El viento quema
La nariz de judas.


Los charcos ardientes
Festinan el triunfo
De la maquinaria.


Babilonia colapsa
Su torre de alza al cielo
Explota en mil pedazos.


Astillas multicolores
Como el arcoíris
Se adueñan del horizonte.


El monzón juega
Con sus lazos
Que erosionan el planeta.


La muchedumbre
despavorida
Abandona el escenario.

Ellos cierran los ojos
Meten la cabeza
en la boca de los leones.


Los serenos cantan alabanzas
mientras la sangre
se mezcla con el agua.

jueves, marzo 31, 2011

Terremoto 8.8




Sequé mis heridas con limón
abrasé las fotografías voladoras
recordando la trémula noche
cuando la tierra se presentó
como una mujer bien cogida
una porno estrella estremecida
frágil polvo que cae del caos
su dolor está en su interior
fuerza que fluya como ira
de doncella engañada
no hay alarido que te haga juicio
ni dolor que contenga
tu voz fracturada
tu llanto arremete en la superficie
de un ser trepidante y furibundo
que juraba su victoria segura
a los cuatro vientos
se levantaba triunfante dominador
sembrado medallas en la faz de la corteza
adornando con bisutería
el portal del corazón
ahora los hombres bajan la vista
ante tu mirada
golpeándose el pecho
se acuerdan de dios
sumisos se encomiendan con piedad
llenan de monedas las alcancías
de las ruinosas iglesias
para encontrar un consuelo de mall
pero se olvidan que el único dios
es la sustancia del planeta
que se levanta con su trinidad
agua, aire y tierra.

martes, febrero 09, 2010

El color del desierto.




El desierto orgulloso primitivo
Lijado por vientos ardientes
El desierto no se lamenta
Por eso el hombre te ama.
Los locos buscan el desierto
Como los cuerdos el amor
Vacío y extensas planicies
El alma se ofrece al sol
La sangre besa y se evapora.
Desesperado busco el desierto
Porque no tengo más que piel
Que arde en los recuerdos
De bosques y las grandes parcelas.
Estoy curado de espanto
Estoy curado de vino barato
Estoy curado de piromanías
Tengo esa sed que hiere.
Desierto lápida de mi cuerpo
La animita del pasado
Los flamencos son cruces
Los lagartos brindan con sal
Busco el color del desierto
Porque no tengo nada.
En big bang místico
Anhelo nacer sin sed
Precario, primitivo, orgulloso
Germinar del vacío laburo
Con la arena viajaré junto al viento
Sin buscar el austero final

jueves, enero 14, 2010

La muerte de Roberto Carvallo


Capítulo II: La Bicicleta.


Para la navidad número 10 de Roberto Carvallo deseaba con pasión un regalo que transformaría su vida, durante cada noche del año 1986 soñaba con una bicicross BMX. Pedalear fuertemente y enfrentar un obstáculo de tierra a modo de rampa y saltarlo firme y volver a la tierra triunfante por la proeza. Para la navidad, sus padres con mucho esfuerzo habían hecho realidad su deseo. Sobre dos ruedas era otra persona, un nuevo Roberto, que dejaba atrás las frustraciones y miedos. Su vehiculo era único, su color azul metálico, con llantas anchas de grandes calugas de goma otorgando una particular desproporción a sus ruedas, era como un tractor, su manubrio poseía una curva en v con una “T” pequeña de esas que se usaban en las bicicletas de paseo “mini”, era una bicicleta fuera del estándar de competición, pesada y veloz como camión, pero era su bicicleta Bmx y la admiraba profundamente. Con ella obtuvo sus primeras cicatrices, se raspó las rodillas iniciando un criadero de costras en sus piernas que durarían hasta la adolescencia. En su bicicleta azul transitó por primera vez la ruta de las misiones poéticas, intentando saltar el canal de la calle “Los Patos” que cruzaba su villa, ese obstáculo de agua y tierra tenía un grosor de dos metros. Roberto no pensó. Comenzó a pedalear en dirección al canal se empinó en la cornisa, levantó su manubrio emprendiendo el vuelo, fueron milésimas de segundos de viaje hasta que cayó al fondo. Salió del agua como una nueva persona, un bautizo, conoció una sensación extraña, no tenía frío, estaba exultante, feliz, con ganas de intentarlo otra vez, y buscar nuevos desafíos. Un día salió de su casa sin destino, pedaleó y se encontró en le puente de Pelvín, pensó que sería una buena idea subir la cuesta del cerro de Mallarauco, llegó exhausto a la cima, después de ver como los perros vagabundo trataban de sobrevivir como bestias salvajes de un país subdesarrollado emprendió el descenso, tenía miedo de usar los frenos, no podía caer, eso significaría un grave accidente, soltó el freno y se dejó llevar, el viento daba en su cara, casi no respiraba, el pecho estaba vació, todo era concentración, las pupilas pegadas al suelo esquivando las piedrecillas, los brazos firmes, ¿qué era eso? ¿Placer? ¿Qué era ese gozo silencioso que al finalizar el trayecto estalló en eufóricos gritos? Era algo tan cierto como el miedo a la oscuridad, como el amor de sus padre.


Para superar la rutina Roberto salía a recorrer las calles del casco antiguo de Peñaflor buscando baches que sirvieran como obstáculos para saltar en su bicicross. Arqueólogo de los defectos urbanísticos, admirador de los errores burocráticos gozaba con su pueblo mal trecho que se expandía en sus ruedas. El joven no podía salir de su casa sin su bicicleta. Salió rumbo al quiosco del Loco Mario a comprar galletas Fruna con cubierta de chocolate y un helado de Lúcuma Santa Inés, se demoró escaso cuatro minutos en recorrer las 8 cuadras que lo separaban de sus anhelos. Compró y salió rápido, aunque el loco Mario se haya convertido a la religión evangélica, expiando sus pecados con la Biblia en mano y con su voz penetrante en el aire cantando la buenaventuras del señor, aún sentía miedo de la cara del desquiciado propietario. En dirección a casa con su helado y galletas colgando en una bolsa de plástico, Roberto transitaba lentamente por la orilla de la calle Irarrazabal, buscaba miradas, deseaba observar a esa niña bonita, frágil, de piel y cabello tostado como la cubierta de una marraqueta, que siempre jugaba al elástico en el pasaje Jaromir Primal. Pero no estaba, a pesar que miró atrás no apareció. Distraído llegó a la esquina de la calle Irarrazabal con los Patos. Puso el pie en el suelo, miró a los dos costados de la avenida, observó su bolsa que se balanceaba desde las manillas, subió su pie izquierdo al pedal e hizo fuerza contra el piso moviéndose perpendicular a la calle, le siguió el estruendo, la garganta apretada , las pupilas dilatadas, las piernas temblorosas, una camioneta GMC similar a la de los Magníficos (A-team) pero de color gris frenó bruscamente a un metro de su humanidad, salió un olor a goma quemada, observó el rostro pálido de canoso conductor, Roberto se asustó, pedaleó fuertemente hacia su casa, sin dar explicaciones, menos recriminaciones. El señor Ramírez que trabajaba en Bata al igual que su padre había sido testigo del incidente. El niño sentía miedo, no quería que nadie le contara lo sucedido a su Papá, su corazón se llenó de culpa. Su padre no debía saber nada, rezó pidiéndole ese favor a Dios. Porque no quería que le quitaran la bicicleta, dejándolo castigado por tiempo indefinido. Pasó un mes, Roberto era feliz con su secreto hasta que el señor Ramírez contó la verdad. Cuando su Papá lo castigó, el remordimiento se apoderó del niño, nunca había visto a su Papá así de furioso. Lo castigaron un año sin bicicleta, la desarmaron y la guardaron en el cuarto de cachureos. Al poco tiempo de recuperar su bicicross, cuando pensaba que lo peor había pasado le robaron su vehiculo desde la puerta de su casa, así fue como terminó la carrera de ciclista extremo de Roberto Carvallo.


jueves, diciembre 24, 2009

La muerte de Roberto Carvallo


Capitulo I.

La pieza de madera tenía las cortinas cerradas, solo la penumbra y un televisor Sony de 21 pulgadas modelo Triniton acompañaba al pequeño Roberto Carvallo. Recién había cumplido los cinco años, se encontraba aquejado de hepatitis y no podía hacer nada, solo reposar y ver programas de dibujos animados. En su cuadrada compañera de imágenes pasaban un programa de la Warner Brothers, era una parodia de la Primera Guerra Mundial donde el Pato Lucas era un soldado americano que salía de las apestosas trincheras del territorio francés para burlarse de los oficiales germanos, que actuaban como idiotas acompañados de sus cascos prusianos con punta de lanza clavándose la mano en ellos, mientras el Pato Lucas saltaba , reía como un demente en la tierra de nadie esquivando los alambres de púas mientras los soldados alemanes le disparaban de todos los flancos. Cuando terminó el cartoon Roberto sintió por primera vez la angustia de la muerte, precariamente se dio cuenta que los dibujos animados podían aspirar a ser inmortales y que él podía morir en cualquier momento, la finitud de la vida golpeó su cara y el corazón latió pesadamente, lloró, gritó y supo que hiciera lo que hiciera nada iba a cambiar, entonces buscó los brazos de su madre pero ella estaba trabajando en la fabrica, solo estaba la almohada para abrazar y la televisión quemando el silencio. En la tarde cuando su madre llegó cansada de la fabrica, el pequeño Roberto le contó lo que había sentido y que tenía miedo de morir, ella trató de consolarlo diciendo que eso no iba a pasar, que debía cuidarse de la hepatitis y hacerle caso a las recomendaciones del doctor mientras lo abrazaba y acariciaba su pelo. Roberto le pidió si le podía comprar todas las tardes un helado de lúcuma, porque cuando el heladero pasaba en las tardes gritando sus productos le saltaba el corazón por la emoción y la alegría, desde ese día su madre llegaba a casa con una sonrisa y el helado favorito del pequeño Roberto una paleta de Lúcuma Santa Inés (que adornaba su envase con una coqueta gatita con un pinche rojo entre sus orejas), con ese dulce sabor en la boca él no podía más que sonreír y sentirse feliz.

sábado, diciembre 19, 2009

Manual empleados de motivación contemporánea


Me desvanezco en la paz,
En la rutina,
El trabajo,
En los trámites.
Añoro la tempestad del deseo
La incertidumbre,
El miedo,
Los relámpagos de pasión
Que electrifican las entrañas.
El sistema desvanece mi voz
Las ganas de escribir
Expresar, cabalgar, tirar,
Pintar, jugar, gozar, respirar
Y explicarme el por qué
De la sensibilidad
Y la utilidad del amor.
Desesperado grito en las micros,
Y de choro clamo a los cuatro vientos
¡Te amo!
Aunque no esté convencido
¡Te amo!
Frente a los escépticos,
A las gordas románticas,
Al olvido de los vasos,
A los exitosos con autos,
A las mesas cojas,
Al viejo tocadiscos
Y a las canciones lastimeras,
¡Te amo¡
Lo sé, es necesario
Sustancia de mis arrebatos.
¡Vicio!, ¡vicio!, ¡vicio!
Su abstinencia me somete
Al caer al vacío con un elástico
Amarado a los tobillos
Que sube y baja… y no acaba jamás
y no acaba jamás.

sábado, noviembre 14, 2009

Palabras


Palabras más palabras menos.
Palabras que se lleva el viento
Palabras que sacan palabras
Te di mi palabra
Él te la vendió
Y ella la prostituyó.
Querida…
En estos momentos
La palabra está siendo violada
¿Dónde perdió su integridad?
¿En el Tiempo?
¿En nuestro tiempo?
que nostalgia
la voz de los poetas
Ha sido encarcelada
detrás de las vitrinas.
Querida…
Habría que ser un loco
Para elegir la senda de la poesía
Y un crimen capital ser poeta
Pero aquí estoy
Al borde de una autopista
Jugando con la sensatez
Y unos desquiciados versos.
No tengas miedo mujer
son solo palabras.

domingo, noviembre 01, 2009

Madre Tierra



Desde el inicio de los tiempos
Han brindado por ti
Madre Tierra
En tú honor se gestaron
Anónimas grandes proezas
Y Cantaron las voces más bellas
Arrepentido hoy me doy cuenta
De tú grandeza
Porque he escuchado tú grito
De advertencia
No como amenaza, sutil promesa
Por eso te declaro mi amor
Madre Tierra
Con cariño infantil y ojos maduros
Te amo por las razones más sencillas
No eres lunática e impetuosa
como las olas del mar
Ni etérea como el cielo
Que deslumbra con sus luces
y sombras
Que engaña con sus promesas
Tú eres distinta, mágica, voluptuosa
Firme y acogedora
Me pones límites cuando caigo cansado
De trabajo y fiestas
Eres el final devorador
En ti me alimento y gozo
Tú eres mi historia labrada
De epopeyas y de vino
Y a pesar del infierno que se avecina
Tú estarás firme y protectora
Mi amada Madre Tierra

miércoles, septiembre 16, 2009

Catalítico


La rutina y la vida de don Octavio parecían caminar resuelta hacia su final. Su señora había partido y sus restos descansaban en un frío nicho carente de flores y mensajes. La apatía dominaba los días del anciano que se refugiaba en sus recuerdos, sentía que en cualquier momento la muerte llegaría para arrastrarlo hacia su seno.
Una de las pocas actividades que don Octavio disfrutaba era ir a comprar vino y comida al supermercado, ahí dedicaba largos minutos a observar a las personas, especialmente a las mujeres jóvenes y a las parejas de enamorados que conducían sus carros de compras. Ese día de sopetón y frente a una oferta de vinos carmeneré se encontró con un viejo colega.

-Hola Octavio te acuerdas de mí.

- Sí perfectamente- dijo Octavio con serias dudas- ¿eres…?

- Soy Hector, el Tito, jugamos al fútbol en el Torino de Peñaflor.

- Sí, me acuerdo perfectamente. ¿Y a que te dedicas Tito?

- A ver paginas de Internet y a jugar con el computador.

- Observas páginas pornográficas- dijo Octavio con voz picarona.

- Eso y mucho más, por ejemplo en Youtube, veo partidos antiguos, escucho canciones viejas, tangos, boleros y peleas de box, de Alí y Frazer.

- Que bueno y esa cuestión sale muy cara.

- No para nada… con tu pensión seguro que te alcanza.

Después de ese inesperado encuentro Octavio quedó pensando frente al mostrador de las carnes sobre esa cosa llamada Internet y de las posibilidades de entretención que podía entregarle. Se informó del tema con su hijo, se inscribió en un curso de computación y uso de Internet para el adulto mayor en la municipalidad de Peñaflor. Transcurrido un mes y con un crédito de consumo compró un computador e instaló una conexión de banda ancha.

Esa nueva compra hizo que su vivienda cambiara radicalmente. La luz entraba por las ventana del comedor, en las paredes se observaban fotografías impresas de Sofía Lorena, Ursula Andrews, Sharon Stone, y Scarlett Johanson. Don Octavio caminaba más ligero dentro de su hogar, presentaba un mejor estado de ánimo, se movía con energía al ritmo de los boleros y de las letras tristes y melancólicas de los tangos que contrastaba con la luminosidad de sus habitaciones.

La rutina de don Octavio había cambiado, en las mañanas religiosamente revisaba los portales de noticias, después veía las páginas de Escorts nacionales (http://www.sexo.cl/ y http://www.relaxchile.cl/) y soñaba que acompañantes podía pagar en una tarde de lujuria con el bono de aguinaldo de fiestas patrias. Fantaseaba con sus cuerpos firmes, elaboraba intrincadas conversaciones de seducción con las putas finas que parecían modelos de televisión o deliraba con los acentos extranjeros de las mujeres argentinas, colombianas, bolivianas, paraguayas y peruanas que le susurrarían cochinadas en los oídos que con ayuda de las pastillas azules lo harían sentir como un adolescente, al menos por una par de horas. Pero en el fondo de su alma sabía que llevar a cabo esa idea, lo dañaría, recordaría que su juventud se fue para no volver, sumando la vergüenza. Él era un viejo chapado a la antigua, no podía concretar ese viaje, pensaba que era demasiado terrible morir de un ataque al corazón justo antes de penetrar a una joven. Definitivamente no quería eso.

Su corazón no era el mismo de treinta años atrás, su carne, piel y energía tampoco. La idea de la muerte no lo dejaba dormir, dormir era morir en cuotas, eso lo angustiaba profundamente. Abría botellas de vino para tratar de calmar su alma. Necesitaba urgente que una araña radiactiva lo mordiera o que un científico loco le confeccionara una armadura de metal con un pene hidráulico o simplemente comprar un corazón catalítico que no dañara el medio ambiente. Eso era, un corazón catalítico, ahí está, cómo no lo pensó antes, un corazón catalítico.

El viejo durante esa tarde ingirió un cóctel peligroso, antrebrac, paroxítona, vino tinto, y un par de cortos de pisco. Su cabeza giraba en torno a una sola idea, el corazón catalítico, una corazón ecológico sin gases, porque ahora odiaba los gases, cuando joven le encantaba tirarse pedos, era orgulloso de ellos, entre más hediondos mayor era la alegría, pero ahora el anciano los detestaba, a esta altura de su vida no estaba dispuesto a convivir con ese olor putrefacto, que era una señal que su cuerpo se pudría por dentro, era olor a muerte. Como un vampiro necesitaba nueva sangre, un nuevo corazón.

Octavio en un momento de iluminación pensó que en Internet estaba todo, ahí iba buscar la forma de crear su corazón catalítico.

Se sumergió en la red, tras unos minutos de búsqueda sin resultados tomó su billetera, fue a la cocina, sacó su cooler y salió apurado al supermercado. En la tienda se adentró en el pasillo de los licores, compró una botella de whisky John Long, cuatro bolsas de hielo, se dirigió al mostrador de la carnicería, compró un corazón de vaca, carne molida especial y un corte de lomo. Además compró agujas y artículos de farmacia.

Octavio tenía los ojos excitados, sus pupilas reflejaban ansiedad, ira, rabia y concentración. La postura del anciano era rígida, firme, se podía sentir la adrenalina que fluía en su interior. Octavio sentía que estaba a las puertas de algo realmente grande, estaba extasiado por eso. Abrió la puerta de su casa y se puso a trabajar con la dedicación de un artesano, con pasión sus manos moldeaba la carne, con aguja e hilo quirúrgico urdía puntadas, hasta que sus ojos explotaron en éxtasis.

- Lo Logré. Soy genial, lo logré- gritaba como un desquiciado.
- Soy un dios, un maldito dios.
- Creé un corazón catalítico, que elimina el dolor, que no tiene rencores e inmune al amor.


Don Octavio, el nuevo dios de Peñaflor, olvidó sus dolores, dejó su creación en la mesa y salió presuroso a la calle.

- Mira el viejo loco como grita- comentaron unos skaters que practicaban sus trucos en la escalera de un edificio público.

- Atención gente… he creado un corazón catalítico que purifica el dolor y elimina las envidias. Soy un nuevo dios- gritó don Octavio en la esquina de una calle.

- ¿Qué dijo el viejo loco?, ¿Qué creó un corazón católico? ¡Pero si yo soy católica¡ y el corazón me lo entregó Dios- dijo una anciana que cruzaba por la calle.

Un patinador se deslizó y lanzó un papel en la cara a don Octavio. Las señoras que venían del supermercado lo miraban con miedo y se hacían a un lado, a pesar que don Octavio no tenía la fuerza y las ganas de hacerles daño.

Frente a la negativa y el rechazo de la gente común don Octavio pensó: “Tengo que ir con los pobres, con los borrachos, con los que no tienen nada que perder, igual como lo hizo Jesús”. Caminó con entusiasmo y renovadas fuerzas al sector marginal de la ciudad, en busca de sus seguidores.

En los sucios callejones de la ciudad, don Octavio predicó su palabra, con la pasión de Juan Bautista. Algunos niños drogados con pegamento se acercaron a sus pies y alzaron sus manos, vaciaron las monedas de los bolsillos de Octavio y se alejaron.

El anciano logró llevar a dos mendigos a su casa motivados por la curiosidad y la posibilidad de sacar algún provecho a la situación.

Los mendigos caminaron cantando al señor. - “señor te he mirado a los ojos, sonriendo he dicho tu nombre, en la arena….”

Al llegar a la casa don Octavio abrió expectante la puerta y observó con horror que su obra maestra, su sublime creación estaba cubierta de moscas y que un gato callejero comía de su corazón ecológico. Su revolucionario corazón catalítico no era más que sustancia que servia de alimentos a los gusanos. Con la desesperación de quién lo pierde todo, gritó y se desmayó. Uno de los mendigos observó al anciano y robó todo lo que pudo.

viernes, agosto 07, 2009

La venganza poética.




Si pudiera definir el grupo humano del tercero A de enseñanza media del colegio República de Noruega mi adjetivo calificativo sería “Manfinfleros” o “Pajeros” (jóvenes apáticos, desinteresados, flojos, lerdos, que se masturban obsesivamente). El noventa y ocho por ciento de ellos carecen de expectativas, no les interesa nada, hacen las cosas a regañadientes, reclaman por todos los trabajos entregados por los profesores, porque son excesivamente largos y complejos, que no conocen los contenidos y no tienen donde buscarlos, que se enfermó su gato y que el perro pitbull no los deja entrar a la casa para hacer sus tareas y encontrar su cuaderno, que la policía allanó su casa en busca de drogas, tomando a su padre detenido y que sus cuadernos son evidencias del proceso, que una pandillas de narcos le hicieron una mexicana a su mochila. Buscan la salida fácil para todo. Copiar trabajos ajenos es su ética. Cómo profesor de Historia me decepciona su actitud intelectual tan conformista. Es una verdadera lucha tratar que ellos consideren importante la enseñanza que le entregamos, es como hablarles a los muertos, a algunos docentes no le interesa tratar con ellos y gastar su tiempo. A veces me imagino que para estos jóvenes poblacionales somos artistas callejeros sin talento, una especie de estatua humana con la cara pintada que nos movemos cuando nos depositan una moneda en el sombrero, pero están equivocados, por eso asumo mi labor como una guerra y mi objetivo es someter al contrincante para que acate mis órdenes y eso intentaré con estos manfinfleros. No pienso perder, me costó mucho dejar de ser pajero para que ellos me derroten. De algo debe haber servido saltar del la sucia esquina al aula.

El miércoles entré a su desaseada aula con decenas de envases de dulces tirados en el suelo. Les pedí que los recogieran.

Con mucho esfuerzo me conseguí un data show en la oficina del colegio, un notebook con una colega y unos parlantes de computador.

Los jóvenes inquietos me preguntaban que iban a realizar, le dije que no se preocuparan, que no trabajarían. Frente a ellos les dicte de memoria, con voz profunda y suave tres preguntas que ellos obedientes escribieron en sus desnudos y pocos utilizados cuadernos.

Observe la película y responda.

1-Describa detalladamente las características de la ciudad donde se ambienta la película.

2-¿Qué sensaciones y reflexiones le provocaron las imágenes? Mínimo 5 párrafos.

3-Describa detalladamente las características de la sociedad que habita la ciudad de Paris. Mínimo 5 características.

-¿Profesor es con nota? Preguntó Najira, que se teñía un mechón blanco en su cabellera oscura como Rouge de los X-men.

- No jóvenes (dudé un momento en mentirles) pero vamos a realizar una actividad con nota la próxima semana, así que es obligación ver la película y contestar las preguntas.

A los alumnos les dio lo mismo. Sólo querían ver televisión y no hacer nada. Los dejé que actuaran displicentemente.

Instalados el notebook, el data y los parlantes, inserté en la disquetera la película “El perfume” basado en el libro homónimo de Patrick Süskind. En silencio inundó la sala, los alumnos se concentraron en las imágenes de la ciudad. La suciedad y el hedor de las calles parisina, eran los escenarios de el joven Jean-Baptiste Grenouille (Grenouille, significa rana en Francés) "uno de los hombres más geniales y abominables de su época", que con su olfato hiper desarrollado de relacionaba con la realidad se su entorno.

Algunos estudiantes, los más displicentes, que se ubicaban en los puestos traseros de la sala volvieron a la apatía habitual, cuando ellos trataban de iniciar una conversación, el profesor los detenía con su mirada y los hacia callar. La clase terminó tranquila al igual que el profesor, que se despidió de sus educandos hasta la semana próxima.




A la semana siguiente entré presuroso al aula, saludé a los estudiantes, revisé el libro de clases, firmé mis horas, coloqué contenidos.

-¿Qué vamos hacer hoy? Gritó el joven Chávez a quién le decían Chaneque.

-Terminar de ver la película profesor- gritó Picholon imprudentemente.

- No señores y señoritas- contestó severo el profesor. Lo que vamos hacer es poner en práctica las imágenes de la película “El perfume” que vimos la semana pasada.

-Pero no vimos entera la película, como vamos a responder profe. Así no se vale- contestó Javiera Montes.

-Eso no importa- dijo el profesor.

- ¿Qué vamos hacer? ¿Cómo profesor?- fueron algunas de las preguntas que los alumnos gritaron al unísono.

- Calma muchacho, ya daré las instrucciones, primero debo hablar 5 minutitos.

Comencé a realizar un comentario que motivara a los alumnos a trabajar y que reafirmara las imágenes de la película.

Estimados jóvenes, saben que la ciudades europeas del siglo XVII y XVIII, vivieron una grave crisis higiénica que puso en jaque a la sociedad burguesa, casi la hace colapsar. Los burgueses le tenían más miedo al agua que los mismos gatos (talla FOME del profesor que no provocó risas), Ellos detestaban los baños de tina, consideraban que era una muestra de debilidad, solo para enfermos y la gente sana era natural (sucia) y no se debían bañar, la suciedad era un símbolo de fortaleza.

-Eran fuerte de hediondo- dijo Tania Soteli gesticulando una grotesca risotada.

-Profe… ¿Por eso son tan hediondos los europeos ahora? Dijo Mauricio un alumno que se caracterizaba por su vulgaridad, un flayte que buscaba demostrar su fuerza, símbolo de su marginalidad. Pero extrañamente hoy parecía interesado.

- Mauricio no me consta que todos los europeos son hediondos. Pero, puede ser la cultura del olfato una de la razones, ellos disfrutan de los olores de las comidas, perfumes, del aroma de las frutas, etc. Otra posibilidad puede ser el clima frío. Una vez me contó una amiga que había vivido en Francia, que a los sudamericanos nos encontraban olor a pollo mojado por nuestro afán de bañarnos diariamente. Pero jóvenes, no deben olvidar que era una sociedad que estaba en crisis por la falta de higiene. Las calles de la época apestaban, eran cloacas, la gente hacia sus necesidades donde podían, lanzaban los orines por los balcones, las deposiciones transitaban en procesión por las calles como hormigas hacia su agujero.

- Tanto así profesor.

-Así era.

-Y al final que vamos a realizar.

- Bueno… Jóvenes, lo que hay que realizar hoy, es un poema o cuento que refleje la realidad de las ciudades europeas del siglo XVII y XVIII. Que exprese la sensibilidad de las personas que vivían en esas condiciones de vida.

-¿Cómo? …¿Un poema o cuento profesor?- preguntó desconcertado Chaneque con cara de tonto.

- Deben crear una historia que esté ambientada en ese tipo de ciudades o un poema que exprese como se deben haber sentido esos hombres al vivir en esas urbes.

- Pero cómo profesor- preguntó Adolfo Picholon, quien poseía una cara de cromagnon subnormal que causaba una mezcla de rechazo y risa. El por costumbre se reía de todo y de todos. Pero ahora estaba serio (en una ocasión los profesores jugaron un partido de baby fútbol con los alumnos del 3 medio A y en un saque de costado el profesor Roberto hizo rebotar la pelota en el suelo justo al frente de Picholon, la pelota dio directo en su cara, le dejó la jeta hinchada a Picholon y él solo atinó a reírse, mientras corría decía alegremente “el profesor me pegó un pelotazo y volvía a reír orgulloso”)

-Usted debe crear un cuento o poema… eso simplemente.

-y Puedo hablar de Caca- gritó Picholon.

- Si Adolfo siempre y cuando se hable de las ciudades europeas.

Los alumnos más desordenados y vulgares se miraban los unos a los otros, en un total estado de confusión. Sus caras eran patéticas pero muy divertidas para el profesor Roberto. Eran una decena de Ungenios González de la tira cómica Condorito y sus babas caían de sus bocas en señal de desconcierto. El Profesor en ese momento se dio cuenta que la poesía y la literatura no solo servía para conquistar mujeres, también se podía utilizar para vengarse de jóvenes imbéciles y poco capacitados intelectualmente, las letras ponían en evidencia la vulgaridad de su mundo, cada verso no escrito era un atentado a ese orgullo poblacional que ondea la bandera del coa y el vocabulario agresivo delictual.

Adolfo Picholon miraba de un lado a otro en busca de respuesta, sólo le falta la saliva caer de su boca para ser Ungenio González (pionero de los personajes que se les cae la baba). En su asiento Chaneque se movía arrastrando su trasero como si tuviera pidulles en el orto (lombriz solitaria) buscando una respuesta de cómo podía escribir un poema.

El profesor se pasea por la sala de clase observando las letras de sus alumnos mientras trataba de leer un ingenuo poema de Bukowski. Para Roberto había sido la mejor clases desde hacia mucho tiempo.

jueves, julio 30, 2009

Vino Tinto

Quiero dormir con los labios morados
Tintados con el sudor lujurioso de Baco
Y no por los puños de algún borracho
O de una turba de mal intencionados.

Quiero dormir con los labios morados
Adormecidos por tus besos apasionados
Y poseas mi miembro revolucionario
Sufriendo tu calor y rocío como esclavo

Quiero dormir con los labios morados
Porque tengo el corazón emborrachado
Y esclavizarme al solaz de tus pechos
Desahuciando la noche cansado del gozo.

jueves, julio 23, 2009

Lentes (Remix romanticón)



El barrio Bellavista había levantado la mesa, las personas regresaban a sus casas como hormigas a sus laberintos, el amanecer estaba próximo, no más de media hora. Julia y Joaquín conversaban sin preocuparse del tiempo. Ambos aunque no lo dijeran deseaban que la noche continuara.

- Julia dónde vives.

A Joaquín le gustaba pronunciar su nombre como si esas silabas lo acercaran a su cuerpo.

- Cerca de la plaza de Maipú – contestó algo ruborizada.

-Te voy a dejar al paradero- Joaquín alza la mano apuntando con su dedo índice- es de ese paradero una cuadra hacia abajo.

-así es.

Caminaron lentamente, ninguno de los dos se atrevía a tomar la mano del otro. A pesar que se habían besado varias veces durante la noche. Joaquín sacó de los bolsillos de su chaqueta negra un par de lentes de sol y se los colocó. Cuando llegaron al paradero él apoyó su espalda en una columna de acero que estaba perpendicular a los asientos de madera. Julia se acercó (demasiado quizás) a él para conversar.

-Sabes que lo pasé súper bien contigo y me gustaría volver a verte.

-a mi también Joaquín.

- Julia hace tiempo que no me sentía tan cómodo. Eres divertida y eso me encanta.

-Dame tu teléfono para llamarte- dijo ella tomando la iniciativa.

Ambos sacaron sus teléfonos móviles y teclearon sus respectivos números. Examinaron si los teléfonos estaban correctos y el ringtone de Julia comenzó a sonar, era una canción de Arctic Monkeys “Bakery”, cuando aun sonaba su melodía con guitarras sinceras y crudas Joaquín se abalanzó sobre ella y la besó. Ella correspondió apasionadamente y con sus manos acarició su pelo. Los lentes de Joaquín cayeron al suelo, eso a él no le importó, y siguió besándola.

- Creo que te rayé los lentes. Dijo ella preocupada.

- No importa- dijo él relajado- un lente sin rayones es como una vida sin pecado. Además lo único que me preocuparía es… si me rayaran la pintura en la micro, no quiero que te imagines que deseo ser la muralla de un pene grafittero de algún flayte degenerado.

En Chile el termino “rayar la pintura” se utiliza, cuando un hombre con sus genitales toca a una mujer en la vía pública especialmente en la locomoción colectiva, aprovechándose de las aglomeraciones. Los hombres chilenos “rayan la pintura” de las féminas cuando ellas están sentadas, colocándose de pie al frente de sus brazos, rozando su miembro en el hombro de las mujeres. Otro “rayado de pintura” clásico es cuando el bus está repleto y el hombre debe transitar hacia la puerta de salida rozando con su pene a diestra y siniestra los contornos de las personas, dependiendo de su orientación sexual.

- Cada día el Transantiago está más degenerado.

- realmente está insoportable.

Julia en el fondo quería que Joaquín le rayara la pintura, eso y mucho más, ella sentía que él podía ser su hombre, al menos por unas semanas. Ella quería estar con Joaquín al natural. Tenía ganas.

- Julia ahí viene la micro.

- Es que no me quiero ir. Por qué no me acompañas a mi casa- dijo con un tono algo desesperado.

-Que dirán tus padres.

- Nada, vivo sola con una amiga.

Él la besó rápidamente, estiró la mano para detener la locomoción y se subió con ella a un bus oruga del transantiago.

martes, julio 14, 2009

La Ficticia reflexión Pedagógica.


El profesor Orlando de religión terminó de rezar y colocó una presentación de power point para motivar a sus colegas, en ella salía un minusválido que carecía de sus cuatro extremidades y daba una charla en un colegio de señoritas. Ahí el joven que llamaremos Erick Josua Pitt realizaba destrezas con un chonguito de su pie, con su cercenada extremidad tocaba una batería electrónica los ritmos del hip hop y el dance, y contaba chistes para alegrar a lo espectadores. En un momento Erick Josua Pitt se deja caer al suelo y comienza a relatar que los seres humanos nos dejamos agobiar por los problemas de la vida diaria y de lo difícil que es levantarse día a día para superar los obstáculos, pero que nuestra obligación era hacerlo aunque nos costara, y repetir la acción una y otra vez hasta nuestra muerte. Todo este video ambientado con una melodía especialmente triste. Los profesores miraban en silencio. Nadie hablaba. Pero Roberto Carvallo el profesor de historia, sentía la ironía, el sarcasmo del mensaje y odiaba la actitud paternalista de sus jefes. Total igual iba a realizar el trabajo que le encomendará y lo haría bien.

La reflexión pedagógica que evaluaba el desempeño docente del primer trimestre comenzó lentamente. Roberto comenzó a contar una anécdota. De un joven de su colegio, que también carecía de extremidades y que nadie abrazaba en el colegio tal con lo hicieron con el orador Erick Josua Pitt, ese niño llamado Carlos era un símbolo silencioso del colegio, muchas veces salió en pantalla de la Teletón dando su testimonio de esfuerzo ( ahí todos lo querían), Roberto recordaba que Carlos luchaba cuando niño por integrarse y ser igual que los demás, insistía en jugar a la pelota con el resto y sus compañeros lo colocaban al arco, era como un palitroque, los delanteros chuteaban fuertemente para botarlo pero el resistía y cuando la pelota quedaba dando bote. El trataba de atenazarla con todo su cuerpo, sin importarle las patadas que podía recibir. Al terminar su historia Susana trató de cruel a Roberto, y él se rió.

Las conclusiones de los profesor de enseñanza media fue que eran dueños de un circo pobre (como la película chilena de los años 60 “El gran circo Chamorro” donde el gran Chamorro, vendía las entradas, hacia de presentador, malabarista, payaso, domador de leones y trapecista), con escasos y nulos recursos los profesores del colegio debían hacerse cargo de jóvenes pobres y en riesgo social, que no querían estudiar, donde la familia estaban totalmente ausentes. Debían ser motivadores, sicólogos, grandes docentes, terapeutas de padres, niñeras, secretarios, consejeros sexuales, de drogas, matricular, hacer convivencias, preparar giras de estudios, y administradores educacionales.

Roberto. Opinó frente a todos, su ideas eran buenísimas pero el sentía que nadie le escuchó, le daba lo mismo que opinaran los demás, pero en su cuaderno se tomó todo para la risa.

Sabía que si la actitud de los docentes no cambiaba y los sostenedores no proporcionaban los recursos mínimos la educación en su establecimiento educacional no mejoraría. Además había que devolver la autoridad y dignidad a los pedagogos. La educación no debe ser considerado un producto de consumo, los profesores no somos putos (aunque nos paguen por hora), que satisfacemos deseos inmediatos de los educando. Eso provoca frustración del profesor y del estudiante. La educación es un proceso largo.
Así que Roberto se dedicó a escribir versos en su cuaderno.

La felicidad del hombre sobre su caballo blanco.

Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
Tengo tres botellas
En una cabaña
Una de cerveza
Dos de licor de caña
Con ella me emborracho
Toda la semana
A veces tengo sexo
Con la vecina de tu hermana
Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
.


Hace tiempo que los profesores no estaban tan a disgusto con los directivos del colegio. Se nota la desorientación de la administración. No viven la crisis. Es increíble como un mal resultado en una prueba Simce puede generar un caos tan grande en un establecimiento educacional. Eso a Roberto no le preocupa tanto, es más importante para él, lo que pasa con la profesora Soledad, se ve triste, distante, llora en los rincones, ella fue su novia y él aun el ama, aunque siente que no pueden estar juntos, que se hacen daño. Pero reconoce en sus ojos un sufrimiento y ahora sabe que no es su culpa. Eso lo intriga.

La directora académica invita a los profesores que en su tiempo libre reflexionen en sus fallas y virtudes.

-Colegas en estos momentos de crisis debemos mirarnos hacia adentro- dijo la directora académica.

- cómo se hará eso- escribió Roberto en su cuaderno.

Otros colegas del profesor de historia realizaban comentarios sarcásticos sobre las frases para el bronce de los directivos del colegio, que evidenciaban la falta de liderazgo.

Roberto Carvallo ensimismado por toda la discusión se dedicó a escribir unos versos como catarsis.

Reunión.

Nunca pensó que ser profesor
Sería así.

Se sentó en el escritorio
Y pasó la lista de curso.


Tristeza, melancolía, risas explosivas.
Presente.

Bromas, chisme, angustia, depresión.
Presente.

Bondad, belleza, e ironía
Presente.

Y la puta planificación se me extravió.

(En reunión)
La jefa de UTP me extorsionó.

(En la calle)
La vieja de la esquina me amenazó.

(En recreo)
La niña del jumper corto me acosó.

(En la plaza)
El cajero automático me estafó.

(En mi habitación)
Ni amante no me complació.

(En el bar)
Con mis colegas brindamos por
Nuestra labor.

Casi sin darse cuenta la reunión pedagógica terminó. Por suerte, -dijo Roberto Carvallo- ahora podría ir a casa a revisar unas pruebas antes de salir de vacaciones de invierno.

jueves, julio 02, 2009

La Novia



La calle se abre a cada paso, el maicillo hace que la sensación de calor sea más intensa. Por los poros de su piel se expele un olorcillo etílico que los incita a seguir la fiesta, siguen caminando con más ganas.

- Pronto llegaremos- dice el Carlos.

- ¿A dónde Chucha queda la cancha del Torino?- inquiere el Toby

- Calma muchachos, ya vamos a llegar y los voy a invitar a unas Pilsen- dice el Richard

Carlos se contagió de entusiasmo.

Llegan a la cancha, se apostaron a la orilla de la barda. Richard hace un pisa pies para que su compañero salte la reja. Carlos salta y desde el otro lado les dice que no hay moros en la costa. Ayuda al Toby para que salte la muralla, le cuesta al guatón, aún padece los estragos de la borrachera de anoche, sus manos le tiemblan y no tiene la fuerza para traspasar la mitad de su cuerpo hacia el otro lado de la cerca, La mitad de su humanidad cuelga intentando superar el obstáculo, Richard siente rabia y recoge un palo del suelo y lo ensarta en su trasero.

- Córtala maricón- le grita enojado.

- Sube guatón culiao que nos van a pillar y son dos pilsenes menos si nos cobran las entradas.

A pesar del asco que produjo, Richard empuja de las nalgas al guatón. Cae pesadamente hacia el otro lado. Solo escucha las carcajadas de Carlos, que se burla de la inoperancia del gordo.

Richard sabe que todo el barrio piensa que es bakán, porque a pesar que es bueno para el copete aún me mantiene en óptimo estado físico, salta sin problema hacia la cancha, además es una leyenda futbolística de la población.

La tercera serie adulta del Torino está ganando dos cero al Deportivo Peñaflor, los guatones y los flacos piturrientos corren un lado a otro tras la pelota en busca de hacer un gol. Los tres amigos fueron a comprar las deliciosas Pilsen, estaban angustiados, se las piden a la señora Ximena que los atiende amablemente aunque no entiende claramente la petición de guatón Toby.

- Dos Pirsen Escupos- dice el Carlos.

-Que dijo mijo- dice la señora Ximena.

- Disculpe señora… quiero dos Cervezas Escudos.

-Cuide a su amigo Richard... que ya está medio pasa´o y el Torino no está pa` atados.

- No hay drama señora Ximena.


Los tres caminan victoriosos y alegres con las Pilsen en las manos…cuando el Richard se queda pegao con una mesa que tenía una cabeza de chanco cocida, que poseía un velo que la cubría de las moscas. La cabeza está intacta, parece tener vida, su lengua saliente recostada hacia un lado (quizás quejándose del calor) y posaba sobre los molares, sus ojos cerrados, su nariz pálida y redonda. La chancha parecía una novia de películas bizarras y clase B.

-Don Lucho que onda con esa cabeza de chancho- pregunta Richard.

- Es el premio para una rifa a beneficio del Club, para las serie cadetes para comprar una pelota.

-Dónde se compran los números.

-Aquí, ¿cuanto quieres?

-Dame cinco- Richard paga con sus último 500 pesos ahora tendría que irse a pie a su casa.

Los tres amigos beben Pilsen durante el segundo tiempo del partido de la tercera serie. Entre ellos ya no se entienden, siguen bebiendo porque no tienen nada más que hacer. Toby y Carlos, se ponen a dormir sobre el pasto.

El Richard sale a buscar conversación con una cerveza en la mano que la utiliza como anzuelo para compartir con los desconocidos invitándolos a un trago y así pasa la tarde de una conversación errática a otra. La cancha está de fiesta, el Torino ganó y está a dos fechas de ser campeón. Llegó el momento de lanzar el premio de la gran rifa. El Richard se tambalea y se apoya sobre un árbol a observar los resultados.

- El premiado es… Richard González- el ganador deja la cerveza en el suelo y a tientas va en busca de su premio.

Contento y sorprendido recoge a sus amigos que están sentados fumando marihuana con un vecino del barrio.

Al acercarse el Toby y el Carlos comienzan a reír.

- Mira Carlos… ja ja ja ja al Richard le fue bien… consiguió novia… ahora tení que puro perrear a los Daddy Yankee- dice riendo mientras soltaba el pito entre risas.

- Está más o menos… yo te he visto minas más feas y más piolas - dice el guatón Toby.

- Lo único… es media cortita de piernas y de manos la mina… se va en pura cabeza.

- Igual al mamón salva- dice el Toby- en una de esa pone los ojos blanquitos.

- Y que tanto guatón… vos te vai en pura guata si hasta la tula se te achicó- se trata de defender el Richard- vos que no te veí la pichula cuando meai. Meai de oído hueón.

- ¿Oye y que haremos con la cabeza de chancho? – pregunta Carlos para tratar de cambiar el tema.

- Comerla… ¿todavía andai con la corta pluma?- dice el Richard.

- Si toma.

Dejan la bandeja de cartón con la cabeza de la chancha sobre una banca para sentarse y el Carlos con su pulso débil, había sido el escogido de pegarle el primer corte y probar el plato. Lentamente entierra el cuchillo sobre la mejilla del animal y de los ojos cerrados de la chancha comienza a caer una lagrima por su mejilla izquierda.

- No me como esta cabeza si esta llorando- dijo el Carlos con espanto y poniendo cara de asco, capaz que no esté penando.
-
- A vos te pena la falta de choro (polvo, cacha, culión, ósea sexo) negro Carlos

- Pero una vez te comiste a la Juana Calquín que parecía campeona de levantamiento de pesa, incluso si te curabas te pescaba de un brazo y te llevaba a la casa y después te violaba- Dijo burlescamente el Toby.

- No hueí... esa mina era peligrosa, te imaginai una llave de cachete en la Tula, te morí hueón, perdí tus futuros hijos- contesta convencido el Carlos.

- Pero que vamos hacer con la cabeza de la chancha- insiste el Toby

- No queda otra que comerla- dice el Richard

- Como cuando te aprovechai de las gorditas y la dejai llorando… rompe corazones.- dice el Carlos.

- No le rompo el corazón- dice tiernamente y socarronamente el Richard- sino los calzones, además las cochinas también tienen derecho a ser feliz.

- Sale cachero de la pampas… si andai más botado, ni el aire frío te pesca … por qué no tratamos de empeñar la cabeza en la botillería del viejo Lucho… capaz que nos den dos cajas de tinto y nos tomamos el del estribo- dijo con actitud de líder el Carlos

El Toby y el Richard asintieron.

Caminan lánguidamente con ritmo de trasnochada cumbia villera por el medio de la calle de tierra hacia la villa “Nueva Trapiche”.

Los tres jóvenes borrachos y su novia cabeza de chancho, Buscan sellar con broche de oro la gran farra del fin de semana.