miércoles, septiembre 16, 2009

Catalítico


La rutina y la vida de don Octavio parecían caminar resuelta hacia su final. Su señora había partido y sus restos descansaban en un frío nicho carente de flores y mensajes. La apatía dominaba los días del anciano que se refugiaba en sus recuerdos, sentía que en cualquier momento la muerte llegaría para arrastrarlo hacia su seno.
Una de las pocas actividades que don Octavio disfrutaba era ir a comprar vino y comida al supermercado, ahí dedicaba largos minutos a observar a las personas, especialmente a las mujeres jóvenes y a las parejas de enamorados que conducían sus carros de compras. Ese día de sopetón y frente a una oferta de vinos carmeneré se encontró con un viejo colega.

-Hola Octavio te acuerdas de mí.

- Sí perfectamente- dijo Octavio con serias dudas- ¿eres…?

- Soy Hector, el Tito, jugamos al fútbol en el Torino de Peñaflor.

- Sí, me acuerdo perfectamente. ¿Y a que te dedicas Tito?

- A ver paginas de Internet y a jugar con el computador.

- Observas páginas pornográficas- dijo Octavio con voz picarona.

- Eso y mucho más, por ejemplo en Youtube, veo partidos antiguos, escucho canciones viejas, tangos, boleros y peleas de box, de Alí y Frazer.

- Que bueno y esa cuestión sale muy cara.

- No para nada… con tu pensión seguro que te alcanza.

Después de ese inesperado encuentro Octavio quedó pensando frente al mostrador de las carnes sobre esa cosa llamada Internet y de las posibilidades de entretención que podía entregarle. Se informó del tema con su hijo, se inscribió en un curso de computación y uso de Internet para el adulto mayor en la municipalidad de Peñaflor. Transcurrido un mes y con un crédito de consumo compró un computador e instaló una conexión de banda ancha.

Esa nueva compra hizo que su vivienda cambiara radicalmente. La luz entraba por las ventana del comedor, en las paredes se observaban fotografías impresas de Sofía Lorena, Ursula Andrews, Sharon Stone, y Scarlett Johanson. Don Octavio caminaba más ligero dentro de su hogar, presentaba un mejor estado de ánimo, se movía con energía al ritmo de los boleros y de las letras tristes y melancólicas de los tangos que contrastaba con la luminosidad de sus habitaciones.

La rutina de don Octavio había cambiado, en las mañanas religiosamente revisaba los portales de noticias, después veía las páginas de Escorts nacionales (http://www.sexo.cl/ y http://www.relaxchile.cl/) y soñaba que acompañantes podía pagar en una tarde de lujuria con el bono de aguinaldo de fiestas patrias. Fantaseaba con sus cuerpos firmes, elaboraba intrincadas conversaciones de seducción con las putas finas que parecían modelos de televisión o deliraba con los acentos extranjeros de las mujeres argentinas, colombianas, bolivianas, paraguayas y peruanas que le susurrarían cochinadas en los oídos que con ayuda de las pastillas azules lo harían sentir como un adolescente, al menos por una par de horas. Pero en el fondo de su alma sabía que llevar a cabo esa idea, lo dañaría, recordaría que su juventud se fue para no volver, sumando la vergüenza. Él era un viejo chapado a la antigua, no podía concretar ese viaje, pensaba que era demasiado terrible morir de un ataque al corazón justo antes de penetrar a una joven. Definitivamente no quería eso.

Su corazón no era el mismo de treinta años atrás, su carne, piel y energía tampoco. La idea de la muerte no lo dejaba dormir, dormir era morir en cuotas, eso lo angustiaba profundamente. Abría botellas de vino para tratar de calmar su alma. Necesitaba urgente que una araña radiactiva lo mordiera o que un científico loco le confeccionara una armadura de metal con un pene hidráulico o simplemente comprar un corazón catalítico que no dañara el medio ambiente. Eso era, un corazón catalítico, ahí está, cómo no lo pensó antes, un corazón catalítico.

El viejo durante esa tarde ingirió un cóctel peligroso, antrebrac, paroxítona, vino tinto, y un par de cortos de pisco. Su cabeza giraba en torno a una sola idea, el corazón catalítico, una corazón ecológico sin gases, porque ahora odiaba los gases, cuando joven le encantaba tirarse pedos, era orgulloso de ellos, entre más hediondos mayor era la alegría, pero ahora el anciano los detestaba, a esta altura de su vida no estaba dispuesto a convivir con ese olor putrefacto, que era una señal que su cuerpo se pudría por dentro, era olor a muerte. Como un vampiro necesitaba nueva sangre, un nuevo corazón.

Octavio en un momento de iluminación pensó que en Internet estaba todo, ahí iba buscar la forma de crear su corazón catalítico.

Se sumergió en la red, tras unos minutos de búsqueda sin resultados tomó su billetera, fue a la cocina, sacó su cooler y salió apurado al supermercado. En la tienda se adentró en el pasillo de los licores, compró una botella de whisky John Long, cuatro bolsas de hielo, se dirigió al mostrador de la carnicería, compró un corazón de vaca, carne molida especial y un corte de lomo. Además compró agujas y artículos de farmacia.

Octavio tenía los ojos excitados, sus pupilas reflejaban ansiedad, ira, rabia y concentración. La postura del anciano era rígida, firme, se podía sentir la adrenalina que fluía en su interior. Octavio sentía que estaba a las puertas de algo realmente grande, estaba extasiado por eso. Abrió la puerta de su casa y se puso a trabajar con la dedicación de un artesano, con pasión sus manos moldeaba la carne, con aguja e hilo quirúrgico urdía puntadas, hasta que sus ojos explotaron en éxtasis.

- Lo Logré. Soy genial, lo logré- gritaba como un desquiciado.
- Soy un dios, un maldito dios.
- Creé un corazón catalítico, que elimina el dolor, que no tiene rencores e inmune al amor.


Don Octavio, el nuevo dios de Peñaflor, olvidó sus dolores, dejó su creación en la mesa y salió presuroso a la calle.

- Mira el viejo loco como grita- comentaron unos skaters que practicaban sus trucos en la escalera de un edificio público.

- Atención gente… he creado un corazón catalítico que purifica el dolor y elimina las envidias. Soy un nuevo dios- gritó don Octavio en la esquina de una calle.

- ¿Qué dijo el viejo loco?, ¿Qué creó un corazón católico? ¡Pero si yo soy católica¡ y el corazón me lo entregó Dios- dijo una anciana que cruzaba por la calle.

Un patinador se deslizó y lanzó un papel en la cara a don Octavio. Las señoras que venían del supermercado lo miraban con miedo y se hacían a un lado, a pesar que don Octavio no tenía la fuerza y las ganas de hacerles daño.

Frente a la negativa y el rechazo de la gente común don Octavio pensó: “Tengo que ir con los pobres, con los borrachos, con los que no tienen nada que perder, igual como lo hizo Jesús”. Caminó con entusiasmo y renovadas fuerzas al sector marginal de la ciudad, en busca de sus seguidores.

En los sucios callejones de la ciudad, don Octavio predicó su palabra, con la pasión de Juan Bautista. Algunos niños drogados con pegamento se acercaron a sus pies y alzaron sus manos, vaciaron las monedas de los bolsillos de Octavio y se alejaron.

El anciano logró llevar a dos mendigos a su casa motivados por la curiosidad y la posibilidad de sacar algún provecho a la situación.

Los mendigos caminaron cantando al señor. - “señor te he mirado a los ojos, sonriendo he dicho tu nombre, en la arena….”

Al llegar a la casa don Octavio abrió expectante la puerta y observó con horror que su obra maestra, su sublime creación estaba cubierta de moscas y que un gato callejero comía de su corazón ecológico. Su revolucionario corazón catalítico no era más que sustancia que servia de alimentos a los gusanos. Con la desesperación de quién lo pierde todo, gritó y se desmayó. Uno de los mendigos observó al anciano y robó todo lo que pudo.

viernes, agosto 07, 2009

La venganza poética.




Si pudiera definir el grupo humano del tercero A de enseñanza media del colegio República de Noruega mi adjetivo calificativo sería “Manfinfleros” o “Pajeros” (jóvenes apáticos, desinteresados, flojos, lerdos, que se masturban obsesivamente). El noventa y ocho por ciento de ellos carecen de expectativas, no les interesa nada, hacen las cosas a regañadientes, reclaman por todos los trabajos entregados por los profesores, porque son excesivamente largos y complejos, que no conocen los contenidos y no tienen donde buscarlos, que se enfermó su gato y que el perro pitbull no los deja entrar a la casa para hacer sus tareas y encontrar su cuaderno, que la policía allanó su casa en busca de drogas, tomando a su padre detenido y que sus cuadernos son evidencias del proceso, que una pandillas de narcos le hicieron una mexicana a su mochila. Buscan la salida fácil para todo. Copiar trabajos ajenos es su ética. Cómo profesor de Historia me decepciona su actitud intelectual tan conformista. Es una verdadera lucha tratar que ellos consideren importante la enseñanza que le entregamos, es como hablarles a los muertos, a algunos docentes no le interesa tratar con ellos y gastar su tiempo. A veces me imagino que para estos jóvenes poblacionales somos artistas callejeros sin talento, una especie de estatua humana con la cara pintada que nos movemos cuando nos depositan una moneda en el sombrero, pero están equivocados, por eso asumo mi labor como una guerra y mi objetivo es someter al contrincante para que acate mis órdenes y eso intentaré con estos manfinfleros. No pienso perder, me costó mucho dejar de ser pajero para que ellos me derroten. De algo debe haber servido saltar del la sucia esquina al aula.

El miércoles entré a su desaseada aula con decenas de envases de dulces tirados en el suelo. Les pedí que los recogieran.

Con mucho esfuerzo me conseguí un data show en la oficina del colegio, un notebook con una colega y unos parlantes de computador.

Los jóvenes inquietos me preguntaban que iban a realizar, le dije que no se preocuparan, que no trabajarían. Frente a ellos les dicte de memoria, con voz profunda y suave tres preguntas que ellos obedientes escribieron en sus desnudos y pocos utilizados cuadernos.

Observe la película y responda.

1-Describa detalladamente las características de la ciudad donde se ambienta la película.

2-¿Qué sensaciones y reflexiones le provocaron las imágenes? Mínimo 5 párrafos.

3-Describa detalladamente las características de la sociedad que habita la ciudad de Paris. Mínimo 5 características.

-¿Profesor es con nota? Preguntó Najira, que se teñía un mechón blanco en su cabellera oscura como Rouge de los X-men.

- No jóvenes (dudé un momento en mentirles) pero vamos a realizar una actividad con nota la próxima semana, así que es obligación ver la película y contestar las preguntas.

A los alumnos les dio lo mismo. Sólo querían ver televisión y no hacer nada. Los dejé que actuaran displicentemente.

Instalados el notebook, el data y los parlantes, inserté en la disquetera la película “El perfume” basado en el libro homónimo de Patrick Süskind. En silencio inundó la sala, los alumnos se concentraron en las imágenes de la ciudad. La suciedad y el hedor de las calles parisina, eran los escenarios de el joven Jean-Baptiste Grenouille (Grenouille, significa rana en Francés) "uno de los hombres más geniales y abominables de su época", que con su olfato hiper desarrollado de relacionaba con la realidad se su entorno.

Algunos estudiantes, los más displicentes, que se ubicaban en los puestos traseros de la sala volvieron a la apatía habitual, cuando ellos trataban de iniciar una conversación, el profesor los detenía con su mirada y los hacia callar. La clase terminó tranquila al igual que el profesor, que se despidió de sus educandos hasta la semana próxima.




A la semana siguiente entré presuroso al aula, saludé a los estudiantes, revisé el libro de clases, firmé mis horas, coloqué contenidos.

-¿Qué vamos hacer hoy? Gritó el joven Chávez a quién le decían Chaneque.

-Terminar de ver la película profesor- gritó Picholon imprudentemente.

- No señores y señoritas- contestó severo el profesor. Lo que vamos hacer es poner en práctica las imágenes de la película “El perfume” que vimos la semana pasada.

-Pero no vimos entera la película, como vamos a responder profe. Así no se vale- contestó Javiera Montes.

-Eso no importa- dijo el profesor.

- ¿Qué vamos hacer? ¿Cómo profesor?- fueron algunas de las preguntas que los alumnos gritaron al unísono.

- Calma muchacho, ya daré las instrucciones, primero debo hablar 5 minutitos.

Comencé a realizar un comentario que motivara a los alumnos a trabajar y que reafirmara las imágenes de la película.

Estimados jóvenes, saben que la ciudades europeas del siglo XVII y XVIII, vivieron una grave crisis higiénica que puso en jaque a la sociedad burguesa, casi la hace colapsar. Los burgueses le tenían más miedo al agua que los mismos gatos (talla FOME del profesor que no provocó risas), Ellos detestaban los baños de tina, consideraban que era una muestra de debilidad, solo para enfermos y la gente sana era natural (sucia) y no se debían bañar, la suciedad era un símbolo de fortaleza.

-Eran fuerte de hediondo- dijo Tania Soteli gesticulando una grotesca risotada.

-Profe… ¿Por eso son tan hediondos los europeos ahora? Dijo Mauricio un alumno que se caracterizaba por su vulgaridad, un flayte que buscaba demostrar su fuerza, símbolo de su marginalidad. Pero extrañamente hoy parecía interesado.

- Mauricio no me consta que todos los europeos son hediondos. Pero, puede ser la cultura del olfato una de la razones, ellos disfrutan de los olores de las comidas, perfumes, del aroma de las frutas, etc. Otra posibilidad puede ser el clima frío. Una vez me contó una amiga que había vivido en Francia, que a los sudamericanos nos encontraban olor a pollo mojado por nuestro afán de bañarnos diariamente. Pero jóvenes, no deben olvidar que era una sociedad que estaba en crisis por la falta de higiene. Las calles de la época apestaban, eran cloacas, la gente hacia sus necesidades donde podían, lanzaban los orines por los balcones, las deposiciones transitaban en procesión por las calles como hormigas hacia su agujero.

- Tanto así profesor.

-Así era.

-Y al final que vamos a realizar.

- Bueno… Jóvenes, lo que hay que realizar hoy, es un poema o cuento que refleje la realidad de las ciudades europeas del siglo XVII y XVIII. Que exprese la sensibilidad de las personas que vivían en esas condiciones de vida.

-¿Cómo? …¿Un poema o cuento profesor?- preguntó desconcertado Chaneque con cara de tonto.

- Deben crear una historia que esté ambientada en ese tipo de ciudades o un poema que exprese como se deben haber sentido esos hombres al vivir en esas urbes.

- Pero cómo profesor- preguntó Adolfo Picholon, quien poseía una cara de cromagnon subnormal que causaba una mezcla de rechazo y risa. El por costumbre se reía de todo y de todos. Pero ahora estaba serio (en una ocasión los profesores jugaron un partido de baby fútbol con los alumnos del 3 medio A y en un saque de costado el profesor Roberto hizo rebotar la pelota en el suelo justo al frente de Picholon, la pelota dio directo en su cara, le dejó la jeta hinchada a Picholon y él solo atinó a reírse, mientras corría decía alegremente “el profesor me pegó un pelotazo y volvía a reír orgulloso”)

-Usted debe crear un cuento o poema… eso simplemente.

-y Puedo hablar de Caca- gritó Picholon.

- Si Adolfo siempre y cuando se hable de las ciudades europeas.

Los alumnos más desordenados y vulgares se miraban los unos a los otros, en un total estado de confusión. Sus caras eran patéticas pero muy divertidas para el profesor Roberto. Eran una decena de Ungenios González de la tira cómica Condorito y sus babas caían de sus bocas en señal de desconcierto. El Profesor en ese momento se dio cuenta que la poesía y la literatura no solo servía para conquistar mujeres, también se podía utilizar para vengarse de jóvenes imbéciles y poco capacitados intelectualmente, las letras ponían en evidencia la vulgaridad de su mundo, cada verso no escrito era un atentado a ese orgullo poblacional que ondea la bandera del coa y el vocabulario agresivo delictual.

Adolfo Picholon miraba de un lado a otro en busca de respuesta, sólo le falta la saliva caer de su boca para ser Ungenio González (pionero de los personajes que se les cae la baba). En su asiento Chaneque se movía arrastrando su trasero como si tuviera pidulles en el orto (lombriz solitaria) buscando una respuesta de cómo podía escribir un poema.

El profesor se pasea por la sala de clase observando las letras de sus alumnos mientras trataba de leer un ingenuo poema de Bukowski. Para Roberto había sido la mejor clases desde hacia mucho tiempo.

jueves, julio 30, 2009

Vino Tinto

Quiero dormir con los labios morados
Tintados con el sudor lujurioso de Baco
Y no por los puños de algún borracho
O de una turba de mal intencionados.

Quiero dormir con los labios morados
Adormecidos por tus besos apasionados
Y poseas mi miembro revolucionario
Sufriendo tu calor y rocío como esclavo

Quiero dormir con los labios morados
Porque tengo el corazón emborrachado
Y esclavizarme al solaz de tus pechos
Desahuciando la noche cansado del gozo.

jueves, julio 23, 2009

Lentes (Remix romanticón)



El barrio Bellavista había levantado la mesa, las personas regresaban a sus casas como hormigas a sus laberintos, el amanecer estaba próximo, no más de media hora. Julia y Joaquín conversaban sin preocuparse del tiempo. Ambos aunque no lo dijeran deseaban que la noche continuara.

- Julia dónde vives.

A Joaquín le gustaba pronunciar su nombre como si esas silabas lo acercaran a su cuerpo.

- Cerca de la plaza de Maipú – contestó algo ruborizada.

-Te voy a dejar al paradero- Joaquín alza la mano apuntando con su dedo índice- es de ese paradero una cuadra hacia abajo.

-así es.

Caminaron lentamente, ninguno de los dos se atrevía a tomar la mano del otro. A pesar que se habían besado varias veces durante la noche. Joaquín sacó de los bolsillos de su chaqueta negra un par de lentes de sol y se los colocó. Cuando llegaron al paradero él apoyó su espalda en una columna de acero que estaba perpendicular a los asientos de madera. Julia se acercó (demasiado quizás) a él para conversar.

-Sabes que lo pasé súper bien contigo y me gustaría volver a verte.

-a mi también Joaquín.

- Julia hace tiempo que no me sentía tan cómodo. Eres divertida y eso me encanta.

-Dame tu teléfono para llamarte- dijo ella tomando la iniciativa.

Ambos sacaron sus teléfonos móviles y teclearon sus respectivos números. Examinaron si los teléfonos estaban correctos y el ringtone de Julia comenzó a sonar, era una canción de Arctic Monkeys “Bakery”, cuando aun sonaba su melodía con guitarras sinceras y crudas Joaquín se abalanzó sobre ella y la besó. Ella correspondió apasionadamente y con sus manos acarició su pelo. Los lentes de Joaquín cayeron al suelo, eso a él no le importó, y siguió besándola.

- Creo que te rayé los lentes. Dijo ella preocupada.

- No importa- dijo él relajado- un lente sin rayones es como una vida sin pecado. Además lo único que me preocuparía es… si me rayaran la pintura en la micro, no quiero que te imagines que deseo ser la muralla de un pene grafittero de algún flayte degenerado.

En Chile el termino “rayar la pintura” se utiliza, cuando un hombre con sus genitales toca a una mujer en la vía pública especialmente en la locomoción colectiva, aprovechándose de las aglomeraciones. Los hombres chilenos “rayan la pintura” de las féminas cuando ellas están sentadas, colocándose de pie al frente de sus brazos, rozando su miembro en el hombro de las mujeres. Otro “rayado de pintura” clásico es cuando el bus está repleto y el hombre debe transitar hacia la puerta de salida rozando con su pene a diestra y siniestra los contornos de las personas, dependiendo de su orientación sexual.

- Cada día el Transantiago está más degenerado.

- realmente está insoportable.

Julia en el fondo quería que Joaquín le rayara la pintura, eso y mucho más, ella sentía que él podía ser su hombre, al menos por unas semanas. Ella quería estar con Joaquín al natural. Tenía ganas.

- Julia ahí viene la micro.

- Es que no me quiero ir. Por qué no me acompañas a mi casa- dijo con un tono algo desesperado.

-Que dirán tus padres.

- Nada, vivo sola con una amiga.

Él la besó rápidamente, estiró la mano para detener la locomoción y se subió con ella a un bus oruga del transantiago.

martes, julio 14, 2009

La Ficticia reflexión Pedagógica.


El profesor Orlando de religión terminó de rezar y colocó una presentación de power point para motivar a sus colegas, en ella salía un minusválido que carecía de sus cuatro extremidades y daba una charla en un colegio de señoritas. Ahí el joven que llamaremos Erick Josua Pitt realizaba destrezas con un chonguito de su pie, con su cercenada extremidad tocaba una batería electrónica los ritmos del hip hop y el dance, y contaba chistes para alegrar a lo espectadores. En un momento Erick Josua Pitt se deja caer al suelo y comienza a relatar que los seres humanos nos dejamos agobiar por los problemas de la vida diaria y de lo difícil que es levantarse día a día para superar los obstáculos, pero que nuestra obligación era hacerlo aunque nos costara, y repetir la acción una y otra vez hasta nuestra muerte. Todo este video ambientado con una melodía especialmente triste. Los profesores miraban en silencio. Nadie hablaba. Pero Roberto Carvallo el profesor de historia, sentía la ironía, el sarcasmo del mensaje y odiaba la actitud paternalista de sus jefes. Total igual iba a realizar el trabajo que le encomendará y lo haría bien.

La reflexión pedagógica que evaluaba el desempeño docente del primer trimestre comenzó lentamente. Roberto comenzó a contar una anécdota. De un joven de su colegio, que también carecía de extremidades y que nadie abrazaba en el colegio tal con lo hicieron con el orador Erick Josua Pitt, ese niño llamado Carlos era un símbolo silencioso del colegio, muchas veces salió en pantalla de la Teletón dando su testimonio de esfuerzo ( ahí todos lo querían), Roberto recordaba que Carlos luchaba cuando niño por integrarse y ser igual que los demás, insistía en jugar a la pelota con el resto y sus compañeros lo colocaban al arco, era como un palitroque, los delanteros chuteaban fuertemente para botarlo pero el resistía y cuando la pelota quedaba dando bote. El trataba de atenazarla con todo su cuerpo, sin importarle las patadas que podía recibir. Al terminar su historia Susana trató de cruel a Roberto, y él se rió.

Las conclusiones de los profesor de enseñanza media fue que eran dueños de un circo pobre (como la película chilena de los años 60 “El gran circo Chamorro” donde el gran Chamorro, vendía las entradas, hacia de presentador, malabarista, payaso, domador de leones y trapecista), con escasos y nulos recursos los profesores del colegio debían hacerse cargo de jóvenes pobres y en riesgo social, que no querían estudiar, donde la familia estaban totalmente ausentes. Debían ser motivadores, sicólogos, grandes docentes, terapeutas de padres, niñeras, secretarios, consejeros sexuales, de drogas, matricular, hacer convivencias, preparar giras de estudios, y administradores educacionales.

Roberto. Opinó frente a todos, su ideas eran buenísimas pero el sentía que nadie le escuchó, le daba lo mismo que opinaran los demás, pero en su cuaderno se tomó todo para la risa.

Sabía que si la actitud de los docentes no cambiaba y los sostenedores no proporcionaban los recursos mínimos la educación en su establecimiento educacional no mejoraría. Además había que devolver la autoridad y dignidad a los pedagogos. La educación no debe ser considerado un producto de consumo, los profesores no somos putos (aunque nos paguen por hora), que satisfacemos deseos inmediatos de los educando. Eso provoca frustración del profesor y del estudiante. La educación es un proceso largo.
Así que Roberto se dedicó a escribir versos en su cuaderno.

La felicidad del hombre sobre su caballo blanco.

Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
Tengo tres botellas
En una cabaña
Una de cerveza
Dos de licor de caña
Con ella me emborracho
Toda la semana
A veces tengo sexo
Con la vecina de tu hermana
Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
.


Hace tiempo que los profesores no estaban tan a disgusto con los directivos del colegio. Se nota la desorientación de la administración. No viven la crisis. Es increíble como un mal resultado en una prueba Simce puede generar un caos tan grande en un establecimiento educacional. Eso a Roberto no le preocupa tanto, es más importante para él, lo que pasa con la profesora Soledad, se ve triste, distante, llora en los rincones, ella fue su novia y él aun el ama, aunque siente que no pueden estar juntos, que se hacen daño. Pero reconoce en sus ojos un sufrimiento y ahora sabe que no es su culpa. Eso lo intriga.

La directora académica invita a los profesores que en su tiempo libre reflexionen en sus fallas y virtudes.

-Colegas en estos momentos de crisis debemos mirarnos hacia adentro- dijo la directora académica.

- cómo se hará eso- escribió Roberto en su cuaderno.

Otros colegas del profesor de historia realizaban comentarios sarcásticos sobre las frases para el bronce de los directivos del colegio, que evidenciaban la falta de liderazgo.

Roberto Carvallo ensimismado por toda la discusión se dedicó a escribir unos versos como catarsis.

Reunión.

Nunca pensó que ser profesor
Sería así.

Se sentó en el escritorio
Y pasó la lista de curso.


Tristeza, melancolía, risas explosivas.
Presente.

Bromas, chisme, angustia, depresión.
Presente.

Bondad, belleza, e ironía
Presente.

Y la puta planificación se me extravió.

(En reunión)
La jefa de UTP me extorsionó.

(En la calle)
La vieja de la esquina me amenazó.

(En recreo)
La niña del jumper corto me acosó.

(En la plaza)
El cajero automático me estafó.

(En mi habitación)
Ni amante no me complació.

(En el bar)
Con mis colegas brindamos por
Nuestra labor.

Casi sin darse cuenta la reunión pedagógica terminó. Por suerte, -dijo Roberto Carvallo- ahora podría ir a casa a revisar unas pruebas antes de salir de vacaciones de invierno.

jueves, julio 02, 2009

La Novia



La calle se abre a cada paso, el maicillo hace que la sensación de calor sea más intensa. Por los poros de su piel se expele un olorcillo etílico que los incita a seguir la fiesta, siguen caminando con más ganas.

- Pronto llegaremos- dice el Carlos.

- ¿A dónde Chucha queda la cancha del Torino?- inquiere el Toby

- Calma muchachos, ya vamos a llegar y los voy a invitar a unas Pilsen- dice el Richard

Carlos se contagió de entusiasmo.

Llegan a la cancha, se apostaron a la orilla de la barda. Richard hace un pisa pies para que su compañero salte la reja. Carlos salta y desde el otro lado les dice que no hay moros en la costa. Ayuda al Toby para que salte la muralla, le cuesta al guatón, aún padece los estragos de la borrachera de anoche, sus manos le tiemblan y no tiene la fuerza para traspasar la mitad de su cuerpo hacia el otro lado de la cerca, La mitad de su humanidad cuelga intentando superar el obstáculo, Richard siente rabia y recoge un palo del suelo y lo ensarta en su trasero.

- Córtala maricón- le grita enojado.

- Sube guatón culiao que nos van a pillar y son dos pilsenes menos si nos cobran las entradas.

A pesar del asco que produjo, Richard empuja de las nalgas al guatón. Cae pesadamente hacia el otro lado. Solo escucha las carcajadas de Carlos, que se burla de la inoperancia del gordo.

Richard sabe que todo el barrio piensa que es bakán, porque a pesar que es bueno para el copete aún me mantiene en óptimo estado físico, salta sin problema hacia la cancha, además es una leyenda futbolística de la población.

La tercera serie adulta del Torino está ganando dos cero al Deportivo Peñaflor, los guatones y los flacos piturrientos corren un lado a otro tras la pelota en busca de hacer un gol. Los tres amigos fueron a comprar las deliciosas Pilsen, estaban angustiados, se las piden a la señora Ximena que los atiende amablemente aunque no entiende claramente la petición de guatón Toby.

- Dos Pirsen Escupos- dice el Carlos.

-Que dijo mijo- dice la señora Ximena.

- Disculpe señora… quiero dos Cervezas Escudos.

-Cuide a su amigo Richard... que ya está medio pasa´o y el Torino no está pa` atados.

- No hay drama señora Ximena.


Los tres caminan victoriosos y alegres con las Pilsen en las manos…cuando el Richard se queda pegao con una mesa que tenía una cabeza de chanco cocida, que poseía un velo que la cubría de las moscas. La cabeza está intacta, parece tener vida, su lengua saliente recostada hacia un lado (quizás quejándose del calor) y posaba sobre los molares, sus ojos cerrados, su nariz pálida y redonda. La chancha parecía una novia de películas bizarras y clase B.

-Don Lucho que onda con esa cabeza de chancho- pregunta Richard.

- Es el premio para una rifa a beneficio del Club, para las serie cadetes para comprar una pelota.

-Dónde se compran los números.

-Aquí, ¿cuanto quieres?

-Dame cinco- Richard paga con sus último 500 pesos ahora tendría que irse a pie a su casa.

Los tres amigos beben Pilsen durante el segundo tiempo del partido de la tercera serie. Entre ellos ya no se entienden, siguen bebiendo porque no tienen nada más que hacer. Toby y Carlos, se ponen a dormir sobre el pasto.

El Richard sale a buscar conversación con una cerveza en la mano que la utiliza como anzuelo para compartir con los desconocidos invitándolos a un trago y así pasa la tarde de una conversación errática a otra. La cancha está de fiesta, el Torino ganó y está a dos fechas de ser campeón. Llegó el momento de lanzar el premio de la gran rifa. El Richard se tambalea y se apoya sobre un árbol a observar los resultados.

- El premiado es… Richard González- el ganador deja la cerveza en el suelo y a tientas va en busca de su premio.

Contento y sorprendido recoge a sus amigos que están sentados fumando marihuana con un vecino del barrio.

Al acercarse el Toby y el Carlos comienzan a reír.

- Mira Carlos… ja ja ja ja al Richard le fue bien… consiguió novia… ahora tení que puro perrear a los Daddy Yankee- dice riendo mientras soltaba el pito entre risas.

- Está más o menos… yo te he visto minas más feas y más piolas - dice el guatón Toby.

- Lo único… es media cortita de piernas y de manos la mina… se va en pura cabeza.

- Igual al mamón salva- dice el Toby- en una de esa pone los ojos blanquitos.

- Y que tanto guatón… vos te vai en pura guata si hasta la tula se te achicó- se trata de defender el Richard- vos que no te veí la pichula cuando meai. Meai de oído hueón.

- ¿Oye y que haremos con la cabeza de chancho? – pregunta Carlos para tratar de cambiar el tema.

- Comerla… ¿todavía andai con la corta pluma?- dice el Richard.

- Si toma.

Dejan la bandeja de cartón con la cabeza de la chancha sobre una banca para sentarse y el Carlos con su pulso débil, había sido el escogido de pegarle el primer corte y probar el plato. Lentamente entierra el cuchillo sobre la mejilla del animal y de los ojos cerrados de la chancha comienza a caer una lagrima por su mejilla izquierda.

- No me como esta cabeza si esta llorando- dijo el Carlos con espanto y poniendo cara de asco, capaz que no esté penando.
-
- A vos te pena la falta de choro (polvo, cacha, culión, ósea sexo) negro Carlos

- Pero una vez te comiste a la Juana Calquín que parecía campeona de levantamiento de pesa, incluso si te curabas te pescaba de un brazo y te llevaba a la casa y después te violaba- Dijo burlescamente el Toby.

- No hueí... esa mina era peligrosa, te imaginai una llave de cachete en la Tula, te morí hueón, perdí tus futuros hijos- contesta convencido el Carlos.

- Pero que vamos hacer con la cabeza de la chancha- insiste el Toby

- No queda otra que comerla- dice el Richard

- Como cuando te aprovechai de las gorditas y la dejai llorando… rompe corazones.- dice el Carlos.

- No le rompo el corazón- dice tiernamente y socarronamente el Richard- sino los calzones, además las cochinas también tienen derecho a ser feliz.

- Sale cachero de la pampas… si andai más botado, ni el aire frío te pesca … por qué no tratamos de empeñar la cabeza en la botillería del viejo Lucho… capaz que nos den dos cajas de tinto y nos tomamos el del estribo- dijo con actitud de líder el Carlos

El Toby y el Richard asintieron.

Caminan lánguidamente con ritmo de trasnochada cumbia villera por el medio de la calle de tierra hacia la villa “Nueva Trapiche”.

Los tres jóvenes borrachos y su novia cabeza de chancho, Buscan sellar con broche de oro la gran farra del fin de semana.

sábado, junio 27, 2009

Fin de Semana



Sin trabajo, sólo en la casa arrendada
Sin estufa, cable, fría tarde y aburrido
Caminé con fiebre hacia el centro
Vi facebook y tú nueva relación.
Sentí rabia y vomité soledad.
Compré pacetamol y hamburguesas
Dolor de cabeza y las piernas lacias.
Rompí un cuaderno con el lápiz bic
Leí poesías tristes y después me masturbé
Te la dediqué por los tiempos idos
Golpeé la pared con mi puño.
Te odie por maricona y cobarde
Amante fría e insegura
Quise hacer algo autodestructivo en tú nombre
Pero me dolía mucho el cuerpo
Quizás tengo la influencia humana
O una enfermedad venérea, o el pene jubilado
Siempre fui caliente pero hoy odio la fiebre
Me duelen los músculos que no veo hace tiempo
Desprecio el espíritu, la sustancia y el deseo
Contra todo pronóstico te extraño, aunque te dejé.
Eras mejor que nada y ahora te necesito
Simplemente eras los mejor del fin de semana.
Llamo y pido disculpas por captar tú atención
con fiestas, borracheras y antidepresivos.
Sé que no soy fiable y me excuso.
Corté mi pulgar y como un lápiz
Escribo con sangre en la pared del living color crema
¡Vuelve vuelve! ¡amor amor te necesito!
Después del hospital colapsado de enfermos,
Con antivirales en mis bolsillos
Y puntos de suturas en mi dedo
Me doy cuenta que navego a la deriva
Que tu no estás Y NO ESTARáS
Y Los zancudos y las hormigas, hoy se comen mis deseos.

domingo, junio 14, 2009

Cicatrices


Llueve en Santiago, salgo al balcón de mi pieza y las nubes están estáticas y grises, ellas parecen acentuar aún más mi soledad, aunque eso en realidad no me asusta. Lo que me asusta es volverme en un alcohólico loco y sin remedio, siguiendo el patrón sempiterno de mi familia, y tatuarme en la cara ese rechazo eterno que de vez en cuando veo en los ojos de las personas.

Tomo un libro de cine “las mil un películas que hay que ver antes de morir” y busco alguna mujer que me motive, no al punto de autosatisfacerme sexualmente, pero que me de esperanza de encontrar una señorita con actitud, inteligencia y los suficientemente rara como para comprenderme (encuentro unas italiana voluptuosas en las películas de Fellini que están de puta madre, aunque no son mi estilo, quizás me intimidan, tal vez por eso me gustan más las flacas histéricas), pero sé que encerrado en mi casa ella nunca va a llegar, y los Chat de citas de Internet me aterran más que los bares llenos de freak y las calles apestadas de chulos, flaytes y perras hambrientas.

Prendo el dvd y coloco a todo volumen una canción de Pantera, “walk” y desde la cornisa de mi balcón muevo mi cuerpo y lanzo puñetazos al aire como una animal del ring, salto lo más hardcore que puedo, la gente me mira con desprecio, se deben preguntar miles de cosas cómo por ejemplo cuando cresta voy a dejar el barrio.

Cansado y con falta de aire, sollozo y a pesar del ahogo me doy cuenta que te perdí, y las únicas estrellas que conocí fueron las cicatrices de tu espalda y cara, desde ese momento ya no miro al cielo con esperanza y devoción, porque no volveré a ver estrellas que me conmuevan con su belleza. Dios me dejó y tu también. Desconsolado bajo a la cocina, no tengo pan, pero por suerte aún queda una cerveza de la noche anterior, ahí me doy cuenta que mi suerte no es tan mala.

domingo, marzo 22, 2009

Sandía



Cáscaras de sandía
luz de mediodía
tus labios rojos
besos jugosos
alegría y pasión
goloso corazón.

miércoles, marzo 11, 2009

Apocalipsis Facebook


Todo cambió cuando nació Mariana. La depresión post parto y su carácter hizo que su frágil relación con Mauricio se terminara de quebrar. Por esa razón ella tenía muchas ganas de salir de juerga, necesitaba distraerse, llevaba casi un año que no asistía a una fiesta. Elisa sentía que la rutina doméstica la estaba matando, que la envejecía secando su pasión, echaba de menos el sexo y la lujuria de las noches sin responsabilidades. Amaba a Mariana por sobre todas las cosas, pero sentía que algo faltaba en su vida, que había una parte de su ser que estaba vacía.


Lo pensó por varios días y decidió dejar a su hija con su madre, llamó por teléfono a Sara su amiga más cercana para salir de parranda, justo esa noche de sábado tocaba la Sonora de Tommy Rey en un Pub de Peñaflor, era la ocasión perfecta para bailar toda la noche. Elisa no esperaba remecer sus entrañas con el ritmo cadencioso de un joven amante y menos encontrar el amor, se conformaba con un par de tragos, sentir la música y bailar. Sólo quería sentirse alegre y joven otra vez.

Sara compró dos rones. Media más tarde Elisa compró dos rones más. Bailaron cumbias alegremente y Sara fue por otra corrida de tragos. Eso fue lo último que recordó Elisa.

Los rayos del sol golpeaban la ventana del living, en el interior de la habitación la temperatura superaba los treinta grados Celsius. Elisa despertó acostada en el sillón, sedienta y sudorosa, sin saber que había pasado, en el celular tenía 20 llamada pérdidas, dos de su amiga Sara y el resto de su madre. Como si fuera una misión titánica y épica logró subir las escaleras y con su estropeada voz llamó a su progenitora para preguntar cómo se encontraba Mariana. Su madre la regañó y le dijo que madurara, que ya estaba bueno de estupideces.


Elisa se sentía muy mal, pensó en desaparecer de la ciudad, incluso por su mente cruzó con agrado la idea de suicidarse, pero inmediatamente desecho la opción, su hija la aferraba a la tierra. Pensó en dejar los antidepresivos, ella sabia que esas pastillas con alcohol eran letales, mal viaje seguro en una noche cumbianchera, una bala en la ruleta rusa. Elisa sentía que era una basura, y que no tenía fuerzas para ir a buscar a su hija, pasó la tarde acostaba, aferrada a la almohada, gritando en silencio su desesperación, escondiendo su angustia. Se levantó al anochecer, cuando se sintió con fuerzas para enfrentar la vergüenza de enfrentar a su madre.

Fue una de las peores noches de su vida, y eso daba vuelta sin parar en su cabeza, “el que dirán” era lo que más le atormentaba, sentía que todos sus compañeros de trabajo la apuntarían con el dedo, acusándola de mala madre. Quienes eran ellos para juzgarla, nada, pero igualmente la situación la atormentaba.

Cuando llegó al trabajo, caminó con la frente en alto y orgullosa, segura de si, aunque por dentro llevaba una procesión y tenía el estomago agarrotado como si no hubiera comido en días. Distante de todos se sentó en su cubículo, prendió el computador, abrió su mail y después su facebook, en él encontró las fotos de la parranda del sábado, su amiga bastarda las había subido a la red. Elisa aparecía completamente borracha, su ojos no tenían fuerza, estaban completamente extraviados, su sensual blusa color crema se encontraba manchada con ron cola, y sus senos se asomaban expectante, en esos momentos apagó el computador, salió corriendo al baño con sus ojos húmedos y sintió que el mundo se caía a pedazos, que su vida socio-profesional estaba a punto de desaparecer, después de un rato tiró la cadena y salió del baño dispuesta a golpear a cualquiera que se cruzara por su camino.

viernes, marzo 06, 2009

Colegio Pobre




El estomago graso
las miradas punzantes
el complaciente hastío
los sueños aplastados
los amigos en las esquinas
las calles vacías.
En la otra acera
la rebeldía intelectual
la fortaleza moral
y la princesa rabia
del etiquetado sabio
que sabe, que ellos no saben
y no quieren saber.
Florece la angustia
al final de su corbata
respira el sudor del recreo
observa su pobreza
marcada en sus mentes.
Inquieto juega con las mangas
de su gastado vestón
que dibuja la violencia
que habita en su mente.
Y no es rabia de perro
no es rabia de ratas
no es rabia de murciélago
no es rabia de vacas
menos rabia de cerdos,
es la rabia de un profesor
que a veces naufraga
en sus ignorados sesos
porque no sabe que falló...

sábado, febrero 28, 2009

Hada

Hada, portal de mis errores, floreces en la noche
fría calma y soledad, vacía como mi cama,
Surges fulminante, me agravias, insultas y golpeas.

Hada, eres el borrador de delirantes versos
que se perdieron en una noche de descuido
y no volverán a ser declamados por tu voz ardiente,
que musicaliza el contorno de tus húmedas pupilas
que descansan detrás de un jarrón de cerveza.

Hada, el mejor de mis poemas se perdió
peor que la juventud en el horror de las miserias bélicas.
La intimidad se desvanece implacable,
exageración de nuestros cuerpos entregados,
de aquella liberadora lujuria que desapareció
quizás queda una porción de culpa y deseo
suficiente para pedir otro whisky al mesero,
y soñar como adolescente que te penetro de nuevo
una y otra vez hasta que me pierdo en el tiempo
sumergiéndome en el dramático misterio
de trasmutar mi alma, rozar el amor
y escribir un verso bello.

viernes, febrero 20, 2009

El regreso de un aspirante a Rock Star


He sido un verdadero traidor, me alejé de muchas cosas que me gustaban, el motivo fue optar por un objetivo que creía que era superior, como el amor. Resultado, una elegante ruptura con platos voladores, insulto, lágrimas y recriminaciones. Además fui tentado por marcianos y la CIA disfrazada de PDI (policía de investigaciones de Chile) para unirme al miserable pero egocéntricamente atractivo mundo del facebook, pero como me salió una panza quemé todas mis fotos. Pero después de esa travesía he decidido volver.

Motivo… En el lugar donde trabajo no cuento con la simpatía de la mayoría, causado por mi comportamiento artístico (entiéndase sexo, drogas y rock and roll) y desconcertante. Por mi comentarios crípticos y una que otro punzante sarcasmo que ha sacado lágrimas en la mañosas niñitas de mamá. El cuestionamiento se transformó en parte de mi rutina y la llevaré con orgullo por este año.

Segundo realicé un viaje a la Patagonia argentina y chilena, que generaron ideas delirantes y que espero plasmar prontamente en una crónica de viajes a lo gonzo.

Tercero porque la soltería me sienta bien y no estaría mal conocer a unas chicas de treinta.

Cuarto tengo ganas de volver a molestar y a intentar revolver ciertos gallineros.

Quinto y último extrañaba este formato de comunicación. Espero reencontrar a viejos compañeros de rutas virtuales.

Así que la próxima semana comenzamos con el chamullo cronista del viejo y gastado Rob Carvallo.


Se despide un hastiado de predicar.

viernes, agosto 01, 2008

Trasnoche- "El Hombre que amaba a las mujeres"


TRASNOCHE.

Su pieza estaba completamente desordenada, libros en el velador, arriba del televisor, a los costados de los parlantes del equipo de música y los infaltables suplementos del Mercurio del domingo desparramados en el suelo, junto a los calcetines sucios.

Alejandro descansaba sobre la cama sin hacer, observaba las noticias del canal público sin ponerle demasiada atención. A pesar que su situación se estaba volviendo insostenible, el no se consideraba un patán, sabía con certeza que esto era parte de la vida y que en estos momentos él no era un producto apetecido por el mercado laboral. Estaba preso y como buen reo debía cumplir su sentencia, para tales efectos, había desarrollado una rutina que cumplía fielmente durante toda la semana, en ella se contemplaban las siguientes actividades: salir a trotar después de cagarse de risa con los Simpsons, visitar el supermercado todas las veces posibles, leer especialmente textos de historia, pensar en su articulo sobre el movimiento obrero anarquista en Chile, ver películas, y sagradamente masturbarse al menos una vez por día.

A pesar que eran las nueve de la noche del domingo, él estaba resignado a la rutina que el día lunes le deparaba. Para cumplir los desafíos de la exigente jornada debía acostarse relativamente temprano. Una vez que sonara el reloj despertador, saltaría de la cama directo a la ducha, se asearía minuciosamente y se ensamblaría en su mejor traje, terminada esa ceremonia se sentiría seguros para salir a recorrer las calles en busca de empleo. Terminado el periplo de captación laboral, a eso del medio día y con los pies hechos polvos regresaría a casa para almorzar con su madre, leer el suplemento deportivo, ver alguna teleserie brasileña, mexicana, colombiana o venezolana, bueno, en realidad eso no le importaba demasiado porque las veía todas un poco, esos dramones solo eran la excusa para dejar transcurrir los minutos hasta que el reloj marcara las cuatro y media, pues a esa hora salía el pan caliente del supermercado. Cuando cogía el dinero de la cocina en dirección al “San Francisco”su rostro cambiaba, eran los momentos que más disfrutaba del día, y jornadas tras otra se preparaba para esa compra, en realidad le encantaba recorrer los pasillos pulcros y abarrotados de productos en busca de imágenes de guapas compradoras ocasionales, mujeres comunes y corrientes, de belleza cotidiana y alcanzable arrastrando sus vidas en un carro metálico. Él atesoraba esos paseos, pero el clímax lo alcanzaba cuando le correspondía cancelar su compra en la caja, Alejandro sacaba el billete de su bolsillo de manera descuidada como si en sus pantalones tuviera muchos de aquellos, al momento de entregarle el dinero le acariciaba suavemente su mano, esta triquiñuela no la realizaba con todas las cajeras sólo con sus favoritas.

Él tenía planificada la ruta para visitar los posibles puestos de trabajo reduciendo al mínimo la perdida de tiempo y optimizando al máximo los recursos para pasajes. Fue a buscar unas tostadas con té y se sentó a la orilla de la cama, mientras veía el FutGol, en esos momentos suena el teléfono, él sintió un suave temor, tomó el auricular y contestó:

- ¿Aló quién es?

- Hola hueón soy el Santiago.

- ¿Que huea pasó?, Me mandé alguna cagada ayer cuando fuimos a la casa de tu novia - preguntó Alejandro- asustado por alguna culpa que desconocía.

- no hueón, vos las cagadas te las mandáis siempre, pero ayer no fue así.

- ¿y que hueá pasó?

- Es que ahora van a dar una película increíble en el 13, “el hombre que amaba a las Mujeres”, esa que te había contado hace un tiempo cuando estábamos tomando en la Casa Rodante con El Negro.

Él tenía comentarios superiores de esa película, sabía que si la dejaba pasar tal vez nunca más la vería. Además no sería la primera vez que asistiría trasnochado a buscar pega.

Cuando comenzaron los créditos, Alejandro se percató que la película estaba dirigida por Francois Truffaut. Solamente había leído comentarios de ese cineasta y de los maravillosos filmes que había rodado en su carrera, como “Los cuatrocientos golpes”. Eran pasadas las dos de la madrugada, el televisor prendido y ahí estaba él observando como un hombre amaba a las mujeres y las dejaba compulsivamente hasta el momento de su muerte. Pero el hombre a pesar de sus tintes machistas no fue tan malo, en el fondo ese cara dura veía la vida como un gran poema, y todas las mujeres querían ser un verso de algo bello, eso queda demostrado por el sequito de amantes agradecidas, dolidas, afligidas, apesadumbradas, y entristecidas que asistieron al cementerio a depositar su cuerpo en la tierra viva.

A pesar que él protagonista de la película estaba obsesionado con las mujeres y justificaba sus momentáneas posesiones carnales con argumentos inverosímiles pero llenos de candor y encanto, pues dentro de sus excusas el sólo complacía esa necesidad femenina del goce y el dolor. Alejandro pensaba distinto, él creía que las mujeres eran como un océano, incomprensible, a veces benévolas y otras furiosas como una tempestad y dentro de ese orden los hombres éramos embarcaciones que flotábamos en ese gran devenir de sentimientos.

En esos momentos Alejandro quiso ser como ese excéntrico casanova de cara tosca y llena de cicatrices. Soñó en la posibilidad de amar a todas sus cajeras y no conformarse con tocarle delicadamente la mano cuando estas le entregaban el vuelto. Y pensó que en la mujer estaba su salvación, que sólo ellas lo podían redimir. Pero la ilusión le duró poco, pues inevitablemente la historia de su última ruptura lo golpeaba con el cemento de la realidad. Él estaba dispuesto a tener encuentros ocasionales, pero una relación en estas condiciones no, sin dinero otra vez no.

El filme había cumplido tal como se lo había comentado su amigo. Alejandro había logrado escapar de su rutina, pensó en su pasado, se cuestionó su futuro, en él nacieron nuevas dudas que lo revitalizaron, se sintió con energías, pensó en fumarse un cigarrillo, pero eso lo desvelaría, así que se recluyó en el baño y reflexionó en como transformarse en “un hombre que amaba a las mujeres”.

jueves, junio 26, 2008

Genio

Fotografia: http://www.ojodigital.com/foro/showthread.php?t=92455

La siempre sonriente profesora Susana desgastaba su voz tratando de explicar la fonética de las letras "T" y "P".

-Ya Niño repitan conmigo… “Tito ama a Pepa”- decía la atractiva y juvenil profesora mientras señalaba la oración con la punta de su dedo índice.

- “Tito ama a Pepa”- repetían a coro los niños de Primero básico A.

La profesora seguía gritando cuando sintió un asqueroso y nauseabundo olor a pedo en la sala de clases.

- Niños la sala esta hedionda a Pedo, si tienen ganas de hacer “popo” deben avisarme- dijo la profesora.

- Tía Susana no son peos son ringtones – dijo Jaime Palma mientras levantaba la mano.

El primero básico A se reía estruendosamente mientras la profesora pensaba que talvez Jaime no sería un delincuente sino un genio.

viernes, mayo 30, 2008

Gracias a Dios


En El Colegio “Fraile Andrés” un joven profesor de historia expone apasionadamente sobre la Edad Media.

La iglesia asumió un rol unificador en la sociedad europea durante el medioevo, pero la realidad de la sociedad medieval era muy heterogénea y diversa, por ejemplo el paganismo tenía una fuerza que permanecía arraigada en los sectores rurales, pero que se presentaba de manera marginal frente al poder de la iglesia.

Un sector considerable del tercero “a” humanista escuchaba con atención y el resto trataba de soportar su hastío.

Es por esta razón jóvenes que muchos consideran que la Edad Media fue una época oscura, situación que es graciosa pues el bajo clero fue un factor fundamental para rescatar la herencia de la cultura clásica, que después dio origen al renacimiento y al humanismo.

- ¿Jóvenes hay alguna pregunta? ¿Algo que no haya quedado claro?- preguntó el profesor esperando que algún estudiante saliera de la apatía, del miedo y el aburrimiento.

Esteban Riquelme salió de su autismo forzado y levantó su cara ovalada y grasienta como un profiláctico inflado dejando al descubierto su pelo ondulado apelmazado producto de una media hora de alisador mañanero, levantó su mano con desgano y cuando se aprestaba a preguntar, el profesor lo interrumpió.

-Esteban no hay permiso para ir al baño.

El alumno bajó su mano, y pasó sus dedos por su pelo de virutilla aplastada, mientras todos sus compañeros se reían.

- Jóvenes quiero preguntas de verdad.


- Profesor usted habló bastante de la iglesia y su papel durante esa época… pero en ese periodo la iglesia era bien turbia- Dijo entusiasmada Juanita Cordova.


- Era una institución de poder y cometió errores, pero eso no le quita importancia y valor a las actividades sociales que hoy realiza.


- ¿profesor usted cree en Dios?

Después de dos segundos de silencio el profesor levantó la voz y con una actitud autoritaria y enérgica contestó.

-¿Cómo se le ocurre preguntarme eso?.. Acaso no sabe que gracia a dios me pagan el sueldo.

Algunos estudiantes rieron a destajo otros solo se quedaron en silencio.

sábado, mayo 03, 2008

Maldito Celular


Roberto estaba frente al espejo preguntándose como estaba tan ebrio, veía en el cristal su rostro castigado por la falta de sueño, y por la desesperación de no tener nada de lo que anhelaba. Sentía que todo los que deseaba lo había mandado al carajo, su rabia nacía por que Roberto sabía que su suerte estuvo ahí para tomarla y no dejarla escapar, pero para variar lo había estropeado.

Su pecho se contrajo en un ahogo, le faltaba el aire, apoyó su brazo sobre el lavamanos y escupió en el orificio del conducto de la cañería. De pronto un flash en su pecho le acordó que se iba a morir algún anónimo y fantasmal día, que nada en la vida era eterno y experimentó el pavor de la fragilidad, la angustia del tiempo cayó castradoramente sobre sus hombros y quiso rebelarse como lo hacen los condenados a muerte. Gritó. Estrelló su cabeza sobre el espejo trizando su imagen. La sangre empezó a caer a borbotones desde su ceja y parietal derecho. Los vidrios cayeron y el lavamanos se tiñó de rojo. Roberto se sintió mejor. Veía todo más claro a pesar de la sangre en su cara. Tenía las respuestas. Sabía lo que iba a realizar era arriesgado pero ya no tenía miedo. Tomó su teléfono celular y marcó su número. Tenía claro que iba a molestar a Camila, pero nada de eso le importó, su verdad estaba primero.

- Alo Camila.

- Que pasó Roberto son las dos de la mañana tengo que trabajar-dijo soñolienta

- Yo también.

-¿Estuviste tomando? Dijo Camila enojada

-Un poco… pero estoy bien-contestó Roberto lo más seguro que podía.

- ¿Qué quieres? Si nosotros ya terminamos.

- Es que descubrir una verdad… y debes saber.

-dime que tengo que dormir- dijo marcialmente

- Camila Te amo. No Tengo miedo, ya no más.

jueves, abril 10, 2008

Carcacha devil rock and roll (Parte V y Final)


Es extraño para unos citadinos como nosotros ver una plazoleta a pocos metros de la cima de un cerro, con unos minúsculos jardines, angostos caminitos de maicillo, bancas de piedras color cal, postes de luz en las cuatros esquinas. Mis tres compañeros encendieron un cigarrillo y nos sentamos a beber lo que nos quedaba de copete, por mas que intentamos mantener el silencio nuestras voces viajan por el aire con estrepitosa armonía. Paletón despotrica por el cansancio, tenia razón, llevamos más de una hora cuesta arriba, pero igual el Santos lo recriminó por pajero. Sopla un viento frío que estremece, beber un sorbo de licor resulta un verdadero alivio, sin importar cuantos tiritones provoque en tu espalda.

¡Aparece de repente!.

Atravesando una cerca de madera color celeste. Un fantasma o un hombre, no podría decirlo, me da la impresión que es enorme, de aproximadamente un metro noventa de estatura. El fantasmagórico hombre nos queda mirando, pareciera que nos quisiera decir algo, pero su rictus permanece inmóvil, a la distancia observamos como prende un cigarrillo, el humo amarillo lo cubre con un velo de misteriosa maldad, nada bueno puede generar ese hombre. Camina hacia nosotros, silencio sepulcral, el hombre fantasma se detiene frente a un viejo camión Ford, que se encuentra estacionado a unos cuatro metros, cierra sus puertas y desaparece.

- ¡Cacharon huones! –dijo el Chamo.

-¡Era el diablo, hueón el cachu’o en persona, el mandinga!- exclamo Santos emocionado por la visión.

- ¿Seguro?- contesta el Chamo con inseguridad.

- No viste el azufre que expelió su cuerpo- dije ironicamente.

- Era puro humo hueón, - se defiende el Chamo.

El Chamo parece tenso, se empina la botella, fueron segundos de nerviosismo, la incredulidad se manifiesta en las constantes risotadas y en nuestros gestos absurdos. Paletón prende un cigarrillo y reparte el último que queda en la caja. No Podía dar créditos a los dichos del Santos, a pesar de la desconcertante presencia de aquel hombre, está lejos de ser el innombrable, ¿podía ser sólo un hombre con pacto con el diablo? ¿O un brujo negro?, ¡pero el diablo! ¡No!, no creo.

- ¿hay que hacer algo?- dijo el Santos.

- Si hueón, hay que combatir el mal, ¡robémosle el camión! ¡y volvamos pronto a casa!-. dije sarcásticamente.

- ¡si! siempre hemos sido de los buenos- comenta el Chamo.


- ¡para tomar¡- aclara Paletón entre carcajadas.

- ¡Chamo, mierda¡ anda a ver si el camión está con seguro- dice el Santos.

El Chamo avanza, sus pasos temerosos son lentos como los de un perro asustado, el Chamo revisa los cuatro costados del camión, trata de abrir una puerta, pero están con seguro, se agacha y examina las ruedas, vuelve hacia nosotros visiblemente agitado. Respirando firme y pausado nos informa que el camión tiene unos topes en los neumáticos delanteros y la ventana del conductor está abierta.

-Hay que hacerlo, robémoslo- dijo el Santos. ¡Ya¡ exclama decididamente Paletón.

Partieron los tres, parecen gatos acechando la carnicería del guatón Carlos. Camina detrás de ellos y me siento a tres metros delante del Ford, desde ahí observo como esos pendejos intentan vengarse del diablo, ¡es imposible hacer partir esa carcacha con ruedas!, termino con la botella y la quiebro al medio de la calle, pensé que con ese estallido mis amigos se asustaran y escaparan, pero no es así, se mantienen firmes. El Santos de improviso se encarama sobre la ventana del camión, la parte inferior de su cuerpo se mueve como cola de pez. Santos entra al camión, toma el volante, están a segundos que el viejo Ford inicie el viaje, abre las puertas, trata de darle contacto, no funciona, suelta el freno de mano y grita, - ¡Chamo saca las piedras y súbete¡-, ¡las saque hace rato! -grita el Chamo. Las ruedas comienzan a girar lentamente, el Chamo se sube, extasiado grita, ¡súbanse huevones¡ ,!súbanse¡, Paletón se queda paralizado, un huracán golpea mis instintos, comienzo a correr, estoy a la par de la cabina, me van a adelantar, no voy aceptar que me dejen abajo, me afirmo del pick–up, pego un salto, ¡estoy arriba,! !Lo logré¡, mi corazón se agita, una milésima de segundo después el Ford hace un giro brusco, y mi cuerpo sale disparado a una orilla, caí, me doy una vuela en el suelo, quedo un poco mareado, pero sigo corriendo, escucho como Paletón pega un alarido, ¡corre, hueón, corre¡, me sobrepasa velozmente, el sonido de las latas retumba como bombas, desde las sombras de una casa, alguna vieja nos grita.

-¡QUE ESTÁN HACIENDO CABROS DE MIERDA¡.

-¡VOY A LLAMAR A LOS CARABINEROS CHIQUILLOS DE PORQUERÍA!.

Apuro el tranco, las zancadas de mí carrera son largas, floto en la luna como un astronauta, mi vista rebota contra el suelo, voy a caer, me concentro en mi equilibrio, sigo tras los gemidos del viejo Ford, la carcacha del demonio parece estar asqueada por nuestra acciones y vomita el capo, este sale disparado hacia el Pedro, pasa solo a unos metros de nuestras cabezas, el destartalado vehículo va de un lado a otro de la calle, finteando las viviendas y los postes del alumbrado, doscientos metros más abajo el Ford descansa al lado del camino, el camión esta hecho mierda, sus ruedas apuntan al mar, no se ve nadie, me siento mal, espero lo peor, sigo corriendo y no logro llegar, la adrenalina esta a punto de reventarme el corazón, mi cabeza sangra, tengo las manos astilladas por el roce del maicillo, los muchachos comienzan a salir entre los hierros del vehículo, por suerte están bien. Paletón parado en medio de la calle aplaude, y Grita, ¡espectacular, se pasaron par de hueones! .Los pilotos se miran y brindan una reverencia. Descanso tres segundo, hay que escapar, pero antes nos abrasamos y reímos, dejamos la escena del delito, pronto llegarían los Pacos, ellos no entenderían los actos de la justicia divina, nos internamos en le bosque de Pinomar, al bajar por el costado de la calle principal introduzco uno de mis pies en una acequia llena de agua, mojando mis pantalones hasta las rodillas, mi aspecto es atroz, siento angustia y pienso que debo escapar sólo, pierdo a mis amigos en los eucaliptos, escucho sus voces, escondo mi sangre con la capucha de mi polerón negro, cruzo por el bosque, camino dos calles al norte y bajo el cerro caminando con las manos en los bolsillos, llego al mirador, desde ahí observo el parque de diversiones, espero unos minutos, mis compañeros no aparecen, las patrullas policiales se dirigen al lugar del suceso, cruzo la calle, camino por el centro del Quisco, paso frente a la comisaría, me siento a esperar micro en el paradero que esta al frente del cuartel policial, no observo ningún procedimiento fuera de lo normal, tomo un colectivo, saco un billete de mil pesos y se lo paso al chofer, me percato que lo había manchado con sangre, me pongo nervioso por dejar una ínfima pista en el camino, el conductor guarda los mil pesos en un compartimiento del auto, mi calma vuelve, el billete se esfumó en el anonimato del dinero, me bajo del colectivo y me dirijo hacia la casa, pero no ha llegado nadie, me siento en el umbral de la puerta a esperar.

Mi torpe escape resultó mejor de lo que pensé, pero no todo era perfecto, faltan mis amigos, miles de pensamientos bombardean mi mente, doy vueltas en círculo, impaciente pateo piedras, busco consuelo en vagos arrebatos de optimismo, ¿qué será de mis jinetes de la Apocalipsis de los expendios de alcohol?, el infierno quema, es verdad. Tres siluetas despegan desde las sombras de un camino, siento un alivio en mis golpeados huesos. El Santos se adelanta sobre los demás, y despacha un fulminante derechazo a mi pómulo izquierdo.

-¿Por qué me pegaste hueón?, ¡Estoy para la cagada y vos me pegai un cornete!

-No te parece poco el susto que nos hiciste pasar-. Incrimino el Santis.

-y ustedes tropas de hueones-me defiendo alterado.

-¿por qué escapaste sölo?

-me pareció lo mejor.

Sus motivos no me parecían suficientes, de todos modos para no quedarme despacho un fuerte derechazo al mentón del Santos. Paletón y el Chamo se abalanzan sobre nosotros para evitar una pelea, con ello gastamos las ultimas cuotas de adrenalina, todo vuelve a la calma, Santos me ofrece sus disculpas y acepto, nuestros rostros pedían a gritos unas cervezas, dentro de la casa decidimos tomarnos una sopa en sobre, mientras la preparan voy al baño a darme una ducha, el agua está helada, mi cuerpo tirita, con el espejo del baño reviso las heridas de mi cabeza, descubro mis cicatrices.

La sopa expele un rico aroma a orégano y espárragos, nos sentamos a la mesa, discutimos las jugadas polémicas y reímos. El Santos y el Chamo nos cuenta su odisea.


Roberto no sabes la veces que estuvimos a punto de chocar contra una casa, ¡ahí sí que queda la cagada!. Solté el freno de mano y el camión agarró una velocidad espectacular, la carcacha saltaba como si nos quisiera expulsar de su interior, mi cráneo quedó hecho mierda tanto rebotar con el techo, en una oportunidad se salió el capo y una macha de petróleo nos tapo la visión, no veíamos nada, así que decidí tirar el camión a una orilla del camino. Chamo y Santos puedo preguntarles algo, -si por supuesto-. ¿Tuvieron miedo? ¿Pensaron que podían morir?, -no, para nada- respondieron secamente. Ensuciamos nuevamente los platos, nadie los quiso lavar.

Ya en la cama, pienso si el peso de la impunidad existe, la angustia de la culpa atravesó fugazmente por mi cabeza, esta se desvaneció en el recuerdo de las victimas.

La noche terminó, la mesa está sucia, una bolsa seca de Té descansa al costado del basurero, los fósforos y las cenizas adornan la mesa, cierro los ojos, ¡ya es un nuevo día!, no queda otra que dormir y pensar que vamos hacer mañana.

miércoles, abril 02, 2008

Carcacha devil rock and roll (Parte IV)


Aún era temprano, pasamos a un parque de diversiones que está justo en la entrada de la calle Pinomar, las personas comenzaban a retirarse a sus casas, rondamos el lugar, luces escuálidas colgadas por todos lados, un viejito de cabeza nevada y percudida cotona color azúcar flor vendía en una esquina confites, maní confitado y algodón, alrededor del anciano todo daba vueltas, las maquinas parecían tener vida propia: el carrusel, los autos locos, el barco pirata, los caballitos, el tiro al blanco, los monos porfiados y el bingo adquirían una belleza que escapaba a mis ojos, divertirse, dar vueltas y vueltas, solo eso parece tener sentido. Voy y compro un maní salado, me siento frente a los autos locos y espero.

El Santos sale corriendo detrás de una mujer para preguntar su nombre, saber donde estaba alojando y concertar una cita en la playa, siempre utilizaba el mismo libreto, no sé si le resultó alguna vez, pero el confía ciegamente en su técnica. El Gerardo y El Pedro también desaparecieron. Los espero, sé que me buscaran, soy pieza clave en su ajedrez, tengo a la reina entre mis brazos, además esos hueones no duran mucho sin un trago.

El trío de hueones me localiza. Subimos por una escalera de piedra que está en la entrada de la calle, a un costado de los Juegos, llegamos a un mirador del sector alto del Quisco, lugar que cuenta con una vista privilegiada de la playa. Encontramos un sitio eriazo entre dos casonas, es el lugar perfecto para preparar los tragos, saltamos una pequeña alambrada, bajamos la coca- cola y nos pegamos unos cortitos de pisco, observamos la playa, las estrellas se encontraban a nuestros pies danzando cadenciosas con las olas. Preparamos dos botellas de combinados, tragamos unos sorbos, dejamos atrás los destellos, el humo azul de los cigarrillos, las colillas, las estrellas, el mar y sus profundidades.

Cargando las botellas comenzamos a subir el cerro, de tanto en tanto nos detenemos a beber, nos demoramos alrededor de media hora en llegar a la entrada del bosque de Pinomar. El panorama no es nada alentador, el paisaje llama a la soledad, es un sitio oscuro con una gran cantidad de arbustos, nos detenemos a observar, no se escuchan ruidos, solo la tenue Luna nos hacía compañía, en un arrebato poético de hueón borracho pienso que la Luna es la única que nunca nos ha ignorado, levanto la botella y brindo por ella, ¡Salud!, mis compañeros también beben por ella, me gusta pensar que con ese acto sello un pacto de fidelidad con la señora inmaculada que gobierna todas la noches.

El Chamo y el Pedro se disputan la botella de combinado, como si diluyera la frustración de sus bocas, después de cada sorbo se llenan de alegría. El bosque es lo más parecido al limbo. Bebemos un poco más antes de seguir el camino entre los arbustos. Evitamos la basura y la mierda, nos escondemos detrás de pinos y eucaliptos, seguimos brindando. Bajamos por las laderas de un seco canal. Observo a mis camaradas y el rostro del Chamo que está desfigurado, supongo que a todos nos a cambiado la cara. Nos sentamos, terminamos una de las botellas y decidimos caminar por la espesura de un bosque. La maleza y las hojas crujen a cada paso, delatando nuestra presencia, el Santos iba en la delantera guiándonos, de pronto adopta la actitud del sargento veterano de las películas de guerra, avanzamos a su ritmo, obedecemos sus señales de silencio. Paletón escucha voces y ruidos, recorrimos el bosque en marcial orden.

-¿El trago nos esta pasando una mala jugada?.

Divisamos dos fogatas, nuestros corazones comenzaron a latir con ímpetu, la luz del fuego incendia nuestras pupilas. Santos el sargento, ordena al cabo paletón y al soldado raso Chamo acercarse al objetivo e investigar la zona. Al volver decidimos renunciar a cualquier estrategia de asalto, nuestro objetivo no tenia valor y es altamente arriesgado para nuestras capacidades, la situación es la siguiente: tres mujeres y como ocho hombres, todos sedientos, alegres y volados. Llegamos al final del bosque sin encontrar nada, subimos a la calle, con dirección desconocida, ¡mis pies no dan más!, pero los zombis de mis compañeros no se detienen, mi boca lanza afilados comentarios para tratar de revivir a estos muertos, estupidez tras estupidez, pero mis letrados amigos no hacen caso a mis comentarios idiotas que tanto los enardece. Cada paso que doy en un calvario, pero no paramos hasta cruzarnos con una plazoleta de nombre Luis Sanfuentes.

-¡Robemos un auto para bajar y llegar luego a casa¡- digo aburrido.

jueves, marzo 27, 2008

Carcacha devil rock and roll (Parte III)


Muchas veces había carreteado en el Quisco, pero hoy me sentía ajeno al lugar, el pueblo está distinto, crecieron un par de edificios y hoteles. Las personas flotan por las calles como globos gigantes, encandilados por el brillo decrépito de los neones de los antiguos locales comerciales, parecía un cumpleaños, pero sin el ruido y el alboroto de esas fiestas. Los niños abarrotan los videos juegos, mientras las familias pasean alrededor de una angosta plazoleta que se ubica al costado del camino principal para observar a los artistas callejeros, en su mayoría adolescentes payasos y malabaristas que se disputan el dinero de sus fugaces espectadores. Los Pub´s y las fuentes de soda están con sus mezas copadas. La noche recién comienza y me siento aburrido, la pendiente de la calzada nos empuja hacia la playa. Se observa más vigilancia policial que años anteriores, la policía deambulan en sus patrulla, además se han sumado unos gallardos caballos, con petos de color verde, los cuales junto a sus jinetes están encargados de custodiar la tranquilidad del balneario, especialmente de la playa.

Las botillerías están rodeadas por manadas de jóvenes que piden dinero para financiar el ron Silver o la garrafa de vino tinto. Los turistas responden con indiferencia entregando monedas solitarias, no por solidaridad, ni mucho menos por simpatía, sino por un vago temor hacia la apariencia de estos jóvenes peregrinos. Entramos los cuatro a la botillería, juntamos una luca y media por nuca, compramos dos botellas de pisco y dos cervezas y un par de vasos plásticos. Salimos sin mirar a nadie, ignorando a quienes nos pedían dinero, sin importar que fuera una hermosa chica punk de cabellos rojos, melena descuidada y un aro en la nariz o la más ardiente de las hippies.

Nos acercamos al paseo peatonal, y desde ahí observamos la playa, está alucinante, concurrida y viva, ya en la arena contemplamos el gentío, esto era lo que buscábamos, cerca de trescientas personas que carretean apiladas en grupos de diferentes tamaños, estratos sociales, creencias y tendencia musical, en las penumbras se escuchan gritos, minas chillando y canciones entonadas como solo el alcohol puede hacerlo. Un piño de imberbes borrachos sé taclean como en un partido de rugby, sus cuerpos yacen en la arena por algunos segundo mientras recuperan el equilibrio, entre risas se reincorporan lentamente a la juerga. Caminamos entre las personas, el olor a paraguayo se cruza en nuestro camino como un desagradable incienso que busca purificar nuestras almas. Cuando le veo el rostro a algún Lana borracho siento desagrado por ellos, son como chimeneas de fábricas humanas que hacen ruidos desagradables, levantan humo, usurpándole espacio a la playa y ensuciando el mar con sus colillas y botellas vacías. Buscamos entre la gente un potencial grupo de minas con las cuales podamos conversar, y pasar un buen rato.

El Santos motiva al Chamo para que invite a una minas a beber con nosotros, él después de hacerse de rogar un rato parte convencido hacia un grupo de ricas señoritas. Mientras el Chamo camina, me cuestiono -¿Qué mina en sus cinco sentido aceptaría la invitación de nuestro anacrónico galán de ropa americana? ¿Alguna señorita se dejaría seducir por un joven de camisa floreada, jeans con pinzas y zapatillas blancas?- la negativa de esas mujeres entierra nuestra pocas aspiraciones libidinosas en este cementerio de granito.

(Pienso en unos versos:
“acogedor desencanto destiérrame de tus sagrados terruños, la frialdad e insipidez se vuelve insoportable, cada mujer que pasa es una cruz y su desprecio una lapida”. ¿no hay flores en este campo santo?. Puta que gay el pensamiento, parece que estoy crítico)

-Santos, ¡destapa una cerveza!

-Que sean dos – ordena Paletón.

-Si hay que apurarse por que a las dos los pacos empiezan a hueviar- comenta el Chamo mientras se empina una cerveza.

-calma son recién las doce.

Bebemos cerveza y pisco, miramos el mar, sentados en la arena conversamos.

Una brisa fría entra por mi espalda, provocando escalofrío en todo mi cuerpo. El Chamo se para a mear, su silueta parece una boya que se mece al ritmo de la marea. Avanzo hacia las olas, el mar ejerce una extraña fuerza hipnótica, mis recuerdos se rebelan en una angustiosa vorágine, el rostro de mi Ex reflejado en le agua me descompone, el sonido del mar pronuncia su nombre. Parado a la orilla del mar comencé a dibujar con orina su nombre en la arena, contorneando las caderas, mí bolígrafo transcribe en redonda letra manuscrita, ¡Graciela!. Hasta ese momento no me había dado cuenta lo fuerte que me golpeo su amor, sé que no la amo, pero eso ahora no parece importar, por suerte las olas se encargaran de borrar su recuerdo una y otra vez hasta no dejar nada.

Paletón, -quién estudia química en la Universidad Católica-, prepara unos combinados que queman la garganta, pensamos que él es la persona más indicada para calcular el volumen del alcohol en nuestra sangre. De vez en cuando detenemos nuestra conversación para observar si pasa un grupo de féminas para conversar y en el peor de los casos si aparecen los pacos. Se acaba el licor, y todo sigue igual, a excepción de nuestro valor.

El panorama es caótico, gente delirando por todas partes, caminan como si las playa se los quisiera tragar. El Chamo esta horrorizado con la posibilidad de caer en cana, y más si es por ebriedad, seria una mancha para la honra de su familia. Un patrulla pasea por la calle del mirador iluminando el sector de la playa con un potente foco, los pacos se dejan caer con sus caballos, correteando a las tribus fuera del lugar, la Yuta aprovecha de fiscalizar la lucidez de los jóvenes que se cruzan en su camino, buscando los pertrechos etílicos y alucinógenos. Los pacos hacen vista gorda, solo detienen a los odiosos y a los que no pueden mover el culo fuera de la playa. El rostro de Chamo esta rígido, tenso y asustado, nos pide que salgamos del lugar, el Santos lo molesta contándole historias de lo que nos pasaría si fuésemos detenidos.

-Chamo si nos detienen y no tenemos plata para la fianza, nos envían a la cárcel de Quinteros, pasamos todo el fin de semana en cana.- dice el Santos.

- no hueeviis, no tengo plata- dice el Chamo.

La playa se encuentra revolucionada por el desalojo de los jóvenes, llegó la policía, hay un par de detenidos, gritos, aglomeraciones de curiosos y uno que otro copete perdido en la arena. Situación que aumenta el miedo del Chamo, Paletón lo mira y se caga de la risa, le dice que se calme. Cruzamos entre la multitud directo hacia la botillería, decididos como asesinos a sueldo. Compramos otra botella de pisco Cochiguaz de 50º grados y una coca-cola. Nos retiramos preguntando a quien se nos atraviesa en el camino, ¿Dónde podemos carretear después de las dos?. La respuesta era siempre la misma, la playa de las conchitas y el bosque de Pino mar. Vamos al bosque Pino mar.